lunes, 21 de febrero de 2011

Tatuaje


Él vino en un barco, de nombre extranjero
lo encontré el puerto un anochecer,
cuando el blanco faro sobre los veleros
su beso de plata dejaba caer.

Era hermoso y rubio como la cerveza,
el pecho tatuado con un corazón,
en su voz amarga, había la tristeza
doliente y cansada del acordeón.

Y ante dos copas de aguardiente
sobre el manchado mostrador,
él fue contándome entre dientes
la vieja historia de su amor.

Mira mi brazo tatuado
con este nombre de mujer,
es el recuerdo de un pasado
que nunca más ha de volver.

Ella me quiso y me ha olvidado,
en cambio, yo, no la olvidé
y para siempre voy marcado
con este nombre de mujer.

Él se fue una tarde, con rumbo ignorado,
en el mismo barco que la conoció
pero entre sus labios, se dejó olvidado,
el beso de amante, que la enveneno.

Errante lo busca por todos los puertos,
a los marineros pregunta por él,
y nadie le dice, si esta vivo o muerto
y sigue en su duda buscándolo fiel.

Y va sangrando lentamente
de mostrador en mostrador,
ante una copa de aguardiente
donde se ahoga su dolor.

Mira su nombre tatuado
en la caricia de mi piel,
a fuego lento lo he marcado
y para siempre iré con él.

Quizá ya tú, me has olvidado
en cambio, yo, no té olvidé,
y hasta que no te haya encontrado
sin descansar te buscaré.

¿Qué tal si contáis la historia del marinero alto y rubio como la cerveza?

Kemen, era uno de esos típicos Escandinavos esbelto, de piel clara, curtida por el frío de esos lares, cabello rubio y ojos claros que encandilaba a toda falda viviente.

Nació un 8 de Junio del 65, en el seno de una familia pudiente, bien situada en el escalafón social y repleta de convencionalismos sociales.

Tan entrante jovenzuelo creció rodeado de los mimos, caricias y consentimientos de su madre y hermanas. Él era el único descendiente varón y esa pesada carga le acompañaría durante el resto de sus días.

Desde pequeño mostró una gran habilidad en los estudios, era listo y vivaracho. Sus padres costearon una educación elitista en los mejores colegios privados del país y así fue que el rubicundo muchacho se licenció en Derecho y comenzó a ejercer en un prestigioso bufete de abogados.

Sus éxitos profesionales corrieron como polvorilla por todo el país y desde cualquiera de sus rincones le llegaban complicados casos que ganaba mayoritariamente. Fue laureado con numerosos premios y distinciones; su vida profesional relucía como su pelo pero su vida personal y amorosa era opaca y pobre.

Su madre había planeado para su criatura una boda de alta alcurnia con una chica un poco tonta y regordeta de la alta aristocracia. Un enlace de conveniencia que convenía a todos menos a él. Esta situación le irritaba y desconcertaba pero todas sus habilidades como magistrado le servían de bien poco ante las marañas amorosas que ambas tejían a sus espaldas.

Sin embargo su suerte estaba a punto de cambiar, en uno de tantos viajes de negocios que solía realizar, en una luminosa y ligera mañana de Mayo, sobre la popa de aquel barco conoció a una chica pecosa y charlatana que le obnubiló. A partir de ahí todo sucedió muy rápidamente, al cabo de un mes compartían cama y confidencias . Se hicieron tatuar sus nombres para perpetuar su amor que acabó por romperse de forma precipitada.

Ya se sabe; ella era muy joven, él le propuso matrimonio y no estaba preparada aún para ello. Quedó hecho añicos, no tenía consuelo, la depresión y el alcohol le absorbieron. Tras la separación no quedó nada de aquel chico apuesto y guapo, vagaba errante de bar en bar, mascullando apenas, entre dientes, su fatídica historia de amor. Voceaba, a cuatro vientos, que no podía olvidarla ni quitársela de la cabeza y que siempre la estaría esperando.

Pero los días corren, las heridas sanan con el tiempo y Kemen comenzó a sentir nuevamente mariposas en el estómago, en el lecho de su socio en la empresa, renació el amor y sus ganas de sentir gozando con los juegos amorosos que su pareja le proponía.

Hoy día viven felices ajenos a las habladurías y las malas lenguas ociosas llenas de prejuicios y malintenciones.


Ana

El no llegó en ningún barco, ni era extranjero y mucho menos tenía tatuajes. Sí, era un chico de veintiún años muy apuesto, rubio de piel blanca, cabellos rizados y con unos ojos tan azules como el mar.
No fue un amor a primera vista por mi parte. Yo ya le había conocido meses atrás, pero no paso nada, ni siquiera tuvimos una conversión. El era muy tímido y reservado y yo tanto de lo mismo.
Yo había estado el verano pasado con mi hermana de vacaciones en casa de unos tíos, en Bilbao.

Él vivía allí con sus padres y sus dos hermanos. Fue muy curioso, porque era vecino de mis tíos y nos veíamos casi a diario, sin decirnos nada. En cambio mi hermana y Miguel, su hermano si estuvieron tonteando, eran dos adolescentes de dieciséis años y después de que ya habíamos regresado a casa siguieron escribiéndose algunos meses, pero sin llegar a nada y al final lo dejaron por la distancia y supongo que también por la edad.
Como decía nos veíamos todos los días sin cruzar palabra, yo salia con mis amigas que hice allí y él con los suyos. Así pasaron los dos meses que estuvimos con mis tíos. Llego el día de volver y vi como lloraba mi hermana al despedirse de Miguel y él también por ella, a mi eso me hacia mucha gracia, claro que yo no estaba enamorada.
Pasaron los meses y un día precioso de Abril que me encontraba sentada en la puerta de mi casa, llego él. Me quedé un poco sorprendida al verle frente a mí, al pronto no lo reconocí , pues llevaba el pelo muy corto. Vestía vaquero ajustado y un polo azul celeste que le quedaba divino. ¡Que guapo le vi!, ¿cómo no me había fijado antes?, me pregunté. Se quedó mudo al verme y muy cortado, nos saludamos y hablamos del tiempo que es lo normal cuando no sabes que decir y estas en una situación incómoda
Le había tocado hacer el servicio militar en Algeciras, mi tía le dio mi dirección y vino ha verme.

Él si que se había fijado en mí allí en Bilbao, aunque nunca me lo dijo, me enteré al cabo de los años por su madre.
Yo, por aquel entonces salía con un chico que era de Barbate y estaba aquí en La Línea de maestro, pero cuando terminó el curso lo mandaron a otro lugar destinado y dejamos de vernos para siempre.
Le dieron permiso en el cuartel, porque ganó una copa en una competición de atletismo en Sevilla y se fue a su casa. No volvimos a vernos en todo el verano, pensaba que yo seguía saliendo con el chico de Barbate.

En Septiembre se incorporó de nuevo al servicio militar y algunos fines de semana venía a mi casa y salía con mi hermano y sus amigos. Así hasta que por fin un día frío de Noviembre que yo también salí con ellos me apartó del grupo y me dijo: ¿ Quieres salir conmigo?, yo me hice la sorprendida y le dije que ya lo pensaría y digo que me hice la sorprendida porque yo ya sabía que le gustaba, porque él no sabia disimularlo y además se lo confesó a mi hermana y ella me lo dijo. En realidad todos sabían sus sentimientos hacia mí y me gastaban bromas con esto.
Le dije que lo pensaría para hacerme la interesante porque a mi también me gustaba y lo estaba deseando. A la semana siguiente le contesté que sí, quería ser su novia pero que no me marcharían a vivir a Bilbao, a lo que me contestó que él estaría donde yo estuviera. Nos dimos un apasionado beso. Cuando se licenció volvió a su casa por sus cosas y buscó trabajo aquí. A los dos años nos casamos. Tenemos tres hijos y un nieto.
Ya han pasado treinta años y seguimos juntos y esperamos seguir muchos años más.

Pepa

Estaba paseando con mi padre una tarde cuando pasó por nuestro lado un señor alto y rubio como la cerveza que se acercó a mi padre y le saludóo. Preguntó por la familia y mi padre le correspondió preguntándole que como le iba, y este le respondió, que iba como siempre, como un barco a la deriva. Mi padre le animó y quedaron para tomar un café.

Yo le comenté a mi padre, que con sus años, este hombre se veía que había sido bastante atractivo y que habrían tenido a las mujeres a sus pies, pero que veía en su rostro una tristeza inmensa. Mi padre tristemente me lo aseguró. Pero afirmó que la vida no le había tratado nada bien y que la causa de su mal estaba en un amor imposible y por ello seguía sin tomar tierra firme.

Nos sentamos en un banco y le propuse que me hablara de la vida de este hombre.

Rafael, que así se llamaba este señor, era de un pueblecito de pescadores. Se había criado sin madre porque ésta, al nacer él, había muerto. Su padre que era pescador, lo dejaba con su hermana. Ésta al tener muchos hijos y pocos recursos, apenas estaba pendiente de él.

Su vida transcurrió en la calle sin cariño de nadie. Su padre murió cuándo él era todavía un niño, un azote de mar se lo llevó cuando iba embarcado y nadie más supo de él.

Rafael por lo tanto tubo que espabilar y empezó a embarcarse como su padre. Iba de puerto en puerto pues no había nadie que le esperara, por lo tanto su vida era la mar.

Una de las veces que desembarcó, conoció a una chica de la cual se enamoró locamente y ésta de él. Su noviazgo, lo llevaron en secreto hasta que el padre de ella se enteró y le prohibió verle.

Una de las veces que Rafael embarcó, el padre decidió partir este noviazgo y marchó con la familia a otro pueblo lejos de donde ellos se conocieron.

Cuando Rafael regresó, la buscó, preguntó por su paradero pero nadie sabía nada de ella. Su búsqueda fue imposible y con sus recursos poco más pudo hacer. Cansado de la búsqueda y con el corazón roto, lo único que le quedó fue tatuarse un corazón con el nombre de ella. Se dio a la bebida y su vida calló en picado.

Lo curioso de esto, me comentó mi padre, que la chica volvió y buscó a Rafael pero como éste iba de puerto en puerto nunca dio con él.

Pasados algunos años la chica se casó con un novio concertado por su padre. Éste le dio mala vida hasta que ella murió de una paliza.

Cuando Rafael regresó y se enteró de lo ocurrido, cogió al marido y lo mató. A Rafael lo metieron en la cárcel y después de cumplir la condena salió. Su vida cambió, pero hoy sigue todavía pensando en ella, y su nombre sigue tatuado en su cuerpo y en su corazón .

Esta historia me dejó muy marcada por eso hoy día cuando veo un corazón tatuado recuerdo esta historia y no dejo de pensar en los destinos de las personas.

Charo


Él vino como un sueño.

Lo encontré en un baile y yo me acerqué a él, me pareció divertido, tímido y tierno a la vez.

Compartimos sonrisas y un poco de piel, en la despedida pidió venir conmigo y yo lo rechacé. A día siguiente , entre tímidas miradas, escribió mi dirección en una caja de vino que llevó con él.

Pasaron años y entre correo y correo supe de él. Una mañana al abrir mi correo encontré una invitación, no se cómo ni por qué tecleando, tecleando di con él.

Comenzaron interminables charlas que alegraron nuestros corazones abriéndolos de par en par sin ninguna precaución.

Una tarde en mi correo recibí un poema en el que abría su corazón, tiró del mío

dejándome en un mar de confusiones.

Yo estaba casada y decidí ser leal con él, le envié una carta, la respuesta llegó pronto, contaba algo parecido también. El miedo atrapó mi cuerpo de mujer, quise retirarme pero sin embargo avancé.

A partir de aquel momento luchamos mano a mano para deshacer resistencias. Con el paso del tiempo fuimos libres comenzando una profunda relación amable, decidida, plagada de emociones, abrazos y mucha piel.

Posiblemente nos precipitamos, aparecieron huellas de nuestro pasado mal cerrado, desbordando nuestros sentimientos hacia un larga, fría y dolorosa lejanía .


Esperanza


Llegué aquel verano a O Grove, un pueblecito pesquero gallego. Fue un verano extraño, pues decidí irme sola algo no habitual en mí, pero era lo que necesitaba. Me alojé en una casa rural con un encanto especial frente al mar Atlántico. Aunque era agosto, el tiempo era lluvioso y fresco, pero no me importaba, casi lo agradecía. Decidí conocer la zona más próxima. Así todas las mañanas después de desayunar daba largos paseos por sus playas. En uno de esos paseos la conocí. Era una anciana arrugada por la vida y el duro trabajo. María su nombre, sus ojos azules y tristes lo decían todo. Aunque nos vimos varias veces por el pueblo, a ella parecía no interesarle aquella extraña que la miraba cada vez con más curiosidad. Hasta que un día para mi sorpresa se dirigió a mí y en ese acento tan agradable suyo se presentó y me comentó que yo también había llamado su atención. Así de la forma más natural del mundo María y yo nos estuvimos viendo casi a diario y desgranamos nuestras vidas. La suya interesante y dolorosa. De joven era una de las mejores mariscadoras de la zona y de las más hermosas, mujer fuerte y distante, con muchos pretendientes a los que rechazaba una y otra vez. Hasta que un día conoció a un guapo y rubio marinero venido de los mares del norte. Aquel hombre con el que casi no se entendía la enamoró y ella a él. Ambos se amaron con la fuerza del mar que los unía durante muchos días, tanto que él se tatuó el nombre de ella en su brazo, prometiéndole regresar a por ella en su próximo viaje. Ella lo esperó meses y meses. Iba al puerto cada vez que llegaba un barco extranjero, pero él no llegó. Preguntaba a los marineros de la zona pero nadie sabía nada de él. Pasaron dos años, no podía creer lo que todos le decían, que él la había olvidado y con ese convencimiento y con la seguridad de su amor descubrió lo que todos menos ella sabían, su amor había sido asesinado por uno de esos marineros que la pretendían.
Incrédula ante aquel fortuito descubrimiento, decidió saber la verdad viendo a aquel hombre que le había arrebatado lo que más quería. El se rió y le contó que así había sido, intentó besarla, acariciarla y entre forcejeos ella lo empujó y él cayó al mar desde un acantilado, nadie supo más de ese hombre y en el fondo ella se sintió bien. Hubo un gran silencio entre ambas y una gran calma y paz en su rostro, por primera vez unas lágrimas recorrieron sus mejillas y también las mías.
Todo estaba como debía. A los pocos días María murió plácidamente en su casa. Yo me marché de aquel lugar sin tristeza. Creo que ella en sus últimos días recobró su fuerza y a su marinero.

Mercedes

martes, 15 de febrero de 2011

A veces


A veces nos perdemos en pensamientos y emociones que nos provocan determinadas situaciones, paisajes, personas... Así lo hace el magnifico escritor José Agustín Goytisolo en su bello poema "A veces"



A veces


Alguien te sonríe tímidamente en un supermercado
alguien te da un pañuelo
alguien te pregunta con pasión qué día es hoy en la sala de espera del dentista
alguien mira a tu amante o a tu hombre con envidia
alguien oye tu nombre y se pone a llorar.



A veces
encuentras en las páginas de un libro una vieja foto de la persona que amas y eso te da un tremendo escalofrío
vuelas sobre el Atlántico a más de mil kilómetros por hora y piensas en sus ojos y en su pelo
estás en una celda mal iluminada y te acuerdas de un día luminoso
tocas un pie y te enervas como una quinceañera
regalas un sombrero y empiezas a dar gritos.



A veces
una muchacha canta y estás triste y la quieres
un ingeniero agrónomo te saca de quicio
una sirena te hace pensar en un bombero o en un equilibrista
una muñeca rusa te incita a levantarle las faldas a tu prima
un viejo pantalón te hace desear con furia y con dulzura a tu marido.



A veces
explican por la radio una historia ridícula y recuerdas a un hombre que en vida fue tu amigo
disparan contra ti sin acertar y huyes pensando en tu mujer y en tu hija
ordenan que hagáis esto o aquello y enseguida te enamoras de quien no hace ni caso
hablan del tiempo y sueñas en una chica egipcia
apagan las luces de la sala y ya buscas la mano de tu amigo.



A veces
esperando en un bar a que ella vuelva escribes un poema en una servilleta de papel muy fino
hablan en catalán y quisieras de gozo o lo que sea morder a tu vecina
subes una escalera y piensas que sería bonito que el chico que te gusta te violara antes del cuarto piso
repican las campanas y amas al campanero o al cura o a Dios si es que existiera
miras a quien te mira y quisieras tener el poder necesario para ordenar que en ese mismo instante se detuvieran todos los relojes del mundo.


A veces
sólo a veces gran amor.”

La actividad de hoy consiste en escribir un poema en el que utilices las palabras "A veces" cada vez que comencéis una estrofa.


¡Suerte!


A veces
Creo que aún estás, que nunca te has ido de casa
siento tu presencia, creo oír tu voz, tu risas, también tus rabietas de niña
me parece verte jugar con tus hermanos
y discutir con nosotros, cuando no estabas de acuerdo con algo


A veces
Me parece que estás en tu habitación
encerrada con alguna amiga hablando de vuestras cosas
o cuando eras pequeñas jugando con las muñecas.

A veces
Bajo al cuartito del garaje donde solías preparar los examenes y los trabajos
donde tu pasabas tantas horas preparando el proyecto de la carrera
y allí me quedo las horas muertas pensando.

A veces
Cuando preparo tu comida preferida, te recuerdo
cuando salimos todos juntos de paseo o ha comer fuera
y cuando nos reunimos toda la familia para alguna celebración
porque te echamos en falta

A veces
Me refugio en tu dormitorio mirando tus cosas que están como las dejaste
Me recreo con las fotos de cuando eras pequeña, de los cumpleaños, etc...
Y mientras tanto dejo volar mi imaginación a aquellos días.

A veces
También me alegro, porque eres feliz
te has independizado para hacer tu vida
Aunque se que tu también nos echas de menos
y no ves la hora de volver.

Pepa

A veces, cuando me pongo a escribir, pienso en cada una de vosotras en: Ana, Mercedes, Pepa, Amalia, Mª Ángeles, Rosa, Sonia, Belén, Paqui, Juan Carlos,Inés, Rita...

A veces, enciendo el ordenador, para ver que trabajo tenemos esta semana o veo mi correo por si me habéis escrito algo, o si me habéis mandado algunas cosas curiosas.

A veces, me extraña ver todo lo que llevo escrito, sin saber como lo he hecho y todo lo que he aprendido con vosotras.

A veces, estoy nerviosa todo el día, hasta que llega la tarde para veros y tomar ese cafetito, añorando tantas tardes cuando empezamos nuestro curso de informática.

A veces, me pongo a pensar la suerte que he tenido al conoceros, esperando que esta amistad dure hasta que seamos viejas y recordemos algunas anécdotas pasadas, presentes y futuras.

Charo

A veces

mientras duermo sueño y siento sensaciones de mi Infancia, pinceladas de mi vida; máscuyando, despierto alborozada descubro que ya nada es real y rompo a llorar.

A veces

pienso, me emociono, río, observo, bailo, canto, me enfado, grito, enfermo, paseo, tiemblo de frío, me estremezco... bonitas señales, inequívocas de que estoy viva.

A veces

al pasar delante de la puerta del Instituto de mi juventud, me veo alli, de pie, frente a la cristalera, envuelta en ese dichoso abriguito marrón, cuyos bolsillos estaban repletos de complejos adolescentes.

A veces

recuerdo con dulzura mis primeros escarceos amorosos; ese mi primer noviete, muchacho formal que rezumaba amor y al que, ¡pobrecito!, yo di calabazas. ¡Simplemente me asustó!, le dí la espalda, salí corriendo y nunca más volví a saber de él.

Aveces
al escuchar un vals, ensueño y me convierto en una princesa de cuento que flota en los brazos de su amado.


A veces

me gustaría tener un cuerpo "10", medidas 90-60-90, y una cuenta repleta de euros.

A veces

creo que las mujeres no deberíamos tener tan desarrollado nuestro instinto maternal, sufriríamos menos y seríamos más felices.

A veces

siento miedo ante la placidez de mi vida; y desearía que nada cambiase y que todo se mantuviese en su rutina diaria.

A veces

pienso que tengo mucha suerte, porque disfruto de una familia maravillosa, que da sentido a mi vida y pincela de colores y sonidos placenteros los momentos y recovecos de mi día a día.

A veces

pienso en Charo, y en todas mis buenas amigas y me reconforta haberlas conocido.

A veces

chiribiteo cuando escribo y leo, me siento feliz. ¡ No necesito nada más!, ¡es así de simple!


A veces

muchas veces, es mejor no pensar, para sentirse libre.

Ana

A veces

Después de un trabajo bien hecho, me sale una sonrisa
Te recuerdo y pienso que habría sido si...
Me miró de refilón en el espejo y me digo ¡ cuanto vales nena !

A veces

Me tiemblan las piernas al darme cuenta de las cosas que pasan por mi cabeza

Tras una noche de juerga me quedan algunas lagunas
Al ver una película me gustaría ser parte de alguna de esas aventuras

A veces

Al cruzarme con gente desconocida pienso cuál será su historia
Desearía no ser yo la que regalara las flores
Una simple mirada es un aire fresco en un día gris

A veces

Un olor me ha traído recuerdos casi olvidados

El paisaje más anodino me parece sublime

Correría entre las encinas para sentirme completamente libre

A veces... cuántas cosas pasan inadvertidas.

Mercedes


A veces,

sueño con salir de esta pesadilla que oprime y seca mi alma.

A veces,

pienso en la vida que juntos hubiéramos trazado si me hubieras aceptado.

A veces,

me fustigo pensando en mi amor caprichoso lleno de condiciones y rabietas.

A veces,

afirmo que todo fue necesario para la mujer en la que hoy habito.


Esperanza


miércoles, 9 de febrero de 2011

Abecegramas

Escribiremos un relato hiperbreve de manera que las iniciales de las palabras sigan el orden de las letras del abecedeario. No será necesario empezar por la “A”, podemos empezar por la letra que más nos guste o convenga pero siempre siguiendo el orden del abecedario. Es decir si empezamos por la “P” nuestra última palabra deberá empezar por la “O”. Por supuesto podéis utilizar los signos de puntuación que os ayuden a dar sentido a vuestro microrelato
¡No podemos saltarnos ninguna letra!





Ejemplo: Atención, buscamos cuentos de enredos fantásticos...


Atención, buscamos cuentos de enrededos fantásticos.
Golosas hadas inventarán juntas kilométricos libros:
llamativos manuscritos, novelas ñoñas
ofrecerán para que riamos sonoramente.
Talentosas urden, versifican walquirias, xilofonistas y zapateras...





Rita

¡Visítanos Whiskería Xenón!

Yo, Zacarías, acudí buscando compañía. Chicos de elegantes figuras gesticulaban. Hombres increíbles jugueteando. Karaoke, luces llamativas.
Mujeres, ninguna. Ñampeado, ofuscado, palidecí.

Quizás rocé...Saboreé tentaciones únicas.

Mercedes



Peter quería recuperar los salvoconductos, tenía que urdir un valeroso zafarrancho, abatir bravamente al cabreado y derrotado enemigo. ¡Ferozmente!, ganaron hábilmente a los imbéciles y jactanciosos kamikaces. ¡ Languidecía la mañana !

Ana

Pacíficamente quiero reunir sobre tierra una victoria westerniana, xerografiando ya zurcidas aquellas bobaliconas coronas de esmeraldas fraudulentas guardadas, habilitadas indudablemente, justificando kilos lamentables llevaderos, marcando negras ñoñerías opacas.
Loli


Un viejo western xerografico y zumbado albergaba bonitos carruajes de enrarecidas filmografías. Gran hermosura inadmisible junto Kayak. Lamentablemente muchos no ñoña o podian quedar raros sus trenes.


Charo



Unidos, victoriosos. Walther, Xavier y Zuluága, acudieron borrachos, cantando de euforia.
Formaron gran hoguera improvisada, juguetearon.
Kiko les llamo malhumoradamente: necios, ñoños.
Optaron por quemar rápidamente su trofeo.


Pepa

lunes, 17 de enero de 2011

Autodefinición tautográfica




Ya sabéis en que consisten los tautogramas. Si recordáis, un tautograma consiste en escribir un texto en el que todas o casi todas las palabras que lo componen empiecen con la misma letra.
La actividad de hoy consiste en que os autodefináis por medio de un texto en el que la mayoría de las palabras lleven la misma letra inicial. Para facilitar la escritura de este texto quedan excluidas de la norma de la letra inicial los artículos, las preposiciones y conjunciones, sino será casi imposible escribirlo.

Temporal de temperamento, de temple templado, transparente, tenue
y tililante.
Tímidamente tímida, tercamente tozuda,
trabajadora, transigente, tácita,
taciturna, de tintes taquicárdicos,
tarareadores; tempranera, con tendencia a
tender a todos, tentada a tentar,
de tentativas táctiles, terciadoras y tiernas.
Timbal de ternuras, titánicamente tiesa,
titubeadora, tolerante,
de tenues tonalidades, tontamente tópica.
Tragadora, trovadora, de trasfondo tratable,
tranquilo, y que transgrede.
Transitoria, que tutela con tesón y tutti-fruti.
Ana


Definirme con la D difícil de decir.
Dueña de deseos dispares.
Decidida y dubitativa.
Nunca damisela dócil.
Disparatadamente danzarina.
Sin dioses y sin diablos.
Descreída en decena de doctrinas.
Desacertada en docena de diálogos,
pero dialogante y democrática.
Disciplinada en el día a día.
Defensora de la decencia
y descarada ante descerebrados dogmáticos.
Dura y débil.
Dolorida por los dramas
y dicharachera en las diversiones.

Mercedes

Inquieta, tengo inquietudes.
Impulsiva, impaciente, indecisa, íntegra...
Imaginativa, tanto que imagino mi imagen, impecable, impresionante...
A veces ingenua e ilusa.
Tengo días irritables e insoportables.
Y para alguien muy importante en mi vida,
soy inigualable, interesante, idéntica.

Pepa

Persona pesimista. Muy peculiar con mis pensamientos. No me perturba la política pero pido ante todo la paz para mi pueblo y sobre todo para mi país.
A mi pareja pido paciencia por ser tan pelma, protestona y poco picante y a mis parientes por ponerme tan pesada con mis paranoias.
Mis preferencias con el picoteo: la paella, el pescado, el pisto, el pollo y sobre todo los pasteles y pestiños.
No pienso en palabrotas pero siempre pronuncio palabras prohibidas y pido perdón.
Prefiero paisajes con pájaros y el perfume de las petunias así como los paseos perdurables sin que me pierda por sus puestas.
Y para, parar mi periplo, pido perdón por mis payasadas.

Charo

Tenazmente transparente, tentadora transgresora con tiento y templanza.
Tonta también, tolerante, tanteadora trabajadora.
Temperamental tejedora de tabaibas trasnochadas.
Táctil, tangible, tenedora.
Tardíamente tecnóloga, temerosa, temblona.
Teórica, terca, tensa tiroidea.
Territorialmente tierna.
Terremoto, tifón de tonalidades y timbres.
De trayectoria tribal, totalmente traviesa, trifásica, tonificadora.


Esperanza


Cabal, cachonda, camarada y compañera, cariñosa. A veces caritativa. Más creyente que católica, cauta, cercana, algo civilizada, bastante clara, coherente, colaboradora, bastante combativa, algo cómoda. Muy comprometida, comunicativa, sobre todo considerada. Crítica pero constructiva. Casi siempre curiosa, comprensiva y cuarentona.

Nunca comediante, ni competitiva, poco complicada, nada conformista, sin codicia. Algo coqueta, cascarrabias, carca, carroza, caduca, controladora y cegata. Mala cocinera, peor cantante. A veces cabezota, confiada, casera, clásica, contestona, coqueta y colérica...Nada corpulenta ni cachas. Sin crueldad ni cicatería. Conclusión: Completita.

Mª Ángeles Pachón


Yo puedo parecer prepotente, perspicaz, peleona, pagana, paleta, paliza, pedante, pluriempleada, pero en realidad peco de pacífica, pasional, pasota, permisiva, perfeccionista, pícara, pintoresca, playera y popular. Para luego perdonar la perplejidad del prójimo que puede patinar al pensar que polemizo pavoneándome.
Poseo una poderosa paciencia, potencio el pragmatismo y premio el prestigio profesional, soy propensa a promulgar la paz con la propaganda popular.

Paquita


Soy capaz, bastante común y compañero fiel. Combatiente colérico de causas injustas, comprometido con casi todo y Cupido de la amistad.

Cid campeador de cuentos de ciudad, cabal, condescendiente y ciudadano clandestino de la vida.

Civilizado, contrario a la crueldad, compositor de fe y cancionero de la familia. Soy caballero y además ¡me estoy quedando calvo!

José Antonio


Madre mimosa, mandona y minuciosa. Mujer muy maniática, mítica y madrera.

Me mola madrugar, la moda y marearme de muchas maneras. Soy muy marchosa y maleable. Mi madrugada más maravillosa MI MATERNIDAD. Mitigo mi melancolía en el mar. Mi madre mi mejor maestra. Tu muerte me marco, MAMÁ.

Mari


jueves, 9 de diciembre de 2010

LIPOGRAMAS



Un lipograma consiste en omitir o eliminar una letra del alfabeto al escribir un texto. En general, los lipogramas se basan en la eliminación de una vocal pero nada impide que se elija cualquier otra letra del alfabeto.
En este caso, elegiremos eliminar una vocal y como estamos cerca de la Navidad, someteremos a un lipograma al conocido villancico “Los peces en el río” (Sin la E)





Las ranas son simpáticas




Mira ahora cómo croan


las ranas por los ríos.


Mira ahora cómo croan


mirando al Dios nacido.


Croan y croan y tornan a croar


las ranas por los río


para al niño halagar.


María lava la ropa


colgándola junto a un pino.


Los pajaritos la arropan


sumando todos sus trinos.


Mira ahora cómo croan


las ranas por los ríos.


Mira ahora como croan


Mirando al Dios nacido.


Croan y croan y tornan a croar


las ranas por los ríos


para al niño halagar




María apaña sus rizos


oculta tras dos cortinas.


Imagina un mundo limpio,


Navidad sin moralinas.


(Armando)






Como veis en el ejemplo, se intenta mantener tanto el sentido del villancico como su ritmo. ..Pues manos a la obra. Podéis modificar este u otro villancico que os inspire o guste. Recordad que tenéis que omitir una de las vocales y que el villancico debe ser "cantable" despues de hacerle el lipograma.







"Papas le darán al nene"

"Papas le darán al nene
ni las quería ver
y al estar tan dulces
se las trincaba San Jesús.
A Belén. a Belén, a Belén,
a Belén, a Belén a Belen,
a Belén chin pum, a Belén chin pum."

"A tu casa"
"A tu casa
arribamos, taitantos como cuadrilla,
y si body pidió jarana,
saca taitantas sillas.
Ala, ala ala, la marirubia,
ala, ala, ala, arriba la farándula bonona"

“A Belén va una burra"
"A Belén va una burra,
ron, ron, yo me remendaba yo me remendé,
yo me eché un puntazo yo me lo corté,
cargada de chocolate.
Lleva su chocolatera,
ron, ron, yo me remendaba yo me remendé,
yo me eché unas puntadas yo me las borré,
su mortero y su anafre.
Maruja, Maruja, ven acá centelleando,
que los pastorucos se lo están jalando,
Maruja, Maruja ven acá volando
que los pastoruelos se lo están llevando."
Maruja, Maruja ven acá petando
que los calzonzuelos los están boqueteando."

Ana

Estrellas sobre estrellas
sobre estrellas una
asómate a la ventana
verás salir la luna.

(Coro)
Belén estrellas a Belén
que los Ángeles tocan
para el pobre Manuel.

Estrellas sobre estrellas
sobre estrellas dos
asómate al balcón
verás al Señor.

(Coro)
Belén estrellas a Belén
que los Ángeles tocan
para el pobre Manuel.

Estrellas sobre estrellas
sobre estrellas tres
asómate al pesebre
que Jesús acaba de nacer.

(Coro)
Belén estrellas a Belén
que los Ángeles tocan
para el pobre Manuel.
Pepa

A la cuadra todos, a la cuadra todas
ha nacido un niño con cara graciosa.
A la cuadra todos, a la cuadra todas
ha nacido un niño con cara graciosa.

Junto a la cuadra divina
hay musgo y paja fina
para acunar al niñito
con carita chiquitina.

A la cuadra todos, a la cuadra todas
ha nacido un niño con cara graciosa.
A la cuadra todos, a la cuadra todas
ha nacido un niño con cara graciosa.

Junto al camino angosto
van los niños con viandas
dádivas y margaritas
cantando todos al alba.

A la cuadra todos, a la cuadra todas
ha nacido un niño con cara graciosa.
A la cuadra todos, a la cuadra todas
ha nacido un niño con cara graciosa.

Su mamá y su papá
miran al niñito lindo
con caritas orgullosas
plácidas y amorosas.

A la cuadra todos, a la cuadra todas
ha nacido un niño con cara graciosa.
A la cuadra todos, a la cuadra todas
ha nacido un niño con cara graciosa.

Mercedes

Hacia Belén va una cabra, beee, beee,

yo me la llevaba yo me la llevé
yo me eché esa carga yo me la quité,
cargada de polvorones;

Lleva en su aparejo beee, beee
yo me la llevaba yo me la llevé
yo me eché esa carga yo me la quité,
su manta y sus auriculares.

María, María, ven a acá volandó,
que los polvorones se lo están comiendo.

En el portal de Belén beee,beee
yo me la llevaba yo me la llevé
Yo me eché esa carga yo me la quité,
han entrado los ladrones;
y al bueno de San José beee, beee,
yo me la llevaba yo me la llevé
Yo me eché esa carga yo me la quité,
le han quitado los calzones.

María, María... ven acá volandó,
que los calzoncillos los están robando.

En el Portal de Belén beee, beee,
yo me la llevaba yo me la llevé
yo me eché esa carga yo me la quité,
familiares han entrado;
y al niño que está en la cuna beee, beee
yo me la llevaba yo me la llevé
yo me eché esa carga yo me la quité,
la paja le han cambiado.

María, María ven acá volando,
que la paja la estan cambiando,
por un corchón que es mejor.

Charo

domingo, 21 de noviembre de 2010

Compradora compulsiva




Nuestra próxima actividad consiste en escribir un relato corto en el que el personaje principal es una mujer, compradora compulsiva en mercadillos. Ella se siente poseída por las personalidades de los antiguos dueños de la ropa usada que compra por muy poco dinero.



Actividad de http://lapiedraenelestanque.blogspot.com/p/consignas.htm




No podía remediarlo, allá donde se enteraba que había un mercadillo, allá que iba. Primero le interesaron los de ropa, luego abrió nuevos horizontes. Mercadillos de muebles viejos, de objetos antiguos, de libros... Todo tenía para ella un sentido y así fue creando su fantástico mundo. Su casa era una mezcla de objetos variopintos, arcones desvencijados que arreglaba con gran trabajo, pelucas con olor a naftalina, ropas usadas y raídas por el tiempo, estolas de mil formas y colores.
Con todo ello, Amalia que así se llama esta singular mujer, creaba mundos irreales para los demás, pero muy tangibles para ella. Un día salía al mercado con aspecto de Mata-Hari, o bien como una auténtica ejecutiva. Cuando invitaba a sus amistades a su casa nunca sabían cómo sería el recibimiento. El salón podía estar decorado de los años sesenta o tal vez estaba sobrecargado al más puro estilo rococó y por supuesto ella vestía de acuerdo con la ocasión.
No le importaba el qué dirán, ella era feliz y a su manera hacía feliz a cuantos la rodeaban. Incluso en el mercado que al principio la miraban como si de una loca se tratase, había conseguido sin pretenderlo hacerse respetar y querer, claro está que de esa misma manera ella trataba a los demás y aunque parezca mentira a veces, sólo a veces, esto funciona.



Mercedes



Fui al mercadillo y mientras estaba comprando fruta a mi amigo Pedro, vi pasar a una señora que parecía de la jet-set, con mucho aire de ser un personaje, no solo en su forma de vestir sino en sus andares y en sus modales.
Mi amigo Pedro se rió al verla y le pregunté ¿quién es? Su respuesta me dejó de piedra.
Según me comentó, esta señora es una persona habitual en el mercadillo y todos la conocen por sus vestimentas excéntricas. Ella se dedica a comprar toda clase de ropas e incluso las usadas; porque ella no tiene mucho dinero pero tiene una enfermedad que la empuja a comprar compulsivamente y todo aquello que se pone, representa para ella un personaje distinto. Según me comentó, ellos la llaman la señora fantástica pues es raro el día que no aparece con un modelito nuevo y raro.
Esto de mofarse de las personas, a mi no me hace ninguna gracia pues entiendo que lo que tiene es una enfermedad parecida a la ludopatía…
Esta enfermedad no es tanto de ella, como de toda la sociedad, debido al bombardeo publicitario de toda índole, creándonos unas falsas necesidades difícilmente soportables para nuestra economía y que merman nuestra personalidad.



Charo



Era una mujer mayor, de 65 años, con 3 hijos. Sus hijas temían que llegara el miércoles, que era el día en que ponían un mercadillo en la ciudad, porque ella compraba todo lo que le gustaba tanto bolsos, bisutería, ropa interior ...
Pero lo peor es que lo que más compraba era ropa para una mujer más joven que ella. Sus hijas le aconsejaban que no se las compraran. Además nunca la veían con ninguno de los modelos que se compraba.
Cuando iban a su casa tenía todos los armarios llenos de ropa y zapateros con más de 60 pares de zapatos y todos nuevos.
Hasta que pasado unos años, una de sus nietas se quedó a dormir en su casa con ella, pero en habitaciones separadas. Alrededor de las dos de la madrugada, escuchó ruidos en la habitación de su abuela y fue silenciosamente para ver si le ocurría algo y cuál fue su sorpresa al verla poniéndose la ropa que nunca se ponía y desfilando por la habitación.
Se dieron cuenta de que le gustaba vestir como una jovencita, con mallas, tacones altísimos y escotes de escándalo y ropa ceñidísima.



Paqui

Quisiera contar a ustedes,
si en permitírmelo os place
la historia de una doncella,
que por encontrarse bella,
de zoco en zoco se avenga.

Esa su pobre alcancía,
que siempre se encuentra vacía,
mas no su noble aposento,
que a sus damas da tormento
¡no paran de colocar!.

Siempre hay ropas y trastos
un sinfín de porquerías
que adquiere con algarabía
en un tenderete u otro
lo mismo da uno que otro,
lo que se aviene es comprar.

Se oyen dimes y diretes,
en todo el reino la nombran,
la bella ya no está cuerda,
ha perdido la razón.

Cuando aparece en la corte
lo mismo se cree dama cortesana
que una alocada fulana,
pintora, espía, jinete,
lo pasa de rechupete,
inventándose quién es.

Pócimas y brebajes
para quitarle sus males,
circulan por todo el reino
mas no han de surtir efecto
ella es feliz así.

Su rey padre ha prohibido
venta ambulante en sus dominios,
nada, nada de mercaillos,
¡eso es una sin razón!.

¡Ay, que esto sólo ha traído
la pérdida de su color!,
que no hay nada más divertido
que comprar en el mercadillo.


Ana



Le vuelven loca los mercados.
Le da lo mismo el de Vejer que el de Campillo.
Disfruta como una chiquilla, cuando va al de Sabinillas.
Compra cosas usadas, a sabiendas que no le valen para nada.
Vestidos, zapatos, bolsos, blusón...
Compra sin ton ni son,
aunque luego lo tire al contenedor.
Espera ilusionada el día que lo ponen en su barriada.
Va siempre, haga sol, lluvia, viento o arriada
Es que es una compradora compulsiva,
y el comprar le da vida.
Pepa

viernes, 5 de noviembre de 2010

La mujer de la nariz-bombilla

Aquella señora tenía una nariz-bombilla que se encendía y apagaba según su estado de ánimo. De noche iluminaba el comedor. Lo malo es que cuando eestornudaba, la bombilla estallaba..

Este es el inicio de vuestro próximo relato...

Aquella señora tenía una nariz-bombilla que se encendía y apagaba según su estado de ánimo. De noche iluminaba el comedor. Lo malo es que cuando estornudaba, la bombilla estallaba..
pero no había problema porque ella siempre estaba de buen humor. Sus familiares, amigos y conocidos temían que llegara el invierno. Gracias a ella cada vez que había un apagón, veían . O cuando iban al cine y tenían alguno que salir con la película ya empezada, ella encendía su nariz y podían ver por donde caminaban sin caerse. O simplemente para ahorrar en el recibo de la luz.
Además ella era feliz así y también porque todo el mundo la conocía. Pero el invierno para ella era un "sin vivir", porque no sabía cuando podría resfriarse.

Paqui


Aquella señora tenía una nariz-bombilla que se encendía y apagaba según su estado de ánimo. De noche iluminaba el comedor. Lo malo es que cuando estornudaba, la bombilla estallaba..

Hace unos días llegó a mi piso una nueva familia. Al bajar por la escalera vi a una señora a la que le di los buenos días y ésta con una sonrisa me los devolvió. Me fui algo confusa pues me parecía que su cara resplandecía y esto me llamó la atención.
Hablé con mi marido acerca de los nuevos vecinos. Le pregunté por si eé los había conocido pero me dijo que no. Le propuse ir a presentarnos y al mismo tiempo los conoceríamos.
Decidimos ir más tarde. Llegamos a su puerta y llamamos. Nos recibió un señor y nos presentamos y nos ofrecimos para ayudarles en cualquier menester. Éste, muy agradecido, nos hizo pasar a su salita para presentarnos a su señora.
Entramos, y allí estaba la señora que yo había saludado en la escalera el día anterior. Se levantó, pues estaba haciendo ganchillo y nos saludó.
Nuestra sorpresa fue que a la señora se le encendía la nariz como si fuera una bombilla. La pobre, enseguida nos explicó que desde pequeña tenía ese mal y debido a su nariz-bombilla, tenía que ir de un pueblo a otro, pues la gente se metía con ella y era el hazme reír del pueblo.
Mi marido suavizó las cosas y sin maldad ninguna, le dijo que todo no era malo pues era mucha suerte tener cerca una linterna porque cuando hace falta no la encontramos y ella en cambio la tenía en su propia nariz.
Todos nos echamos a reír y les propusimos que cuando quisieran podían devolvernos la visita. Ellos aceptaron con agradecimiento.
La gente del barrio empezó a cuchichear de los nuevos vecinos y a hablar de la señora. Yo les comente que eran buenas gentes, que con nadie se metían y eran buenos vecinos, ¿Qué más podíamos pedir?
Un día, en la carnicería, estaban hablando de Mari, la vecina de la nariz-bombilla. En ese momento entraba ella y cual fue nuestra sorpresa cuando vimos que la nariz le estalló. Todos nos sorprendimos y ella se puso a llorar y salió corriendo.
Yo, dos días después de este acontecimiento desagradable convoqué una reunión en el piso para hablar con mis vecinos. En esta reunión les hice ver que a todos nos podía pasar algo raro y que no nos haría gracia estar en la situación de Mari y que nuestra actitud era como la de los niños mal criados, y no la de personas adultas que éramos. Ella lo pasaba mal y nosotros con nuestra actitud, le hacíamos más daño a ella, así como a su marido. Ellos no se merecían ese desprecio, pues eran buenos vecinos. Todos se fueron muy pensativos y con la cabeza bajada.
Esa noche se había ido la luz en el barrio y Carmen la vecina del segundo se había puesto de parto. Su marido llamó a algunos vecinos para que les ayudarán y les pidió que llevaran linternas; pero por diversos problemas, como falta de pilas, bombillas fundidas o incluso linternas extraviadas, nadie podía ayudar. Pero ahí se presentó Mari, con un catarro y un cuadro febril de mil demonios y a la pobre no paraba de estallarle la nariz. Pero con gran esfuerzo se aguantaba para no estornudar y para que Carmen tuviera luz y pudiera tener a su hija con más claridad.
Con esto, podemos ver que no hay mal que por bien no venga. Y que podemos sacar lo mejor que tenemos en un momento dado. Y en este caso Mari con su extraña nariz solventó la situación.
En agradecimiento, Carmen le puso el nombre de Mari Liz a su hija, siendo Mari, a partir de ese día, un miembro destacado y muy querido de nuestra comunidad.

Charo



Aquella señora tenía una nariz-bombilla que se encendida y apagaba según su estado de ánimo De noche iluminaba el comedor. Lo malo es que cuando estornudaba la bombilla estallaba.
Este era un mal que la acompañaba desde la cuna y que le había complicado y arruinado completamente su vida. Se había convertido en el hazmerreir de todos, siempre era el centro de miradas curiosas y burlonas, su apelativo siempre seria, ¡”la mujer payaso!".
Al pensar en ello, se entristecía y no podía contener las lágrimas que resbalaban por su iluminada nariz.
Desde su tierna infancia sus padres lo habían intentado todo, visitaron las consultas de los mas celebres doctores en busca de una solución, gastaron una fortuna en remedios que no remediaban nada y que tan solo conseguían agravar las cosas; su dulce y regordeta pequeña parecía un triste y viejo semáforo a punto de estallar.
Los intentos por evitar que la niña se resfriara resultaron en vano, María era asmática y sus continuas crisis, a pesar de la medicación, complicaron la vida en aquella casa, el alboroto que acompañaba a las repetidas explosiones de su apéndice respingón destrozaban todo a su paso, su angelical carita siempre estaba dibujada por cicatrices de todas formas y maneras que nunca alcanzaban a sanar del todo.
El tiempo transcurrió e inevitablemente, nuestra protagonista creció al tiempo que aumentaba su nariz y el alcance de sus explosiones; sus queridos padres murieron y desde ese momento se vio sumida en la más absoluta de las soledades.
Embargada por esta desagradable situación intentaba buscar salidas, procuraba quererse tal y como era, acudió a la consulta de varios psicólogos que con sus "blas blas blas" y sus consejos no lograron aportarle nada; ella les escuchaba ardientemente y ponía en práctica sus ideas pero la maldita, renuente y acomplejada sociedad la rechazaba una y otra vez, no alcanzaba a integrarla en su seno como una más. ¡Esta ultima debería haber sido la receptora de la terapia psicológica!.
Parecía haber perdido toda esperanza cuando un día navegando por Internet se topo con la publicidad de un famoso cirujano plástico que podría tenderle la llave para mitigar su terrible angustia.
Cogió precipitadamente bolígrafo y papel y con manos temblorosas anoto la dirección y el teléfono de su consulta. Al día siguiente se puso en contacto con él, una amable enfermera descolgó el auricular y la emplazó con el doctor al día siguiente, a primera hora de la tarde.
Desempolvó su mejor ropa, se compuso lo mejor que pudo y se encamino aceleradamente hasta la clínica, notaba como el corazón le palpitaba, parecía como si le estuviese a punto de estallar. Los minutos en la sala de espera le parecieron eternos hasta que al fin escucho su nombre. Dentro el médico la recibió de manera muy amable y cordial, la tranquilizó y la hizo tumbarse en una fría camilla donde la examinó.
Sentada frente a su escritorio escuchó de sus pincelados labios la complicada y delicada operación que debería practicarle, la lenta recuperación a la que se vería sometida, garantizándole, con toda seguridad en su diagnostico. Un 90% de posibilidades de éxito.

-Usted tiene la última decisión, puede pensarlo todo el tiempo que desee.

Fueron las últimas palabras que pudo atinar a escucharle y que quedaron grabadas en su cabeza, la emoción la embargaba y no atinaba a articular palabra.
Salió de allí exultante de alegría, todo iba sobre ruedas salvo por el hecho de que no contaba con los suficientes recursos económicos para hacer frente a la costosa intervención. Así que una vez atravesado el umbral de su casa se volvió a hundir en la más honda de las tristezas.
Pasados unos meses, en una fría y lluviosa mañana del mes de Enero, y practicando zaping frente al televisor, halló la solución a sus problemas financieros, bastaba con presentarse a uno de esos programas lastimeros cuyo objetivo es herir y despertar la fibra sensible de los espectadores para que suelten. Sus ya mermados bolsillos por la crisis, en pro de una buena causa.
Así lo hizo, su tema despertó una gran expectación a nivel nacional, la cadena reventó índices de audiencia con los prodigios de su nariz, pero a ella , ya este circo, le importaba bien poco, había cumplido con creces su objetivo y sería una de las últimas veces que levantaría sonrisas despiadadas en las caras de sus conciudadanos.
La intervención a la que fue sometida fue un éxito, su vida cambió para siempre con su nuevo aspecto y a partir de aquel momento se consagró a través de diferentes Asociaciones a ayudar a los menores que han tenido la desgracia de nacer con una de esas enfermedades raras de las que tan poco se conoce y a cuya investigación y cura se dedican tan poco dinero.

Ana

Una nariz andante

Emulando a Quevedo os diré,
Que era una mujer
a una bombilla pegada.

Una nariz-bombilla andante
Cara minúscula
y una gran esfera mayúscula
así se veía a nuestra caminante.

Esfera luminosa y parlante
esfera blanquecina en la oscuridad
y rojiza en la claridad
todo un espectáculo para los viandantes.

Pero toda esa luz y color
estallaban ante una difícil situación.
Últimamente caminaba malhumorada
pues bombilla tras bombilla reponía
y todas rotas acababan.

Hasta que un día la luz se apagó
y entre tinieblas vagó y vagó.
Tiempo después algo oyó y todo cambió.

Eran risas y risas que la mecían entre caricias.
Sin saber cómo ni por qué
de nuevo a su cara la luz regresó
y pensó que tal vez esa era la solución.

Mercedes

Aquella señora tenía una nariz-bombilla que se encendía y apagaba según su estado de ánimo. De noche iluminaba el comedor. Lo malo es que cuando estornudaba, la bombilla estallaba…
Era muy desgraciada, solo quería morir, la vida ya nada le importaba. Solo causaba burlas y risas a su paso. No tenía amigos, todos le daban de lado. Estaba tan triste que decidió escapar una noche para no ser vista.
Anduvo horas, semanas y meses. Cuándo ya no podía más intento suicidarse, pero por suerte por allí pasaba un señor que la detuvo y le preguntó el porqué de aquello y ella le contó su problema.
El hombre le habló largo y tendido durante horas para hacerle ver lo bonita que es la vida. Le propuso trabajar en un circo que él conocía, como payaso. A nuestra protagonista le gustó la idea y aceptó.
Allí cambio su vida por completo. Tuvo mucho éxito con su nariz-bombilla que divertía a niños y mayores, pero lo que más le importaba es que por fin, era feliz, a pesar de su NARIZZZZZZZZ.

Pepa