
miércoles, 23 de junio de 2010
Reflexionamos y hasta septiembre....

jueves, 10 de junio de 2010
El extranjero
Incluir en una reunión de amigos y amigas a un personaje extranjero. Contar las peripecias que pasa el grupo para poder comunicarse con esta persona, teniendo en cuenta que no conoce nuestro idioma y nosotros tampoco el suyo.
Ya estábamos todos allí, habíamos quedado un sábado por la noche para despedir el Curso, todos arreglados y emperifollados. Bueno, todos, todos, no, faltaba Charo, algo raro dada su puntualidad.
De pronto se dejó caer, pero no llegó sola, la acompañaba un muchachito de ojos rasgados, por lo visto amigo de su hijo que se había empeñado en acompañarla para conocer la noche linense y que no entendía ni papa de español.
Ahí empezaron los problemas, quién coño le explicaba el menú de la carta, a la hora de empezar a pedir, a rebosar con toda clase de tapitas, montaditos, sardinitas al espeto, a la moruna, recetas típicamente españolas y en español.
Tras unos segundos de desconcierto, risotadas y cachondeito a cuenta de aquello, la lengua se nos trabó, viajamos al lejano Oeste y comenzamos a hablar el lenguaje "indio", pensando que el "tu comer", "tú beber", "a ti gustar”, “tú probar”, sería más comprensible para el pobre chiquillo como si un dialecto del idioma chino se tratase.
Pero nada, hijo, que no había manera de entenderse, así que pasamos al arregladito y socorrido lenguaje de gestos, esas manos… ¡qué parecía que estuviésemos bailando sevillanas! Esas gesticulantes y expresivas caras, esos cuerpos contorneándose imitando acciones que nuestro extranjero no atinaba a entender y mira que le poníamos “age”. Yo creo que en esos momentos ninguno hubiera dudado en matricularse en uno de de esos cursos on line para aprender el idioma mandarín.
La gente nos miraba partiéndose el culo y ¡ qué bajío! con la de chinos que comparten nuestra ciudad y ninguno por allí para que nos hubiera servido de traductor.
Así que Chu Lí ,que era como se llamaba nuestro visitante, tuvo que conformarse con probar las tapitas de los demás y sonreír agradecido porque como todos pudimos saber después había disfrutado de lo lindo aun sin comprender ni jota de lo que decíamos.
Ana
Estábamos de vacaciones en Valencia con mis hijos y sus respectivas parejas, tomando unas cañitas y unas tapas mientras esperábamos una paella que habíamos encargado en un chiringuito de la playa, cuando se acercó un chico de color que vendía algunas cosas: pareos, relojes, CD, vestidos etc. El pobre parecía una tienda ambulante.
Se dirigió a mí para venderme un pareo, pero el pobre no sabía cómo hacerlo. Cuando empecé a hablarle no entendía lo que yo decía pero yo a él, tampoco lo entendía.
Me mostraba el pareo y yo le decía que ya tenía, pero se lo probó para que viera lo bien que quedaba, pero yo con la cabeza le decía que no. Él seguía enseñándome más cosas. Yo le decía que el vestido que llevaba si me gustaba pero que yo tenía una 46 de talla y que los que llevaba no me quedaban bien. El pobre tenía afán por vender y se probó uno, yo le seguía diciendo que era pequeño para mí. Insistía y tuve que probármelo para que me viera, pues me quedaba chico. Mi marido intervino y creía que quería un reloj pero mi marido le decía que no que ya tenía uno, pero como se baño en la playa, se lo había quitado y lo metió en el bolso. Llo sacó y se lo enseñó para que viera que ya tenía uno.
Mi hijo mientras había cogido un CD y lo estaba mirando. Él que pensó que se lo iba a quitar y empezó a hablar en no sé qué idioma. Mi hijo lo calmó y lo sentó con nosotros y empezó a hablarle en inglés. El chico fue respondiendo poco a poco.
El pobre no nos entendía ya que nosotros los andaluces hablamos muy deprisa y nos comemos muchas palabras. Llevaba poco tiempo en España y llegó en una patera hasta Valencia y allí tienen otra lengua que él entendía un poco.
La cuestión es que poco a poco nos fuimos entendiendo y le hicimos participa en nuestra reunión, le ofrecimos comer con nosotros a lo que gustosamente aceptó.
Cuando nos marchamos, nos dio las gracias y como no, me regaló el pareo que al principio me ofreció. Yo se lo quise pagar pero no aceptó, su sonrisa lo decía todo.
Chari
Mi hermana tiene unos vecinos al lado de su casa que todos los años cuando llega Junio vienen de vacaciones a La Línea hasta Septiembre. Somos muy amigos de ellos y nos reunimos mucho. Hablamos de las costumbres de Londres y las comparamos con las de España.
Pero el año pasado nos reunimos en el cumpleaños de mi sobrina toda mi familia en casa de mi hermana y vinieron esos vecinos de mi hermana que son matrimonio. Trajeron a un sobrino de unos 34 años y lo presentaron a todos, pero nuestra sorpresa fue que no hablaba nada de español. Cada vez que le decíamos si quería comer algo determinado, lo hacíamos por mímica. Los jóvenes se lo pasaron chupi con los más mayores, porque había que ver a la suegra de mi hermana comunicándose con ese chico. Le hacía muchas monigotas o le hablaba como si fuera indio, ejemplo: tu comer o tu beber coca cola y se ponía la mano en la boca como si fuese un vaso y ella bebía. Lo mejor de todo es que lo decía en voz alta, como si en vez de inglés, el muchacho fuese sordo. Él se reía y no entendía nada.
Al final sus parientes fueron los que tuvieron que comunicarle todo lo que hablábamos o le preguntábamos. No sé si este año vendrá de nuevo, espero que sí, porque lo pasamos muy bien con él.
Paqui
Se acercaban los carnavales y habíamos quedado en la casa de Teresa para decidir de qué nos íbamos a disfrazar este año. Al llegar nos presentó a una amiga finlandesa que había venido a pasar unos días con ella. Era una mujer alta, rubia, de ojos azules y un poco seria. Fuimos apareciendo por tandas, Anna la chica finlandesa parecía atónita, creo que no entendía cómo invadíamos la casa de su amiga de esa forma tan estrepitosa. Ella sólo hablaba finés, menos mal que estaba Teresa que hacía de traductora. Empezaron a surgir ideas; de marcianos, de equilibristas, de animales... a la vez que proponíamos un nuevo disfraz todos y todas intentábamos hacérselo comprender a Anna a base de mímica, de medias palabras en inglés, y con gritos, con muchos gritos. Teresa nos pidió calma, pues Anna empezaba a ponerse un poco nerviosa. Nos disculpamos de la mejor manera que supimos, pues con nuestra algarabía se nos había ido un poco la olla. Pero ya se sabe lo mejor del carnaval son los preparativos.
En un momento de la noche Teresa se tuvo que marchar pues habían ingresado a su abuela, no era grave pero ella quería ir a verla. Le dijimos que no se preocupara que nosotros llevaríamos a Anna a coger el tren, pues al día siguiente iba a Córdoba. Y así lo hicimos, llevamos a la chica al tren con la nota del disfraz elegido, pues ella volvería justo la noche de carnaval.
Y llegó el día esperado nos reunimos de nuevo en casa de Teresa, tan sólo faltaban Julio y Anna sonó el timbre y escuchamos unas escandalosas risas, nos acercamos a la puerta y lo entendimos. Todos nos habíamos disfrazado de setas y Anna había aparecido de "teta", la traducción no fue la correcta. Después de casi morir de la risa, nos dimos cuenta que ella lo estaba pasando regular, así que transformamos la teta gigante de goma espuma en una divertida seta. Pero cada vez que nos imaginábamos a esa gran finlandesa disfrazada de teta por la calle...
Desde luego ha sido lo más cómico que nos ha ocurrido en tantos años de carnaval.
El Selu.
Mercedes
miércoles, 2 de junio de 2010
Hace calor...

Bueno, vamos a ser un poco atrevidas porque el ejercicio de hoy consiste en escribir un relato erótico en el que tengan cabida las siguientes palabras:
redoble, jaleo, mugido, martilleo, rasgadura, cascabeleo, estrépito.
Cuando la temperatura sube, nos sobra hasta la ropa...
Todo era alegría y alborozo en el pequeño pueblo. Se celebraba la fiesta de la Patrona y todo el mundo se había echado a la calle. La algarabía se respiraba por todas partes. La chiquillada jugaba en la calle con estrépito.
Juan y Lola hacía tiempo que habían decidido marcharse a la capital en busca de un trabajo digno, allí la juventud no tenía futuro y la población envejecía de forma preocupante, pronto terminaría convirtiéndose en uno de esos pueblecitos fantasmas que se derruye poco a poco, las rasgaduras de la vejez dejaban inevitablemente sus huellas sobre él.
A los dos les encantaba volver a sus raíces en cuanto reunían unos días de vacaciones y helos ahí bailando apretujadamente un pasodoble en la verbena situada en la plaza desde donde se podía escuchar el redoble de las campanas.
Hacía mucho calor, Juan y Lola se dejaron embriagar por el alcohol y los acordes que llegaban hasta sus oídos. Ella inició un sensual baile que terminó por excitar a su pareja. Sus voluminosas curvas, iban y venían rozando apenas el sudoroso y candente cuerpo de Juan, cuyo deseo de tenerla en sus brazos y penetrarla hasta lo más profundo de su ser, iba en aumento.
Él la agarró bruscamente de la mano y la arrastró fuera de aquel jaleo ensordecedor, el aire fresco de la noche les sentaría bien, decidieron dar un paseo y entrelazados el uno con el otro y entre besos y calientes caricias llegaron sin apenas darse cuenta hasta el establo situado a las afueras del pueblo.
Instintivamente, y dejándose llevar por sus impulsos entraron dentro y de manera precipitada se dejaron caer como animales sobre el heno que recubría la estancia. Juan se posicionó sobre ella mientras se deshacía del ligero vestido que la cubría, sus turgentes senos se dejaron ver y Juan los agarró con fuerza mientras los besaba. Ella en un intento desesperado buscaba sus labios, recorría con sus suaves manos todos los rincones del cuerpo de su amado mientras le susurraba al oído que la hiciera suya.
Sus movimientos eran rítmicos y acompasados, sus cuerpos subían y bajaban sudorosos, sus labios susurraban mugidos de placer, ambos gemían con estrépito, el placer desbordaba sus sentidos.
Ella fue la primera en despertarse satisfecha, envuelta en sopor. El suave y afrodisiaco cascabeleo de la pulsera que él le había regalado por su cumpleaños, devolvió a su amante a la realidad que aunque exhausto reinició el juego amoroso que su pareja le reclamó solícita. Hasta altas horas de la madrugada el pequeño establo fue testigo silencioso de la pasión desaforada de los dos jóvenes amantes.
Ana
Hacía bastante calor, era una tarde de agosto. Habíamos quedado en aquel hotel en la misma habitación, como cada jueves.
Yo esperaba ansiosa echada sobre la cama semidesnuda con un minúsculo camisón que dejaba entre ver mis encantos que tanto le ponían.
Mientras venía, me entretenía viendo la tele. Emitían unas imágenes de la feria de algún pueblo, era de ganado y se escuchaba el mugido de vacas y el redoble de tambores.
Con tanto jaleo ya me estaba poniendo nerviosa y decidí apagar el receptor.
El aire acondicionado al parecer no funcionaba y yo me moría de calor, opté por tomar algo frío.
De pronto llego sin estrépito, pero yo ya sabía que estaba allí por el cascabeleo de sus llaves al sacarlas de algún bolsillo.
Fingí no haberle oído y me desabroche el camisón. Se acercó sigilosamente por detrás y comenzó besándome el cuello y de un tirón hizo una rasgadura en mi ropa interior.
Me tumbó en el suelo, se abalanzó sobre mí, apretó con fuerzas mis pechos.
El estaba frenético, yo creí enloquecer de placer cuando por fin me penetró.
A la mañana siguiente, nos despertó un martilleo en la puerta...
Pepa
Llevaba algún tiempo posando para Carlos, este quería ser un buen pintor pero su familia algo acomodada le exigía que fuera abogado como sus antecesores. Estudió la carrera pero en su cabeza seguía martilleando la idea de ser pintor por lo que decidió coger un tiempo para ver si tenía cabida en este mundo.
Un día en el que estaba pintándome, me propuso pedir algo de cena pues era bastante tarde y empezaba a llover pues se había escuchado un estrépito trueno. La noche se veía algo negra; yo acepté, no había nadie que me esperara y cenar en compañía una noche así sería grata.
Empezamos a cenar, a beber y a charlar de nuestras vidas. Empecé a conocer a Carlos, pues se veía una persona sincera, luchadora... en fin me estaba gustando su compañía y parecía que a él la mía también.
Se escuchó un redoble de campanas dando la media noche, al mismo tiempo que un jaleo en la calle, mugidos y cascabeleo de voces que parecía dar la gente. Carlos exclamó:
- ¡ habrá ganado el mundial la selección española !.
- Seguro que ¡sí!, repliqué yo.
Carlos me besó y no supe que decir.
- ¡Hay que festejarlo! y me siguió besando y yo seguí su juego pues me di cuenta que estábamos enamorados y que mejor forma de manifestarlo.
Rompimos todas las rasgaduras que nos oprimían y nos dejamos llevar por nuestros sentimientos.
Empezó a besarme en las mejillas y acariciarme con ternura, yo me deje llevar y él poco a poco me fue desnudando. Yo correspondí a sus deseos e hicimos el amor sobre un diván. Nuestros cuerpos se fundieron durante toda la noche, viviendo en un paraíso de placer.
Charo
Eran las fiestas de mi pueblo y mi pareja y yo decidimos ir a dar una vuelta. Salimos a la calle y se escuchaban los redobles de los tambores de la orquesta municipal que estaba pasando en ese momento.
Nos encontramos a varios amigos y nos fuimos a comer y beber algo. Pero nos liamos y al final acabamos yendo de bar en bar. Yo estaba ya cansada después de estar tantas horas de acá para allá y en mi cabeza tenía como un martilleo de tanto jaleo como había. Le dije a mi pareja que nos volviéramos a casa.
Cuando llegamos decidí darme un baño para relajarme y refrescarme de tanta calor como hacía. Salí del baño y sólo me puse las braguitas. Al llegar al dormitorio mi pareja estaba esperándome desnudo. Me cogió de la cintura y empezó a darme besos detrás de la oreja , por el cuello, etc... Estábamos bastantes excitados los dos. Él entonces me desgarró las braguitas e hicimos el amor.
En el silencio de nuestro dormitorio solo se oía el jadeo de los dos y los mugidos de él y el cascabeleo de mi pulsera con el movimiento.
Acabamos rendidos y nos dormimos abrazados. Hasta que un estrepitoso ruido nos hizo despertarnos alterados, miramos por la ventana y resultaron ser los fuegos artificiales que daban por terminadas las fiestas.
Paqui
Llegué a casa algo cansada, pero muy animada. Por fin era viernes. Nada más entrar me di cuenta, olí su fragancia. Atravesé el salón canturreando, y encendí la radio. Al escuchar un redoble de tambores, cambié la emisora y sintonicé algo más sugerente, sonaba Rosana. La sala estaba medio en penumbra, así la dejo cuando aprieta el calor. Comencé a desnudarme poco a poco. Sabía que me estaba observando. Primero pulseras y collares, que al caer por el pasillo produjeron un agradable cascabeleo sobre el suelo.
Después me quité los zapatos y caminé descalza hacia el dormitorio. Fui bajándome la cremallera del pantalón tranquilamente, como quien se sabe espiada, a la vez que caía, yo acariciaba mis piernas, mis ingles..., me desabroché la blusa pausadamente. Mis pezones estaban firmes tras el sujetador y decidí rozarlos suavemente, notaba como nos subía la temperatura. Medio desnuda me acerqué al cuarto de baño y abrí el grifo del lavabo, me eché un poco de agua fresca en el cuello. Aún era pronto.
Como si de un martilleo se tratara, oí unos pequeños golpecitos. Estaba ahí, mirándome, dejándome hacer. Y yo ya lo sabía.
Me duché. Cubrí mi cuerpo con una suave bata de seda roja que caía por mi piel como besándola. Me tumbé en la cama y comencé a acariciar mis pechos. Lo necesitaba cerca, podía oír su respiración cada vez más jadeante. Apareció sin estrépito, conteniéndose. Colocó sus manos expertas, entre la bata y mi cuerpo y comenzó a susurrarme al oído como se sentía. Estaba excitado y yo también. Hizo una rasgadura en la bata y continuó nuestro juego. Me sentía cada vez más caliente. Sabe perfectamente lo que me hace ponerme a cien. Del que no nos oigan, pasamos a un tímido jaleo y terminamos como locos extasiados y gritando de placer.
Cansados, sudorosos y felices nos dejamos caer sobre la cama. En ese momento, sonó un mugido en la radio que nos hizo reír y retozar entre las sabanas como si en medio del campo nos encontrásemos.
Mercedes
lunes, 24 de mayo de 2010
De suspense

He recibido una invitación para asistir a una reunión de antiguos amigos del instituto. No me interesan esas historias, pero uno de mis mejores camaradas de aquella época me pide que por favor acuda, tiene algo importante que contarme.
La cita es en un restaurante a las afueras de Madrid, estará reservado sólo para nosotros. Así que sin pensarlo demasiado, cuando llega la fecha, compro un billete de tren y acudo al lugar.
Al llegar, nos recibe el dueño del local. Como es lógico los trece que somos, (diez exalumnos y tres profesores) nos dedicamos a saludarnos y a intentar reconocernos entre risas y bromas.
¡ Han pasado casi veinte años !.
Alguno de nosotros sirve bebidas y tomamos unos aperitivos fríos. Acabamos de caer en la cuenta que allí sólo estamos los trece amigos, no hay camareros y el dueño de aquello debió marcharse sin que nos diéramos cuenta.
- ¡Bueno así tendremos más intimidad! comentó alguien.
Muy cerca hay una imponente mesa preparada para un gran festín. Nos sentamos alrededor de ella. Cada lugar tiene escrito uno de nuestros nombres, así que nos colocamos en los sitios asignados. Con asombro, María comienza a medio leer una especie de mensaje que se forma al unir los trece papeles donde están escritos nuestros nombres. Callamos todos y prestamos atención: "Debéis resolver un misterio y así tal vez no muráis en este lugar”.
Nos miramos sonrientes, pero poco a poco, las sonrisas se tornan en dudas y las dudas dan paso al miedo. Corremos hacia puertas y ventanas y comprobamos que estamos encerrados, los móviles no funcionan y no hay línea telefónica. Intentamos serenarnos. Encontramos una nota en una de las mesas: " En vuestras manos tenéis la posibilidad de saber quién soy”.
Nos miramos unos a otros desconfiados y muy, muy asustados.
Catalina, la profesora de inglés, toma el mando y pide tranquilidad
- ¿Qué hemos tenido todos?
Después de algún que otro sin sentido, Fermín cayó en la cuenta:
- Las invitaciones, dijo, la mía parecía una pieza de un puzle.
Todos las habíamos llevado menos Lucía y Javier que… ¿dónde estaba?, había desaparecido. Nos entró el pánico. Pedro, el profesor de física, se puso muy nervioso y mandó que lo buscáramos por todo el establecimiento. Así lo hicimos, pero no obtuvimos resultados. De nuevo Catalina tomó las riendas: unamos las piezas aunque falten dos. Al ir formando el puzle, comenzó a vislumbrarse un rostro desdibujado era... “Pedro " gritamos todos a una.
Él sonreía dominando la situación pues sabía que nos tenía en su poder, éramos presas del pánico. Nos había llevado hasta allí, poco a poco había conseguido que nos fuéramos asustando, que desconfiáramos los unos de los otros y había hecho desaparecer a Javier. Nos quería matar pero ¿por qué?
Hizo que nos sentáramos en torno a la mesa y nos contó una historia de la que ninguno éramos conscientes. En el viaje de fin de estudios los doce que allí estábamos citados, hicimos una fiesta y él no fue invitado. Esa era su verdad guardada durante años y de ella había ido formándose ese monstruo que ahora teníamos delante.
El siguiente paso era morir por aquella afrenta bebiendo un brebaje mortífero que él mismo había preparado y que teníamos delante de nosotros.
En ese justo momento entraron, rompiendo puertas y ventanas, unos cuantos policías que habían sido avisados por Javier, que en un descuido de los doce, había conseguido escapar por un ventanuco del piso superior.
Pedro, fue detenido y juzgado. Nosotros, los demás, decidimos comer juntos después de que todo aquello acabara, poniendo en claro todo lo ocurrido, comprendiendo entonces por qué llego tan pronto la policía, Javier es un poli.
Todo acabó bien, pero cada vez que lo recuerdo me recorre un escalofrío por todo mi cuerpo que me hace estar alerta en muchas situaciones cotidianas y pienso que si lo supiera el cabrón de Pedro se sonreiría, así que estas sensaciones no se las pienso contar a nadie.
Mercedes
Eran las 8 y media de la mañana me encontraba en la última habitación del pasillo de mi casa durmiendo, cuando mi madre me llamó y me dijo:
- Paqui despierta ya. Yo me voy a llevar a tus hermanos al colegio.
Ella se fue y yo permanecí en la cama un ratito más.
A los 10 minutos escucho ruidos en la habitación de al lado, que era el dormitorio de mi madre, y pensé: Esa es mi madre que ha vuelto porque se le habla olvidado algo. Voy a levantarme y le voy a dar un susto.
Me levanto sigilosamente y voy hasta la habitación que estaba un poco oscura, pues la ventana estaba abierta solo a medias. Enciendo la luz y cuál fue mi sorpresa que la sorprendida fui yo. Delante de mí, al otro lado de la cama, había un tío con un pañuelo en la cabeza con cuatro nudos como los que se ponían antiguamente los agricultores y albañiles para resguardarse del sol. Y yo asustada, pero muy educada, le pregunto:
- ¿Usted que está haciendo aquí?
El se tapa la cara con las manos para que yo no le vea el rostro y sin mediar palabras empieza a coger y mirar el joyero que tenía mi madre encima de su mesita. Yo voy hacia él y le cojo de la cintura diciendo que se vaya y deje todo allí.
Mi temor es que fuera a mi habitación y se llevase todas mis cosas de oro que tenía guardadas.
Pero se dio la vuelta, salió de la habitación y se metió en la mía. Entonces yo no pensé en si me podía hacer algo o que me sacara un cuchillo. Lo único que quería era que se fuera de mi dormitorio. Entonces lo cogí con todas mis fuerzas otra vez de la cintura, lo giré y le di un empujón. En ese momento, empecé a gritarle que se fuera , no sé si por miedo a que viniese alguien y lo pillara, se fue hacia la puerta de salida la abrió y la cerró.
Yo intentaba abrirla pero él desde fuera la tenía cogida por el soporte que tiene fuera. Hasta que ya se cansó, la dejó y salió corriendo.
En ese momento, es cuando reaccioné y me di cuenta lo que me hubiera podido pasar y entonces es cuando me entró el pánico y el nerviosismo.
A la media hora cuando vino mi madre, se lo conté y me dijo que porque en vez de forcejear con él no me fui y lo dejé allí a él solo.
Pero en esos momentos no sabes cómo vas a reaccionar ante una situación como esa, hasta que te ocurre.
Paqui
Allí estábamos las dos, una frente a otra, saboreando unos deliciosos helados de fresa y vainilla. Paula me observaba por el rabillo del ojo y con la parsimonia a la que me tenía acostumbrada me soltó:
-Mira chica, deberías cuidarte un poco o más o tu apuesto y simpático bomboncito se buscará a otra.
Como siempre, tenía razón. Iba inmaculadamente vestida, peinada, maquillada y a pesar de su cuarentona edad lograba despertar la curiosidad del sexo masculino. Ella bien lo sabía y se sentía satisfecha con ello. De pronto percibí en su cara un ictus de miedo al que no me tenía acostumbrada.
-¿Sabes?, estoy bastante preocupada, me dirás que es una más de mis rarezas pero desde hace unos días siento la presencia de alguien que me sigue. Me siento observada.
-¡Bobadas! Serán imaginaciones tuyas- le contesté.
-¡No, no lo son! Recibo mensajes y llamadas anónimas.
-Será algún conocido tuyo con ganas de bromear.
-Imposible, no creo a nadie cercano a mí capaz de actuar de ese modo. Además los mensajes no son nada agradables.
De forma precipitada extrajo de su bolso varios trozos de papel arrugado que acercó hasta mí.
-¡Toma, léelos, no tienen desperdicio!
Tenía razón aquellos mensajes podrían poner la carne de gallina a cualquiera.
-Deberías ir a la policía, nunca se sabe, podría tratarse de un tema serio. Pago y te acompaño.
Se la veía nerviosa, no paraba de mirar de un lado al otro.
Bajo un acolchonado cielo que presagiaba una lluvia intensa, nos encaminamos con paso ligero hasta la comisaría más próxima. De pronto oí un sonido seco a nuestras espaldas y descubrí a mi querida amiga sangrando, tendida sobre el asfalto. Todo sucedió muy rápido, mis gritos pidiendo auxilio, los transeúntes rodeándonos, sin dar crédito a lo que estaban viendo, el cordón policial, el sonido de la ambulancia y el traslado urgente al hospital.
Tras unas horas de intensa espera, que a mí me parecieron una eternidad apareció el cirujano que la había operado con palabras tranquilizadoras:
-Señor, su mujer ha tenido suerte, la bala no ha dañado ningún órgano vital, la recuperación será lenta pero no le quedarán secuelas físicas.
El esposo no habló, se limitó a estrechar su mano y a mirarlo con ojos agradecidos.
Javier amaba mucho a su esposa, se conocieron en el instituto y desde entonces no se habían separado. Durante esa eterna espera parecía haber envejecido, no soportaba la idea de perderla.
Después comenzó toda una avalancha de interrogatorios, la policía científica nos abrumó con todo tipo de preguntas para intentar esclarecer los hechos, personas de su entorno más próximo y no tan próximo tuvieron que someterse a los mismos.
Los días de recuperación de mi querida amiga se sucedieron con una calma tensa, todas las mañanas me acercaba a visitarla al hospital e intentaba animarla, charlábamos de cosas triviales, apenas mencionábamos lo que le había sucedido, percibía que ella quería escapar de todo aquello, olvidarlo aunque el dolor físico y psíquico se lo recordasen una y otra vez.
Estaba recostada sobre mi cama, sufría un fuerte dolor de cabeza cuando escuché el sonido del teléfono, acudí rauda a su llamada, del otro lado de la línea pude escuchar la familiar voz de ella se la notaba mucho más alegre y calmada:
- Paula gritó de tal forma que tuve que separar el auricular de mi oído. Han encontrado al autor de los hechos, no podrías imaginar quien era.
-¿Quien?, venga suelta, no te hagas de rogar, ¡me tienes en ascuas!
-Se trata de Adrian, Adrian Falcó, mi excelente, comprensivo y confidente amigo Adrian. Al conocer la noticia no podía dar crédito, nunca lo hubiese creído capaz de hacer algo así. La policía encontró un santuario de fotos mías en su casa. ¡Un pervertido sexual al que se le fue la olla por mí! Mi marido está destrozado, era su mejor compañero de trabajo, fueron ellos dos, si recuerdas, los primeros fundadores y socios de la empresa.
-¿Dime, dónde lo han detenido?
-¡Oh, querida!, no ha sido necesaria la detención, lo han encontrado hecho un fiambre en la cocina de su casa, al parecer al verse acosado por el cerco policial se ha suicidado pegándose un tiro en la sien. No puedo quitarme de la cabeza su sonrisa tierna y encantadora, desde luego y definitivamente muchas veces la vida termina por sorprendernos.
-Por cierto, cambiemos de tema, ¿cuándo te darán el alta?
-Si todo va como hasta ahora dentro de un par de días, así que vete preparando.¡ Adiós!
-¡Chao, hasta pronto!, cuídate.
Estaba feliz de volver a casa, su marido le había hecho el amor con lujuria y pasión, se sentía dichosa de tener una vida casi perfecta. El dormitaba a su lado mientras ella lo observaba, sus delicados rasgos, sus largas manos, su hermosa piel bronceada, todo en él le resultaba sensual.
Sintiéndose observado basculó su musculoso cuerpo y se la quedó mirando.
-Eres preciosa, siempre estuve seguro de compartir mis días contigo. Paula cariño, necesito tu ayuda, mira, las cosas no han ido tan bien en la empresa como nos hubiera gustado, hemos tenido que maquillar algunas cifras, mañana hay una junta directiva y debo convencer a los socios de la estupenda salud de nuestras cuentas, tú debes formar parte de ese juego, a ti te creerán , todos confían en ti.
No supe qué contestarle, mi cerebro era un tiovivo procesando la información recibida.
-Pero amor mío, ¿qué me estás diciendo?, no podemos hacer eso sería una locura antes o después nos descubrirían y acabaríamos en la cárcel. Será mejor poner a todos al corriente de la verdad.
-Eso nunca, no lo puedo creer, hablas igual que tu amigo Adrian.
En ese momento un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, todo en él cambió, se puso como loco gritándome lo que debía hacer; intenté zafarme de sus poderosos brazos que intentaban estrangularme pero fue inútil, continué forcejeando , le propiné toda clase de pellizcos, patadas, no sé de donde saqué fuerzas pero logré escabullirme. Bajé precipitadamente las escaleras y tuve el tiempo único de marcar en mi móvil el número de teléfono que me salvó la vida. Me encerré en el sótano y esperé horrorizada la llegada de la policía mientras él intentaba derribar la puerta gritando una y otra vez ¡te m ataré!, acabaré contigo ¡zorra asquerosa!, acabaré con todo aquel que se interponga en mi camino. Te lo he dado todo, todo lo que eres me lo debes a mí y así me lo agradeces.
Ha pasado mucho tiempo de lo sucedido pero todavía no he logrado recuperarme, aún retumban en mis oídos esas amenazas ensordecedoras que me estremecen en mitad de la noche.
Ana
Hace veinticinco años que esta historia le pasó a una amiga mía, además de vecina.
Ramona, que así se llama mi amiga, se encontraba durmiendo con su marido.
Era de noche y de pronto escuchó como metían las llaves por la cerradura de su puerta.
Se incorporó y llamó al marido gritando:
- Salvador, Salvador, alguien intenta abrir la puerta.
Este dio un salto de la cama y salió corriendo, pero antes de llegar recordó que tenía un spray anti- ladrones. Fue por él y volvió decidido a lanzarlo al supuesto ladrón. Una vez allí descubrió que ya habían desistido de abrir.
Se armó de valor y salió al rellano de la escalera. Su sorpresa fue mayor al ver que eran los vecinos de enfrente, se habían equivocado. Eran una pareja de irlandeses que vivían de alquiler en el piso de al lado. Éstos al ver a Salvador, pidieron disculpas. Estaban borrachos como cubas.
Al día siguiente mi amiga me lo contó y nos partíamos de la risa.
Pepa
Una noche estando acostada con mi madre, se escucharon muchos gritos.
Yo como soy tan curiosa, me asomé por la ventana, había mucha gente en los balcones y en la calle. Le pregunté a una de mis vecinas que estaba asomada, y me dijo:
- Ha sido el vecino Pepe, ha discutido con la mujer y me parece que la matado.
- No me digas, con lo buena que era esa mujer y cariñosa. Yo no esperaba eso de ese hombre, nunca se había escuchado nada y me ha sorprendido mucho.
La vecina continuó comentando:
- ¿Que le ha entrado a ese hombre, si estaba muy contento?. Habían cenado
con dos matrimonios que hacía años que no se veían. Los dos trabajaban con él, pero los destinaron a distintas ciudades y me extraña lo que ha pasado… Vino a mi casa por si quería tomar unas copas con ellos.
Rosa
Trabajaba para una gran empresa de transporte pero decidieron mandarme a otra sucursal. Lo positivo del cambio, era subir de categoría y ganar más dinero pero lo negativo era dejar mi ciudad y a mis compañeros con los cuales me llevaba bastante bien.
Tenía a Pedro, un buen compañero, al que me unía una gran amistad. Cuando supo mi nuevo destino, prometió visitarme y me deseó mucha suerte; pero noté algo de tristeza en él que me llamó la atención. Me dijo que contara con él y me dio su e-mail.
Ya trabajando en mi nuevo puesto, recibí una carta en la que me decían:
“Meteremos una carga especial en uno de los transporte. Debes enviarla a una dirección. Si no lo haces, tu vida peligrará. No llames a la policía, te estamos vigilando. Estaremos en contacto”.
Me asusté mucho y no sabía qué hacer. Si se lo decía a algún compañero o jefe, éstos podían ser sospechosos pues apenas les conocía. A la policía no podía ir, no sabía a quién acudir.
Decidí callarme y pensar que hacer.
Estando en casa le mandé un e- mail a mi compañero Pedro y le invité a que viniera el próximo puente, y él acepto.
Cuando llegó, me notó algo rara y me lo dijo. Yo no sabía qué hacer, pues peligraba mi vida y a lo mejor la suya. Por fin, me decidí y le conté lo sucedido. Me dijo que me ayudaría.
Cuando se marchó, sentí un gran vacío pero me sentía algo más tranquila, Pedro me ayudaría. Nuevamente recibí una carta donde me decía el día de la entrega y adonde tenía que enviar la carga.
Le envié un e-mail a Pedro y le conté lo sucedido con las contraseñas que habíamos planeado ese puente para que nadie pudiera descifrar el mensaje.
Hice lo que me mandaron y Pedro con mis datos puso a la policía al tanto. Estos cogieron a una banda de narcotraficantes que se dedicaban a extorsionar a empresas de transportes. Entre los cabecillas se encontraban un jefe de mi sección y un compañero. La policía los perseguía hacía un par de años pero sin tener éxitos. Pero mi actitud y la complicidad de Pedro les ayudó a cogerlos.
Volví a ver a Pedro ese día pues no se había ido de la ciudad, temía por mi vida y pidió unos días de vacaciones para quedarse cerca de mí.
Con este gesto comprendí que Pedro me quería y tomando un café, me confesó su amor al que yo correspondí.
Chari
Éramos un grupo de amigos del instituto. Recuerdo lo bien que lo pasamos cuando quedamos para la fiesta del fin de curso. Ese día bebimos demasiado, nos reímos mucho, pero tuvimos un accidente con el coche. No pasó nada, pero podía haber ocurrido. Pasó un año de aquello y todo transcurría bien. Nosotros, nunca dejamos la amistad que nos unía y nunca hablamos de lo ocurrido, pero tampoco volvimos a coger el coche. Después de salir de copas, nos dimos un buen susto.
Un día recibí un mensaje en el móvil que decía: “En tres día morirás”.
Yo no le di mucha importancia y tampoco se lo comenté a nadie, pues pensaba que era una broma. Pasaron tres días y unos de mis amigos, desapareció de la discoteca. Estuvimos toda la noche buscándolo. Fuimos a la policía para poner una denuncia y nos dijeron que hasta que no pasaran cuarenta y ocho horas no podían hacer nada.
Estamos muy preocupados. De pronto, me vino a la cabeza el mensaje y se lo comenté a mis amigos. Todos tenían el mismo mensaje. Empecé a preocuparme pues ya no sabía si tenía relación con la desaparición de mi amigo.
Sonia
jueves, 20 de mayo de 2010
Espiamos...

Espiar y contar los que vemos a través de una de las siguientes aberturas. Ya sabéis: las paredes oyen, las paredes ven...
Por el ojo de la cerradura...
Por la rendija de la puerta...
Por la rendija del horno...
Por la ventanilla del cuarto de baño...
Por el hueco del ascensor...
Por un catalejo...
¡Qué cotillas!
Estábamos reposando la comida cuando cogí un catalejo y empecé a observar. Había mucha gente bajo las sombrillas y otros tomando el sol. Los niños chapoteaban en el agua, algunos jóvenes jugaban a la pelota. Habían mayores que paseaban por la playa y otros cogían coquinas en la orilla. Otras personas nadaban y otras iban en pequeñas barquitas de plástico.
Seguí mirando la inmensidad del mar. Veía buenos yates y gente haciendo esquí náutico. Pero algo a lo lejos me llamó la atención. Había humo y no vi ningún barco grande que tuviera chimenea. Se lo comenté a uno de mis hermanos y le di el catalejo para que mirara.
Mi hermano se levantó de prisa y gritó:
- ¡Hay fuego en un barco de vela!
Todos se levantaron y miraron. ¡Era cierto! Cogieron la zodiac y la echaron al agua tomando rumbo en dirección al barco. Mientras otro llamaba a la guardia costera desde el móvil dándole la situación donde nos encontrábamos.Mucha gente desde la orilla se dio cuenta y empezó a mirar a lo lejos.Todo el mundo se percató de lo que estaba pasando y esperaban que con la zodiac llegaran a rescatar a los tripulantes del barco.
Cuando llegaron mis hermanos cogieron a la tripulación y como pudieron los metieron en la zodiac y otros se cogieron al borde de ésta.
A lo lejos se vio la patrullera que se acercaba donde estaban ellos y se vio como metían a los tripulantes en el barco.
Mis hermanos llegaron a la orilla y la gente les aplaudían por su gran hazaña. Ellos contaron que se había prendido fuego en el motor del barco y por eso se estaba quemando, al mismo tiempo que se hundía.
Mis hermanos, también sintieron miedo pues la zodiac no era muy grande y no sabían si la guardia costera u otro barco más grande llegarían en su ayuda.Lo importante fue que no hubo ninguna desgracia personal aunque el barco se quemara y se hundiera.
Siempre que voy a la playa y miro a lo lejos me acuerdo de ese día y me alegro de haber mirado por ese catalejo pues gracias a él nada malo pasó.
Chari
Cuando mi hija cumplió tres años entró en el colegio de párvulos: " El Rocio”. Estaba temiendo que llegara ese día pues siempre había estado conmigo y no había convivido con otros niños de su misma edad, sólo con su prima. Yo estaba temerosa.El primer día fue para mí de nervios y para ella de ilusión pues iba ha jugar con otros niños y a conocer cosas nuevas. Ese día solo pensaba en tener un agujerito por donde mirar y ver lo que estaba haciendo y como le iba con los otros niños en clase.Así pasaron los días y lo único que pude hacer es ir a las once, cada mañana y mirar a través de los agujeros que tenia la muralla del colegio. Observaba lo que hacía en esa hora del recreo y así estuve casi tres años y me quedaba más tranquila.
Paqui
Era el aniversario de boda de mi amiga Paqui. Nos invitó a mi novio y a mí a un almuerzo en un restaurante de lujo. Las mujeres tenían que ir con trajes largos y los hombres con traje de chaqueta.
Yo ese día trabajaba y tuve que pedir permiso para salir dos horas antes, así tendría tiempo para ir a la peluquería y arreglarme.
Salí corriendo del trabajo para la peluquería. La peluquera, me hizo un peinado muy bonito y adecuado para el traje que llevaba.
Llegué a mi casa para bañarme y mientras me bañaba, por la ventanilla del cuarto de baño, vi un lindo campo con sus flores blancas y rojas, todas parejas ¡Que bonitas! A lo lejos, una manada de caballos con sus crías de distintos colores corriendo hacia las montañas. Cuando vi ese campo tan bonito, no tenia ganas de salir del cuarto de baño. Por un momento se me olvidó que tenía que ir al almuerzo de mi amiga.
Cuando llegamos al restaurante, antes de entrar le conté a mi amiga lo que vi cuando me estaba bañando. Se quedo sorprendida y alucinada. Me dijo que cualquier día iba ir a mi casa, para bañarsey ver por la ventanilla del cuarto de baño ese campo tan bonito y la manada de caballos con sus crías.
Dejamos de hablar para tomarnos la copita que daban antes de entrar y luego pasamos al comedor.
Estaba todo muy bien organizado, primero pusieron entremeses y luego el menú, estaba todo muy bueno.
Cuando se terminó el almuerzo, nos fuimos para la sala de baile. Nos pusimos a bailar y nos dieron las doce de la noche. Ya estábamos cansadas y nos fuimos.
¡Que bien me lo pase en el aniversario de mi amiga Paqui!
Rosita
No suelo ser muy curiosa, pero reconozco que hay algo que me pierde. Me encanta mirar a través de las rendijas de las puertas que dan acceso a los patios. Tras ellas se esconde un mundo mágico.
Hace poco, paseaba por San Roque y allí estaba esa majestuosa puerta de madera entreabierta. Olvidé qué hacia allí, me fui hacia ella y me puse a curiosear a través de la pequeña abertura.
Podía ver un patio porticado tras un pequeño zaguán. Parecía un espacio tranquilo, sosegado y lleno de innumerables fragancias. Estaba tan absorta que no me di cuenta que empujaba la puerta y se abría un poco más. Su planta era cuadrangular, en el centro una fuentecilla cuyo rumor formaba parte de ese entorno armonioso que creaba el agua, las plantas y sus aromas sensuales.Todo parecía perfectamente colocado. A la derecha dos naranjos desprendían un cálido olor a azahar, tras ellos una buganvilla rosada se iba desparramando de forma delicada sobre una pared blanca. Al lado opuesto una imponente parra creaba la zona sombreada del patio, bajo la cual se hallaba una mesita con cuatro sillas de mimbre alrededor. Todo invitaba a sentarse allí, leer un buen libro y disfrutar de un sabroso café.
En las dos paredes del patio que yo podía ver, además de la buganvilla, colgaban macetas coloreadas de azul añil con geranios, azucenas, claveles, dalias y un sin fin de plantas más que yo no llegaba a reconocer.
Al cabo de no se cuánto tiempo oí la risa de una anciana que desde dentro llevaba, según me dijo, un buen rato llamándome. Cuando reaccioné María, que así se llama, me invitó a pasar e hizo realidad mi deseo.
Nos sentamos, tomamos café bajo la parra y pude descubrir las otras dos paredes que desde la calle no se veían y que por supuesto completaban la magia de aquel maravilloso patio andaluz.
Muy a menudo vuelvo a visitar a María y a ese cuidado espacio que es parte de ella y de su forma de entender la vida y me siento muy bien.
Mercedes
A mí me gusta mirar por la rendija de la puerta. Observar a mi nieto cuando duerme y le doy mil vueltas mientras echa la siesta.
Me pasaba también cuando mis hijos eran pequeños y hasta de noche me levantaba para mirarlos.
Creo que es muy bonito ver dormir a un niño y contemplar su sonrisa y su semblante inocente.
Confieso que me gusta espiar por la rendija de la puerta del dormitorio.
Pepa
El gusto por cotillear forma parte de la historia y de la naturaleza intrínseca de cualquier ser humano en mayor o menor grado; vivimos en la sociedad del chismorreo, los chismorreos se venden al mejor postor.
Intentos de cotillear a lo largo de mi vida, ¡muchos! Haciendo memoria me vienen a la mente algunos episodios, sobre todo de mi infancia y adolescencia durante los cuales y junto con mi hermana jugábamos a observar y descubrir las triviales conversaciones de los adultos.
Recuerdo emocionada esas calurosas noches estivales en nuestro pequeño dormitorio de dos camitas, cuando era casi imposible conciliar el sueño y entonces nos tirábamos al suelo y agazapadas por la oscuridad de la noche, nos deslizábamos hasta el balcón que daba a la calle. Como soldados asustados, al cobijo de la trinchera, aguzábamos vista y oído, para sin ser vistas, recoger los detalles del parloteo de nuestros vecinos que se sentaban, con sus hamaquitas, como era típico, en las puertas de sus casas en busca del fresco que no llegaba.
Así pasábamos las horas hasta que la tierna voz de papá, nos llamaba al orden y nos volvíamos a acostar.
También nos resultaba muy curioso y cuando menos temerario, escuchar a través de la puerta entreabierta del dormitorio de nuestros padres que terminaban oyendo nuestras risitas nerviosas y nos invitaban a acurrucarnos entre ellos.
He espiado loa arrumacos de mi hermana mayor con su primer noviete, he espiado a mis amigos, a mis "no amigos", he espiado y espiado y me encantaría seguir espiando, a través de los visillos, del teléfono, de mirillas, de paredes, de rendijas. Pero lo que me resultaría impresionante aunque no menos, casi imposible, es poder espiar los pensamientos e ideas de las personas que me rodean. En fin, mejor termino y lo dejo aquí porque sino vais a pensar que soy una cotilla.
Ana
No me considero nada curiosa, pero si es verdad que siempre hay algo que te llama la atención. A mí personalmente, me llama la atención los vecinos que viven en frente de mi casa.
Desde mi ventana, a veces les observo. Tienen un patio muy bonito, con muchas macetas y enredaderas, lo tienen muy bien cuidado. Es curioso pero lo utiliza como comedor.
Es un matrimonio con dos hijas que conviven con sus padres. Me encanta ver cuando llega la hora de almuerzo, como cada uno de ellos tienen su tarea, uno prepara la mesa, otro se encarga de los platos y cubiertos, hasta que no terminan de preparar todo, no se sientan en la mesa.
Los domingos casi siempre tienen visita, se unen mucha gente. A mí me gusta ver la armonía que hay entre ellos.
Sonia
lunes, 17 de mayo de 2010
Con las palabras

Actividad: Consignas para el escritor, Silvia Adela Kohan
Tobogán: amor, dolor, muerte
Espía: miedo, guerra, paz, crisis
Jungla: enfermedad
Refugio: amistad
Problema: hambre
Charo
Palabras problemas: paro, padres.
Palabras refugio: dios, familia, amistad, hogar.
Palabras espías: silencio, complicidad.
Palabras jungla: dolor, enfermedad.
Palabras tobogán: te quiero, pasión, mamá, caricias.
Paqui
Problema: enfermedades, préstamos
Refugio: mi cuarto, familia
Espía: traducción, chismosa
Jungla: arrepentimiento, importancia
Tobogán: amor, sueños
Rosita
Palabras problema: hipoteca, familia.
Palabras refugio: montañas, amistad.
Palabras espía: complicidad, desleal
Palabras jungla: enfermedad, crisis.
Palabras tobogán: bienestar, risa
Sonia
Palabras problema: adversidad, indiferencia
Palabras refugio: mecedora, amistad
Palabras espía: locura, mar
Palabras jungla: política, moralidad
Palabras tobogán: risa, libertad, pasión.
Mercedes
Palabra problema: adolescente, drogas, enfermedad
Palabra refugio: paraíso, casa, familia.
Palabra espía: necio, estúpido, impetuoso.
Palabra jungla: desvelos, ordenado, curioso.
Palabra tobogán: paz, tranquilidad, silencio.
Pepa
Palabras problema: migraña, deberes, préstamo, hipoteca, paritorio.
Palabras refugio: analgésico, hogar, ducha, familia, olivo, baile, música.
Palabras espía: cuchicheo, cotilla, desleal, amiga.
Palabras jungla: clase, limpieza, desorden, sueños.
Palabras tobogán: bienestar, hormigueo, mar, relax, brisa, miedo.
Ana
miércoles, 12 de mayo de 2010
Oda a la merienda
No os asustéis, no os pido tanto. Sólo que escribáis una oda a la merienda que leeremos en nuestro próximo encuentro.
Venga, que queda poco.
Yo, ya tengo hechos los deberes y mi oda la dedicó al café, pues en eso consiste mi merienda:
Un café humeante, calienta, consuela y acompaña: café
Excusa para conversar, compartir confidencias: café
Susurrar secretos
o palabras de amor.Te despierta, te activa.
Un café para escribir
Un café para leer.
Un café
La pasión de mi ser es comer.
Un momento que me flipa
es sentir llena la tripa.
En particular, me gusta merendar.
Ya sea salado o endulzado.
Si meriendo sola, me mola,
pero si es en compañía me da alegría.
Y ahora que es con ustedes,
será el mejor de los placeres.
Inés
Me evocas recuerdos de infancia
momento del día especial.
Jugando en el patio, tal vez a saltar,
mi madre llamando, ¡hora de merendar!
Sentadas junto a la mesa,
olor de leche y de pan.
¡Quítame la nata, me sabe fatal!,
mamá sonriendo nos cuenta una historia
o nos pregunta la tabla de multiplicar.
Y cuando nos fuimos a la gran ciudad,
el ritual seguía a la hora de merendar.
Mercedes
¡Qué bien olía!,
el café que preparaba mi madre y mi tía.
Me sabían a gloria las tortas de pasas de la abuela Tomasa.
¿Y qué decir del pudin del señor don Joaquín?
¡Qué maravilla!,
merendar todos los días,
café, pasteles y tostadas con mermelada y mantequilla.
¿Y qué importa el engordar?,
si disfrutas al merendar.
Pepa
La merienda no perdono,
en Primavera, Verano en Invierno o en Otoño,
¡La mejor, la de pequeña!, en mi pueblo.
Esas tortas con azúcar,
los ochíos con pimentón,
que mis abuelas amasaban con dulzura
y con tesón.
La Natacha, la onza de chocolate,
los picatostes con gaseosa,
la merienda de la infancia,
toda me parecía sabrosa.
Merienda, ¡cómo has crecido!,
has crecido como yo,
pero me sigue gustando
a las cinco en un rincón,
de esa mi linda cocina
donde la preparo yo.
La merienda no perdono,
siempre me chifla disfrutar
de ese mi momento frugal.
Ana
Merienda, meriendita.
¿Cuál es la más exquisita?
Con colacao y leche,
con café y leche o con te con leche.
o simplemente ¡ leche !
Pues con leche, a todo el mundo enriquece.
Una tostada con mermelada
o simplemente con manteca;
como no, chocolate en tableta
y si no unas buenas galletas.
¿A quién no le gusta merendar?;
y hacer un alto en el camino.
para volver a coger fuerza,
y charlar con los amigos
Charo
Es la hora de la merienda.
Merendar para relajarnos después del trabajo.
Hoy será diferente nos hemos reunido todas
las compis de informática para hablar, reírnos y divertirnos.
Y merendar alrededor de un café caliente y humeante
con bollos y pasteles aunque engorden.
Merendar para contar todas nuestras cosas
y salir de la rutina diaria.
Paqui
Me encanta la merienda,
corro para sentarme en la mesa.
Me tomo mi café con leche, que me
me vuelve loca y me enloquece.
Con ese bizcocho de limón,
que tiene un buen sabor.
Ese kequi de corintas y nueces,
que cortándolo se disuelve.
Que merienda más golosa,
que hace mi madre Rosa.
Rosa
Llega la hora de la merienda,
El olor intenso a café. Suelto el lápiz y papel.
Me encanta merendar,
es mi momento de relax.
Te o café que mas da,
si lo bueno es disfrutar,
bizcocho, pan o croasan,
venir que os invito a merendar.
Sonia
domingo, 9 de mayo de 2010
Habitación de hotel

Habitación de hotel, Hopper
Cuenta la historia de esta mujer ¿Qué decisión ha tomado? ¿Hacia dónde dirige sus pasos?
¿Por qué le había pasado a ella? Ella que siempre se portó bien con él, que siempre lo quiso y aún lo quería, a pesar de de sus muchas aventuras y más infidelidades.
¡No me merezco esto!, se repetía una y otra vez, yo que todo se lo di.
Melania, que así se llama nuestra protagonista, lo conoció siendo muy jovencita. Ella trabajaba en una fábrica y todos los días cogía un autobús para desplazarse. Siempre coincidía con él. Éste la observaba, sin decir palabra. Paso más de un mes. Y por fin se decidió. Era un día de lluvia, y al bajar del autobús le ofreció su paraguas.
Así comenzó su relación con él. Todo era muy bonito y a los dos meses decidieron casarse. No había pasado un año y ya nació su primer hijo. A los seis años de casada ya era madre de tres hijos.
Los días pasaban y cada vez su relación con él era más fría y más insoportable. Cada vez llega más tarde a casa y otras veces la llamaba diciéndole que no iría a cenar con la excusa del trabajo y de los compromisos. En más de una ocasión descubrió que la engañaba y le llegaban rumores de que andaba con unas y otras. Siempre lo perdonaba, él todo lo desmentía y ella lo creía. Así hasta veinticinco años aguantando.
De pronto un buen día se dio cuenta de que su vida no tenía sentido y que no iba a cambiar. Harta de todo esto decidió marcharse de casa dejándole una carta de despedida. Se marchó sin saber dónde. Sus hijos eran mayores y con sus vidas resueltas, ya no la necesitaban.
Cogió su coche y condujo durante horas hasta llegar a esa habitación de hotel...
Pilar se siente cansada, ya no puede más, harta de dar sin recibir nada a cambio, tan sólo golpes y más golpes. Ha decidido huir, desaparecer, cobrar una nueva identidad e iniciar una renovada vida alejada de su impune maltratador.
Ha cambiado su imagen, ha acortado y teñido su melena, ha recogido sus más apreciadas y escasas pertenencias y sus pasos la han llevado hasta ese maltrecho motel de carretera.
Está asustada, oye pisadas en el pasillo y todo su amoratado y dolorido cuerpo tiembla; pero se dice a sí misma que ha de ser fuerte, para ella, ella lo es todo, nadie le puede ayudar, no tiene nadie en quien confiar, no puede derrumbarse.
Da vueltas sobre la cama, nerviosa, no puede conciliar el sueño, enciende la luz, se sienta a los pies de la cama, extrae de entre sus senos un manoseado folleto de horario de trenes. Ahí está, la salida hacia ese futuro incierto está prevista a las 8:00 a, esta hora se iniciará el camino hacia su libertad.
Libertad para pensar, actuar, decidir, hablar, para vivir. Vuelve a recostarse y adormilada se desea a sí misma una vida paciente y sin dolor. Ha ocultado su nueva verdad a todos, nadie puede saber nada, ya nadie es fiable, si llegara a oídos de su maltratador estaría perdida.
Por fin el sueño la vence, mas cuando despierta hay alguien a su lado. Es él, la persigue, nada ha cambiado, las heridas aun no han cicatrizado.
Se siente sola, sin saber por qué le ha ocurrido esto a ella, se deja llevar por esta canción y sobre todo por sus pensamientos.
Confiaba en él, en su amor y le había decepcionado, ella estaba loca por él y todo se había esfumado.
Lo había conocido en aquel parque donde ella iba por las tardes a leer y donde él le preguntó la hora pues su reloj se había parado. Fue un amor a primera vista. Siguieron viéndose posteriormente de los buenos días pasaron a conversaciones más fluidas hasta que por fin un día empezó a llover y decidieron ir a un café cerca del parque. Fue entonces donde Ramón le confesó su amor, ese amor que ella también sentía y que también le confesó.
Todo pasó muy deprisa, en un abrir y cerrar de ojos, de ser dos extraños a convertirse en marido y mujer. Todo fue muy precipitado, sin saber nada el uno del otro.
Ella fue a reunirse con él en el café y su sorpresa fue verle con una mujer a la que abrazaba.
Esto la dejó confundida y lo único que pensó es que tenía una amante pero ¿por qué? Ella creía que él la quería. Se fue a su casa, cogió lo más preciso y se fue de allí.
Pensó irse sin más, pero le dejo una nota diciéndole lo mucho que lo quería y que odiaba haber visto su traición.
Ahora estaba en aquel hotel, mirando el horario del tren que cogería el día siguiente sin dejar de llorar y de pensar en Ramón. Se iría de aquel pueblo a casa de unos tíos que la habían criado cuando sus padres murieron en aquel fatídico accidente.
En ese momento llamaron a la puerta; la abrió y vio que era él, Ramón pero ... ¿ Qué hacía allí con esa mujer ?.
Ramón la calmó y le dijo que esa mujer era su hermana que había venido a conocerla, pero que él no le había contado nada para darle una sorpresa.
Se puso a llorar sin saber que decir, mientras Ramón le secaba las lágrimas y la besaba tiernamente.
¡CORTEN! ¡CORTEN! dijo el director.
Esta toma ha quedado un poco sosa habrá que repetirla, daremos un descanso y volveremos en unos minutos.
Espera ansiosa la llegada del día para poder coger el tren que la llevara hasta su gran amor. Poderlo ver después de tres meses, alejados el uno del otro.
Ese hombre tan maravilloso que le hace sentirse feliz y protegida.
Piensa en lo que se va a poner para que la encuentre guapa y en su cabeza se acumulan todas las cosas que quiere decirle cuando lo vea.
Se siente realmente feliz y ansiosa.
Paqui
Se echa en la cama para pensar un lugar donde ir. Le dio vueltas a la cabeza y por fin decidió irse a Tenerife para empezar una vida nueva. En el avión conoce a una chicamaravillosa que le propone un trabajo.
Ella se pone muy contenta porque así se podría olvidar de aquel maltratador.
Pasó un año y seguía con su trabajo en un hotel. Allí encontró un nuevo amor que la quería y no la maltrataba.
Estaba empezando a vivir una nueva vida.
Siempre le dijeron que era una inútil. Que su lugar estaba en la casa haciendo las tareas. Cuidando primero a sus hermanos, luego a sus padres y por último si era capaz de cazar a algún tonto que la soportara, tendría que cuidarle y entregarse a él.
Por eso, porque no quería darle su vida a nadie, aprendió a leer sola y a escondidas. Por eso, por las noches, cuando todos dormían escuchaba un viejo transistor que tenía su abuelo en el desván. Por todo eso, sentía miedo todos los días, pues sabía que sus inquietudes no eran aceptables en una joven cristiana y de su clase.
Jamás pudo expresar sus deseos, ni dejar entrever que tenía necesidades y anhelos como los demás.
Pero había llegado el día. Hastiada de ser una persona a la que no se parecía en nada; hizo una pequeña maleta, tampoco tenía grandes cosas, y con unos pocos ahorros que había ido sisando a su padre y a su abuelo se marchó de noche de aquel odioso pueblo que la asfixiaba y dictaba su vida.
Primero cogió un autobús hasta Londres, donde alquiló una habitación en un modesto hotel para pasar un día hasta que llegara el momento de coger el tren que la llevaría a su anhelado futuro.
Tenía trabajo. Gracias a la radio supo que el mundo fuera del que ella conocía ofrecía vida a algunas mujeres. Y ella respondió a una de esas ofertas. Sería bibliotecaria en una linda ciudad del norte del país, que aunque no conocía había situado en el mapa.
Empezaba su nueva vida. Había dejado una nota, aunque no se la merecían, diciendo:"me marcho, no os preocupéis por mí. Voy a empezar a vivir".
Y ahí estaba en esa pequeña habitación comprobando el horario del tren que la llevaría a...no lo sabía con exactitud, pero deseaba comprobarlo por sí misma.
Ella se enamoró perdidamente de él, soñaba con una vida juntos, llena de ilusiones.Pero el día anterior le dejó una nota que le decía: “Me tengo que marchar. Siento mucho tener que dejarte. He pasado muy buenos momentos junto a ti, pero lo nuestro llego a su fin. Hay cosas de mí que no sabes. Espero que te quedes con lo mejor de mí y recuerdes los buenos momentos. Mejor que no sepas nada más. No quiero hacerte más daño”.
Ella tuvo un momento de reflexión y dijo:
- No creo que te merezca ni siquiera recordarte, para ti sólo fue un juego y yo como una tonta me volví loca por ti.
Sonia
miércoles, 5 de mayo de 2010
Poema
. verso 1: predominio de la r
. verso 2: predominio de la m
. verso 3: predominio de la p
. verso 4: predominio de la p
. verso 5: predominio de la m
. verso 6: predominio de la r
. verso 7: libre
. verso 8: libre
TU RISUEÑA RISA
Ris, ras, tu risueña risa con retintes rosados, rodean tu mirada,
merodeas a mamá, marrulleas meticuloso en mi morada.
Mi pizpireto pillín, patea con sus patines el pasillo de su madre adorada,
impaciente espachurras al perro, me pellizcas de pasada.
Malhumorado mascullas majaderías mientras mesas mi melena,
ris, ras, ris, ras, reconfortas con tu risa mi pena,
te quiero!, haces mi vida más alegre y amena,
tus besos y abrazos me serenan.
Ana
La Roca
Allí rugosa y rodeada por el mar, se encuentra la roca, viendo las olas arrastrar.
Allí misteriosa contempla el mar y algún que otro marinero marisquear.
Allí permanente, pendiente y sin perder puntá.
Allí pasiva, paciente viendo la vida pasar.
Allí melosa, melancólica y a veces malhumorada.
Allí la recia roca rompeolas, está.
Días, semanas, meses sin pestañear las horas se van.
Y años tras años la roca sigue igual.
El viento
Rugía ruidoso, rabioso, metiéndose por los recovecos.
Más al amanecer, amainó. Movíase de forma melosa.
Parecía paciente, postrado a sus pies.
Poseidón, el padre del mar pedía silencio.
Por eso él mecía mansamente las olas, moviendo sin murmullo las aguas.
Rozando tan sólo las rocas, respetando a su rey.
Cuando por fín el dios de los mares marchó,
el viento desató su furia y las olas bramaron alegres.
Mercedes
Un ramo de rosas
Un ramo de tres rosas rojas lleva Ramón a Raquel,
mujer maravillosa, misteriosa, maternal y mimosa.
Porque para él padre de tres hijos: Paco, Pepe y Pili,
ella es la perfecta pareja: prudente, paciente y primorosa.
Mercedes puede ser la mujer ideal: esposa, madre y amiga.
Raro es encontrar una mujer con tantos atributos reales.
Por ello Ramón va a pedirle matrimonio a Raquel,
para que sea su esposa y madre de sus tres hijos.
El mar
Rompe recuerdos retenidos con rencor,
mece nuestra memoria con misivas melancólicas.
Pinta piruetas en plenilunio para piratas perdidos
y les promete perlas perfumadas de sal.
Maquilla nuestras mejillas con color de aguamarina,
recitándonos rumores y risas coralinas.
Neptuno nos susurra en secreto que en su morada,
podemos soñar sin prisas ni pretextos.
Rita
Mis raíces, recuerdos del pueblo de San Roque.
Monumentos, museos que son una maravilla.
Para pasear con mis primos por aquel parque tan divino,
nos perdimos porque era grandísimo.
Mi madre siempre me llevaba a merendar, recuerdo su risa cuando
yo le regalaba un cachito de pizza.
Cuando vuelvo a San Roque, me acuerdo de todos los juguetes
en la casa de mi abuela que nos levantaba a la siete para
ver lo que nos habían traído los reyes.
Rosa
Roma, ciudad de ruinas románticas.
donde el mármol muestra lo maravilloso de su arquitectura.
Este pueblo poderoso, pintoresco y peculiar.
Su población es simpática, apacible y espontánea.
Muestra el orgullo mediterráneo, monumentos maravillosos.
Roma país romántico, que enamora.
Monumento de belleza, historia y eternidad.
encantándose de todo lo bello que tiene esta ciudad.
Sonia
lunes, 26 de abril de 2010
Inventamos...

Estoy impaciente...
ANA NOS PROPONE:
Mi propuesta para esta semana se llamaría:" El zoo prehistórico".
Se trataría de dar vida a una serie de animales que surgen por la combinación de otros. Así:
-De jirafa, tigre, caimán: Jjigremán.
-De buitre, cebra e hipopótamo: Buicepótamo.
-De rinoceronte, cocodrilo, elefante: Rinodrilofante.
.....e inventar un pequeño argumento para una película infantil de ficción. Pues venga, ¡a animarse, poned manos a la obra, puede resultar muy divertido!
PAQUI NOS PROPONE:
Mi propuesta es escribir greguerías. Se trata de inventar frases breves que definan algo de una manera ingeniosa y con sentido del humor.
Ejemplo:
Trueno: caída de un baúl por las escaleras del cielo.
Cuando a la bicicleta se le va la rueda es que tiene ganas de jugar al aro.
Los ceros son los huevos de los que salieron las demás cifras.
Los radiadores de calefacción son laberintos donde se pierde para siempre el frío.
ROSA NOS PROPONE:
Esta actividad consiste en escribir un texto en el que la primera palabra rima con la segunda, la
tercera con la cuarta, y así sucesivamente. ¡Venga a trabajar!
Bueno chicas no os voy a complicar mucho y la actividad que propongo es sencilla.
Consiste en lo siguiente:
Tenéis que comentar algún libro que hayáis leído, aunque haga tiempo, el titulo y su autor. Espero que os guste.
Mi propuesta es inventar una historia, de la siguiente manera.
Escribid una palabra que os guste o tal vez que os disguste especialmente, pero en vertical.
Ahora junto a cada letra, escribe una palabra que comience por ella y con todas, formar una frase.
T- trece
I- ilustres
G- genios
R- resolvieron
E- el
S- secreto
“Trece ilustres genios resolvieron el secreto", esta frase podría ser el principio de mi historia o la trama de la misma.
Si os apetece solo tenéis que buscar esa palabra que haga surgir vuestra historia.
LA PROUESTA DE CHARI
Propongo hacer fábulas y moralejas
Fábula. Es una composición literaria de carácter narrativo, generalmente breve y en verso, cuyos personajes suelen ser animales, y en la que se desarrolla una ficción con la que se pretende dar una enseñanza útil o moral resumida en una moraleja final.
Moraleja. Es una enseñanza provechosa.
NUESTRAS CREACIONES
GREGUERÍAS
Adolescente: sal gorda que provoca la hipertensión de sus progenitores.
Lavadora: amante ruidosa, melosa y espumosa que achucha y apretuja la colada sin condiciones.
El sol es una estufa con termostato incluido.
Despertador: corazón rompecorazones.
Suegra: parásito chupóptero, perjudicial para la salud.
Sueños: esperanzas rotas de una vida anhelada.
Libro: " kinder sorpresa."
Los años nos arrugan, pero aún más nos arruga la vida.
El sexo como el café, intenso y a menudo.
El miedo es la censura de la vida.
Con una amiga lo negro, como poco se vuelve gris.
En algunas frases largas, la coma es la respiración asistida.
Mercedes
La cocina es la sala de tortura de las amas de casa.El cuarto de baño es el relax matutino.
El dormitorio la fabrica en paro.
El salón con la caja tonta entrometida en todas las conversaciones.
El garaje es el lugar donde todo se mete y nada cabe.
El patio es la ampliación de la cocina con jardín y piscina.
La casa es el contenido de todo donde a duras penas cabemos.
Chari
El pez más difícil de pescar es el jabón dentro del baño.
Roncar es tomar ruidosamente sopa de sueño.
Abrir un paraguas es como disparar contra la lluvia.
Lo más difícil de digerir en un banquete es la pata de la mesa que nos ha tocado en suerte.
Cometas en el cielo
Autor: Khaled Hosseini
Es uno de los últimos libros que he leído. Es una novela conmovedora, cuenta la historia de unos niños de clase diferente pero amigos, que viven en Kabul. Poco a poco la historia va transformando tanto a los protagonistas como la situación política del país. Aunque es bastante dura a veces, también es tierna y esperanzadora. Toca temas tan importantes como el amor, la culpa, el miedo, el compromiso, los celos, la amistad.
Se la he recomendado a varios amigos y amigas y les ha encantado, así que os la sugiero como posible lectura, deseo que os emocione tanto como a mí.
Mercedes
martes, 13 de abril de 2010
Tejer y entretejer palabras
Es de chellue nove y no tenño suego. De repente, enbeza cami se mezclan sinrer quelas palabras.
Metoy esriendo sola. Se me esocurrien tado escribir also gobre un dinomio sauriope, ¡podi breno!.
Tenque irdrá allista ocu. ¿ Osginais imaun dinoga saurioconfas ?.
Lo más ines creibleque deconsul lata, salía peun rro unascon boniga tasfas, sonmuy riendo feliz y diciendo: ¡Porveo fin munel do y gusme ta!.
Mercedes
me Es sale badovanto aninas madaga y con hasas de cerco. la a Voy coyuno desacina con nescale chefé,un boche de lellito y gagrales intelletas. La me da pienbeza caso, los en vuelcicios tasejer que manta ha dadoRi y en el copo tiempo que pago disponra hacerlamente tranquilos, se me no ocuda rrena, estada toyembo que así deme cidoterme a pintopor un radia; sí, sí, ha muy dadonito quebo del el cuarni toño con el verde colorzana citoman, pero yo, la verdera verdadad estada agotoy, me duedo tole. ¡ prebir escrifiero !, y la camcha brobio el por ordesilen nadorcioso.
Ana
Ayer, homingo dacía un eía despléndido. Me devanté y sin lesayunar me caui a la fulle.
Allí a lambra sonte seha camar tofé. Lueche gomar al cadillo merde San Rorque pamir rarar tobiese. Desprar compués alterías tongunas resa greseca a cay samu patenta con lo bien secon.
Pepa
En la doda be pri mima salió una verconsación. sora Ebre la dacomi que hapues bianto, no tabaes muy nabue. Salte yo y dije:
-Si mi hudre mabiera hecho la esmida cotaría de escándalo, es muy coena bucinera y tiene
buenas panos mara la reposteria.
Tenía que haber dotamon un bar o una pasteleria y queguro se hubiese fadotriun.
Rosa
estaya plaba en la con mis hermadí y decinos en una senca rotarme patemplar conra el mar. cuantí sendo un pelleo cosquiqueño en los pidos de los dees. dí un gran salsando pento que poser dia. cué fual mi sorqueño pepresa al ver un candeando merogrejo por la piedra. ¡vato suslla! dije yo.cuanché escudo decir ¿quésa tepa? conra ravoz.en un mose penmento que era el canro pegrejo cue fual mi sordo cuanpresa vi a mi herlir samano del agua. ¡dondria tende yoca labeza!
Charo
mí casa mi sobrina y se puso a jugar con mi hija. Estaban jugando a ser animales y hablaban también entre ellas.
Escuchándolas algunas veces mí sobrina decía palabras que yo no entendía pero mí sorpresa fue que mi hija si.
Y entonces me puse yo también a cambiar palabras en un papel y a mezclarlas y me salio:
tay hantas quosas ce aprender le dos niños te que adas quelucinados.
dada Cia se torprenden con alguna nosa cueva. as Elucinante.
Paqui
Farfanías
"Las primeras palabras que escribió Sara en aquel cuaderno de tapas duras que le había dado su padre fueron río, luna y libertad, además de otras más raras que le salían por casualidad, a modo trabalenguas, mezclando vocales y consonantes a la buena de Dios. Estas palabras que nacían sin quererlo ella misma, como flores silvestres que no hay que regar eran las que más le gustaban, las que le daban más felicidad, porque sólo las entendía ella. Las repetía muchas veces, entre dientes para ver como sonaban y las llamaba "farfanías". Casi siempre le hacían reír.
-Pero , ¿de qué te ríes?¿Por qué mueves los labios?-le preguntaba su madre, mirándola con inquietud.
-Por nada. Hablo bajito.
-¿Pero con quién?
-Conmigo; es un juego. Invento farfanías y las digo y me río , porque suenan muy gracioso.
-¿Qué inventas qué?
-Farfanías
-¿Y eso qué quiere decir ?
-Nada. Casi nunca quiere decir nada. Pero algunas veces sí .
-Dios mío, esta niña está loca.
Sara fruncía el ceño .
-Pues otra vez no te cuento nada. ¡Ya está!
Me llamo Carlota y nos acabamos de trasladar de una gran ciudad a un pequeño pueblo pesquero.
Estoy muy enfadada y casi no hablo con nadie, pero me aburro así que he ido a ver a mi vecino, un niño como yo y le he dicho: ¡ hola, soy Carlota!. Soy una pelecás. Él sorprendido pero sin querer preguntar, me ha contestado: yo me llamo Valentín, ¿quieres que juguemos? Vale le dije, hagamos un volanchín cada uno y mañana a las cuatro nos vemos; mientras me iba me reía pues Valentín no podía saber a qué me refería con esa palabra que me acababa de inventar.
Al día siguiente, mientras yo llevaba un avioncito de papel, él traía la cometa más maravillosa que había visto hasta ese momento. Un poco avergonzada, me disculpé y él sonriendo tan sólo me preguntó que qué significaba la palabra pelecás, yo le expliqué que expresaba cómo me sentía (persona lejos de su casa), Valentín me comentó que le gustaría hacerme sentir un poco mejor en su pueblo y ya lo estaba consiguiendo. Rápidamente me propuso crear nuestro propio lenguaje. Era una idea megaexplotónica. Y nos pusimos manos a la obra. Con mi nuevo hercomí, aprendí a pescañar, pero lo que más me gustaba era relamar entre los corales. Pronto dejé de ser una pelecás, para ser como Valentín una femarlí.
Hemos pensado hacer nuestro propio brotedic, por si alguien estuviera interesado. Ahí van las primeras palabras.
BROTEDIC- diccionario inventado.
FEMARLÍ- feliz marinero/a en libertad.
HERCOMÍ- superamigo.
MEGAEXPLOTÓNICA- mucho más que una idea.
PELECÁS- persona lejos de su casa.
PESCAÑAR- pescar con caña o chambel.
RELAMAR- bucear.
VOLANCHÍN- objeto volador hecho con cualquier material.
Mercedes
Fui a pasar el día a un campo precioso, hacia mucha molano y era en el mes de abril. Me puse en manga corta porque estaba sudando con la chaqueta del chandal, a la hora de estar allí debajo de un árbol al fresquito mi primo me dijo:
- ¿Juegas conmigo a la pitola?
- Vale, pero yo no sé jugar muy bien, no importa es para divertirnos un poco.
Al mediodía me puse hacer el fringo para el arroz, también una ensalada y de postre una tarta de manzana, me salió todo muy bueno. Después nos fuimos a dar una pelata para rebajar la comida, pasamos por un río muy bonito que tenia peces de colores, tortugas grandes y una pequeña cascada. Era tan bonito aquel lugar que no me quería ir, me encontraba súper relajada viendo
esas flores preciosas que nunca había visto, los pájaros cantando y me impresionaron mucho unas vacas muy bromolas. Mi primo me dice:
- En verano regresaremos al campo y nos bañaremos en el río.
Me puse muy contenta. la próxima vez no se me olvidara la cámara para hacerme fotos y tener un recuerdo de ese maravilloso paisaje encantador.
Molano: calor
Pitola: Petacas
Fringo:Refrito
Pelata:Vuelta
Bromolas:Tranquilas
Rosa
Estaba viendo la televisión cuando apareció un nuevo programa dirigido por niños. Me llamó la atención el vestuario de los protagonistas: unos vestían de hada, otros del patito feo, el lobo y los tres cerditos...
Empleaban un vocabulario poco común para mis oídos, pero es curioso, mi sobrino que es pequeño se reía cuando hablaban los personajes. Me quedé un poco boba, pues yo no entendía nada y en cambio mi sobrino parecía que todo lo que hablaban lo entendía.
Mi curiosidad aumentó cuando le pregunté qué significaba lo que había dicho el lobo con esa pregunta:
-¿Quién estaba aburrido de comer palabras?- y el muy tranquilo respondió:
- ¿A quién le gusta no leer libros?
¡Qué pregunta más tonta! -respondí yo.
Siguió el programa y me quedé escuchando: tonto no es el que hace tonterías, sino el que no sabe hacerlas.
- ¡Qué bobada!- dije yo.
- Si bebes leche que no sea de vaca- le dijo el hada al lobo.
Esto me estaba sacando de mis casillas. Pero mi sobrino estaba entusiasmado con el programa y yo en un intento de comprenderlo ponía toda mi atención haber si cogía algo del diálogo que tenían los distintos personajes.
-Me iría a la peluquería para quitarme todas estas plumas y así poder ser más inteligente que mis otros hermanos- dijo el patito feo hablando con Blancanieves.
Me parecía que no oía bien pues mi sobrino seguía tumbado en el sillón riéndose a carcajadas.
En mis tiempos se escuchaban palabras raras como: abracalabra pata de cabra (esto lo utilizaban los magos para sacar pájaros, palomas... de sus gorros), supercalifragilisticoespialidoso (en la película de Mery Popins, esta hada hacía magia.
Yo con mis amigas empleaba palabras un poco rara para mandarnos recetas, decirnos nombres de chicos que nos gustaban...
lumamijuvisado: los días de la semana.
topicea: cuando hacia un refrito de tomate, pimiento, cebolla y ajo.
viasal: cuando le echaba vinagre, aceite y sal a una ensalada.
peruestren: pepe ruiz esta como un tren.
Y a mitad del programa le dije a mi sobrino:
- Vaya los programas tan tontos que dan en la tele.
Y entonces respondió:
-Tía no será que tú eres ya muy vieja y vives en tiempo de matusalén.
Me quedé sin saber que responder, mientras él seguía con el programa.
Charo
Mi hermano es cazador y ayer fue de cacería con su perro Simba, muy temprano. Cuando regresó, le pregunté:
- Miguel, ¿has cazado algo?
- Si, GAMUSINOS y TOROGANES- me respondió un poco enfadado.
- ¿Y eso que animales son? Porque yo nunca los he oído nombrar.
No me contestó y se marchó. Al rato vi a mi padre que también caza y le pregunté si conocía a esos animales que había dicho mi hermano y me dijo:
- Esos animales no existen. Tu hermano se los ha inventado porque como hoy no ha cazado nada, estará de mal humor y te lo habrá dicho para reírse de ti.
Paqui
Mis amigas y yo preparamos un día de excursión a la playa. Pili, la más divertida dijo:
- Llevaré mi flácma.
- Yo la tocagüita, comento, Loli.
Marta se encargo de la comijas y yo me llevé una patasdoy.
- Parece que ya está todo listo- dije yo y nos fuimos cada una en su pedaleta.
Hacia un día precioso del mes de Mayo, aunque pronosticaron que iba ha llover. Una vez allí, montamos la tienda y preparamos todo. Jugamos, nos dimos algún que otro baño, el agua estaba helada. Comimos y más tarde, Loli nos alegro con su tocagüita. Mientras tanto
Pili con su flácma nos flácteaba. Pero cuando mejor lo pasábamos, tuvimos que recoger a toda prisa y volver a casa. Comenzó a llover como estaba previsto.
Esto no impidió que lo pasaramos, SEPERESCANDALOSAMENTEGUAY.
VOCABULARIO:
Flácma: maquina de hacer fotos.
Tocagüita: guitarra.
Comijos: comida.
Pedaleta: bicicleta.
Flácteaba: hacer fotos.
Patasdoy: pelota.
Superescandalosamenteguay: superbien.
Pepa
Por fin he logrado mi gran sueño, ¡ poder viajar en el tiempo ! Me he montado en el tilymeli, y he puesto rumbo a la Época de los Reyes Católicos. ¡Qué gozada!, son los últimos días de la Reconquista y como espectadora de excepción observo con mis bratisfás, la rendición de las tropas moras.
Uno de esos soldados se me ha acercado y me ha ofrecido un polichei y un bachirere, sabían raro pero estaban buenos; me ha llamado mucho la atención el drapisbel que colgaba de su espada. Al comprobar la desolación del " enemigo vencido ", siento trimagrí, me gustaría poder cambiar el rumbo de la historia, extraigo mi tegobel de la mochila y consigo llegar hasta el campamento base de sus Majestades, logro escabullirme e introducirme en su tienda.
- ¡Señora!, alzo mis ojos dirigiéndome hacia ella, ¡debe parar el curso de la historia !. Pero ella asustada parece no escucharme, me arrebata ferozmente mi tegobel y manda prenderme.
Me conducen en un racaterre hasta una celcacar donde creo morir. Solamente las vivuchas me hacen compañía, lloro y lloro, caigo rendida y al despertar, junto a mí descubro un kolicuco que alivia mi congonja y me ayuda a escapar.
Subiendo velozmente a mi tilymeli vislumbro de reojo las sombras de cientos de seres humanos despojados de sus vivalcuces caminando hacia un tereviyo incierto. Al regresar a casa siento un gran llillo, y pienso que la próxima vez viajaré hasta Yucambú, seguro que allí las cosas serán más divertidas y sus yucambubus más amables y transigentes.
-Tilymeli: Nave para transportarse en el tiempo.
-Bratisfás: Instrumento para poder ver y escuchar imágenes y sonidos lejanos.
-Polichei: Comida a base de yuca y maiz.
-Bachirere: Licor de mora de alta graduación.
-Drapisbel:Amuleto en forma de lanza portador de buena suerte.
-Trimagrí: Estado de una persona que expresa tristeza, desolación, rabia, pena, congoja.
-Tegobel: Superficie de cristal que muestra el futuro.
-Racaterre: Carro tirado por bueyes.
-Celcacar: Calabozo hecho con barro, alumbrado tan sólo por un diminuto tragaluz en el techo.
-Vivuchas: Ratas de enorme tamaño.
-Kolicuco: Mago con dotes adivinatorias y poderes sobrenaturales.
-Vivalcuces: Tierras, posesiones, enseres.
-Tereviyo: Futuro de una persona.
-Llillo: Sensación de alivio
-Yucambú: Planeta de origen volcánico con sistema solar propio alejado de la Tierra, habitado por seres de sonrisa sempiterna llamados Yucambubus.
Ana