viernes, 26 de marzo de 2010

Un poco de descanso...

Queridos y queridas alumnas:

Viene una semanita de descanso que deseo que aprovechéis para descansar y pasarlo bien.
Bueno, chicas, chico, hasta muy prontito...

Besos, Rita.

jueves, 18 de marzo de 2010

La batidora

La actividad de hoy consiste en ordenar las siguientes palabras y escribir un pequeño relato con ellas. Aquí las tenéis:

La, al, los, los, un, una, se, lo, lo, lo, que, que, y, pero, pero, no, ningún, junto, a, ella, junto, está, oye, cierra, simula, ha dicho, acercarse, tenga, pasa, sabe, sabe, duerme, esperando, Bella, ojos, Durmiente, profundo, nadie, príncipe, príncipe, abiertos, ojos, mujer, sueño, más, todavía, cuando.

Estas palabras pertenecen a un microrrelato de un escritor. Más tarde descubriremos a quién pertenecen. De momento vamos a jugar y a crear con ellas.

AYUDA: el texto tiene cuatro puntos seguidos y dos comas.



La Bella Durmiente cierra los ojos pero no duerme, está esperando al príncipe. Cuando lo oye acercarse simula un sueño más profundo. Y todavía nadie se lo ha dicho pero ella lo sabe.
Sabe que ningún príncipe pasa junto a una mujer que tenga bien abiertos los ojos.

Charo, Rosa, Pepa, Paqui




Todavía La Bella Durmiente está esperando al príncipe. Sabe, lo sabe, pero nadie se lo ha dicho que junto a una mujer, ella, no pasa ningún príncipe que tenga los ojos bien abiertos.
Pero cuando lo oye acercarse simula un sueño profundo,cierra más los ojos y duerme.

Ana

lunes, 8 de marzo de 2010

Una historia con misterio





Un avión que volaba de París a Madrid fue secuestrado. Vuestro trabajo consiste en encontrar entre los sospechosos que tiene la policía, quién es con mayor probabilidad el secuestrador".








Para resolver y escribir esta historia contáis con una serie de pistas que os pueden ayudar a resolver este enigma:




1. El avión fue secuestrado la tarde del 14 de agosto.
2. El avión fue obligado a volar sobre la isla Fayal (Azores) donde el secuestrador se tiró en paracaídas durante la noche.
3. Dos días después del secuestro la policía de Fayal, arrestró a cinco mujeres francesas que respondían a la descripción hecha del secuestrador.
4. Ana Martín demuestra un gran interés por los festivales religiosos de las islas Azores.
5. Elisa López es una arqueóloga cuya hipótesis es que el hombre originariamente proviene de la isla Fayal y realiza excavaciones en busca de pruebas.
6. A Bárbara Bans se la busca en Francia por la venta de 50 kgs. de marihuana.
7. Felisa Díaz se había enamorado de un nativo cuando éste se hallaba estudiando en la Sorbona.
8. Matilde Marcos es la secretaria de Bárbara Bans.
9. La arqueóloga tiene cabello negro y ojos marrones.
10. Matilde Marcos llegó por primera vez a la isla el 16 de agosto.
11. La policía informó que un mes antes había llegado a la isla una chica con un perro grande y extraño en un bote desde las Canarias.
12. La policía encontró a Elisa López desenredando un paracaídas de un árbol.
13. La chica enamorada del nativo tiene un perro pastor cruzado con galgo, por nombre Ruser.
14. El secuestrador tiene cabello marrón y ojos azules.
15. La hermana del pastor protestante con su secretaria llegaron a la isla desde las Canarias.
16. El secuestrador se escapó de un hospital mental en Francia.
17. El hermano de Bárbara Bans es el pastor protestante y lleva viviendo en la isla desde hace un año.
Técnicas de grupo para educadores
Manuel Pallarés



Pues eso, tenéis muchísimo trabajo....







El secuestro


Aquella noche no dormí demasiado bien, me encontraba muy nerviosa e intranquila, viajar en avión no era de mi agrado y menos hacerlo sola; mis padres se divorciaron cuando apenas yo contaba tres años, mi padre de nacionalidad española fijó la residencia en su país natal y desde entonces nuestra relación ha sido poco fluida.
Mi madre en un intento de acercarnos pensó que sería una buena idea que pasara las vacaciones con él, a mí, la verdad, no me lo parecía igualmente, eso de tener que dejar a mis amigos, a mi novio Jean, en absoluto me hacía ninguna gracia, pero claro había que contentar a mamá.
Así que, a eso de las 9, salté de la cama dispuesta a hacer un gran esfuerzo para terminar mi maleta, una bonita y original maleta de topos de colores que mi amiga Jacqueline me había regalado por mi cumpleaños, ella era mi mejor amiga y esperaba que su regalo me trajera suerte.
De camino hasta el aeropuerto Charles de Gaulle, observaba fijamente a mamá, su preciosa y cuidada melena pelirroja, sus finos rasgos, sus esbeltas curvas, resultaba una mujer atractiva, pretendientes no le faltaban, nunca entendí porque papá la dejó. Llegamos al parking sobre las 17 horas, la salida estaba prevista a las 19:30, embarcamos el equipaje y las dos nos sentamos a esperar "ma dèparture", la calor de fuera, estaba silenciada aquí por los efectos de potentes aparatos de aire acondicionado.
Yo continuaba intranquila y mamá me repetía una y otra vez dándome palmitas en la espalda:
-Allons, ma petite ça va bien, no te preocupes, todo irá bien, ¡tú vas t'amuser!.
¡No estaba tan segura!, apenas conocía a papá, mis recuerdos a su lado bailaban en mi memoria. Para no aburrirme, durante la espera, me pareció divertido observar y analizar, la psicología me fascinaba, a algunos de los pasajeros con quienes compartiría vuelo.
Frente a mí y enredados el uno al otro, besuqueándose y susurrándose al oído palabras de amor se encontraban una joven pareja, al otro extremo de la sala un pulcro y enrevesado hombre de negocios no paraba de hablar y dar instrucciones por su teléfono móvil, una pareja de jubilados, un jaleoso y estruendoso grupo de estudiantes que según pude alcanzar a escuchar de sus conversaciones viajaban hasta Madrid para realizar un curso de Español, un joven matrimonio intentando poner orden entre sus "quatre" enfants que no paraban de chincharse y pelearse, un atractivo y apuesto joven; de pronto y de manera instintiva desvié la mirada hasta una linda muchacha, de ojos azules, cabello marrón y mirada perdida que mostraba un aspecto descuidado y desaliñado, colgaban de su cuello varias medallas, un rosario de cuentas color marfil y de su espalda una extraña mochila de tonos marrones. Caminaba tropezándose con sus pies, de una punta a la otra de la sala, frotando entre sus sudorosas manos, al parecer y como pude comprobar más tarde, una estampilla de La Virgen de Lourdes, todos estos detalles me hicieron pensar que podía tratarse de una religiosa.
Una suave y melodiosa voz anunció la salida de nuestro vuelo, me despedí entre sollozos de mamá, y me encaminé hasta el avión, las piernas me temblaban mientras subía las escalerillas; al llegar arriba un simpático y amable azafato me condujo hasta mi asiento, el contiguo había sido ya ocupado, nos abrochamos el cinturón y el piloto inició el despegue, todo transcurría con normalidad.
Algo más serena saqué de la mochila mis gafas, un libro y empecé a devorarlo, la lectura de ese capítulo me tenía tan ensimismada que no era consciente en absoluto de lo que estaba sucediendo a mi alrededor hasta que unos gritos y voces en el pasillo me alarmaron haciéndome salir de mi abstracción; una figura de mujer, cuyos rasgos me resultaban conocidos, repetía en tono amenazante una y otra vez:
-Son los designios de Dios, lo escucho cada día vaya donde vaya, esté donde esté, debo llegar hasta las Islas Fayal y luchar contra el anticristo esta misma noche, el fin de la humanidad puede estar próximo sino consigo acabar con el plan de esos seres inmundos, en nombre de Dios ¡ayudadme!, o de lo contrario sus frágiles vidas correrán peligro.
Todos la mirábamos horrorizados, paralizados, sin saber cómo reaccionar; de pronto el silencio enmudeció todo, ella alzó su camisa y pudimos ver una bomba adherida a su cintura, un pequeño artilugio que amenazaba con hacer explotar si el capitán no seguía al pie de la letra las instrucciones que ella misma le daría. Nadie podía dar crédito a lo que estaba ocurriendo, el avión había sido secuestrado.
Los minutos siguientes fueron de infarto, carecíamos de información y todo eran conjeturas por parte de los pasajeros, apenas transcurrieron unos minutos que a mí me parecieron una eternidad cuando desde los altavoces escuchamos la preocupada voz del capitán que anunciaba un cambio de rumbo en nuestro destino, la nueva ruta nos conducía hasta Las Islas Azores. Al parecer, como pudimos conocer más tarde, todo intento de diálogo con nuestra fanática pasajera fue en vano, sus amenazas doblegaron a la tripulación que optó por aceptar sus condiciones para evitar una tragedia aérea.
Sentimos como el avión viraba bruscamente y volaba sobre su objetivo mientras contemplábamos la desencajada cara de nuestra secuestradora que arrodillada rezaba y exclamaba alabanzas al Altísimo, pistola en mano. Súbitamente se incorporó ante la presencia de una azafata que le susurró algo al oído, antes que las dos siluetas desaparecieran de nuestra retina pudimos ver como nuestra raptora extraía de su mochila algo similar a un chaleco salvavidas que resultó ser, como nos dijeron más tarde el paracaídas que le permitió llegar a su ansiado destino.
Lo que ocurrió después os lo podéis imaginar, ya fuera de peligro volamos hasta Madrid, en Barajas el despliegue policial, sanitario y de medios de comunicación fue brutal. Los periodistas nos avasallaban con sus preguntas, todas las cadenas pugnaban por la exclusiva, por dar más detalles morbosos que subieran las audiencias.
Creo que era la primera vez que me alegraba de ver a papá, él me abrazó con ternura sin preguntar nada. Tras el emotivo encuentro telefoneamos a mamá para comunicarle que todo iba bien, todo había quedado en un susto y no tenía de qué preocuparse.
La ronda de interrogatorios que sufrimos por parte de la policía fue de gran ayuda en los trabajos de identificación y búsqueda de la presunta secuestradora. Dos días después del secuestro agentes policiales de Fayal arrestaron a cinco mujeres francesas que respondían a su descripción.
El excelente trabajo y las magníficas pesquisas realizadas por este cuerpo policial señaló a la de menor edad, una joven de 24 años cuyo nombre responde a las iniciales A. M con problemas psiquiátricos como la autora del secuestro. Según declararon los médicos que la trataban en el Hospital psiquiátrico del que se escapó, sus continuos brotes psicóticos le impedían hacer una vida normal hasta tal punto que tuvo que ser internada.
- Siempre demostró un gran interés que rozaba la obsesión por los festivales religiosos de estas preciosas Islas. Afirmaba uno de sus psiquiatras.
A día de hoy A .M se encuentra pendiente de juicio, según la prensa francesa su abogada solicitará la reducción de la pena basándose lógicamente en los informes médicos que avalan sus problemas mentales.
En cuanto a mí, aquí sigo disfrutando, entre comillas, de mis días de vacaciones, después de todo no ha sido tan malo compartir nuevas experiencias con mi padre y descubrir los fantásticos lugares y rincones que salpican su país. Ahora, eso sí, tengo clarísimo que mi regreso a París lo realizaré en tren. ¡ Au revoir !.

Ana

Esta mañana he comprado el periódico, como todas las mañanas.
Me puse a leerlo y en una de las páginas había una historia que me impactó mucho.
Se trataba de un avión secuestrado. Se dirigía de París a Madrid, su salida fue por la tarde,
el día 14 de agosto.
El secuestrador lo tenía bien organizado y lo obligó a volar sobre la isla Fayal (Azores).
Por lo visto, tenía cómplices, pero la policía todavía no conocía bien los detalles
y empezó a investigar.
En la otra hoja del periódico, decía que el secuestrador se tiró en paracaídas por la noche.
¿Qué extraño? ¿Verdad?
La policía estuvo dos días para descubrir que había cinco mujeres francesas que eran
cómplices del secuestrador.
Una francesa, Ana Martín, demuestra un gran interés por los festivales religiosos de las islas Azores: La policía también tenía una información de una tal Elisa López, tenía el cabello negro y los ojos marrones. Sospecharon de ella porque la encontraron desenredando un paracaídas
de un árbol. La policía también sospechaba de Bárbara Bans porque era buscada en Francia
por tráfico de marihuana y su secretaria Matilde Marcos también parecía cómplice y sospechosa.
Sigo leyendo el periódico que daba información sobre Felisa Díaz que se había enamorado de un nativo que había estudiado en la Sorbona.
Un mes antes la policía vio a una chica con un perro que llegaba en un bote a la isla. Se extrañaron un poco pero no sospecharon que era Felisa Díaz pues ella tiene un perro pastor cruzado con galgo llamado Ruser.
La policía ya tenía muchas pruebas pero todavía no estaban seguros, necesitaban un
poco más de tiempo. Había muchos sospechosos, entre ellos, la hermana del pastor, Bárbara Bans y su secretaria, Matilde Marcos.
Al final, averiguaron que el secuestrador se escapó de un hospital mental en Francia,
que tenía cabello marrón y ojos azules. Tras esta última pista, la policía cayó en la cuenta de que era Ana Martín, que con su condición religiosa, nadie había sospechado de ella.

Rosa


Estaba viendo un programa de T.V. cuando en la parte inferior de la imagen se vio un rótulo que ponía " AVIÓN SECUESTRADO EN LA RUTA, PARÍS- MADRID OBLIGADO A VOLAR HACIA LA ISLA FAYAL (AZORES).

Esto me dejó un poco inquieta, mis hijos volarían hacia Reino Unidos unos días después y ya se sabe cómo somos las madres.
En los informativos posteriores hablaron que el secuestrador se tiró en paracaídas durante esa noche en la isla Fayal; esto me chocó un poco pero luego hubo un especial informativo que seguía hablando de este tema; según decían habían cogido a 5 mujeres francesas que respondían a la descripción hecha del secuestrador.
Después de esto salieron varios programas en distintas cadenas hablando del secuestro de dicho avión. En unos de estos programas salían varios contertulios hablando de estas mujeres posiblemente sospechosas; daban sus nombres y hablaban un poco de cada una de ella:
- Ana Martín que demostraba un gran interés por los festivales religiosos.
- Elisa López era arqueóloga y tenía la corazonada de que el hombre provenía de esta isla y estaba haciendo algunas investigaciones en ella. Tenía el pelo negro y los ojos marrones y la policía la había cogido desenredando un paracaídas de un árbol.
A mí, la verdad que no me cuadraba que esta mujer fuera la secuestradora, pero ya se sabe que la policía sospecha hasta de su sombra.
-Bárbara Bans se la buscaba en Francia por la venta de 50 kgs de marihuana y con ella estaba su secretaria también sospechosa llamada Matilde Marcos esta señorita llegó a la isla por primera vez el 16 de agosto.
Yo, de estas dos mujeres no sospechaba, la verdad, aunque la primera tuviera antecedentes en Francia y de esta última menos pues llegó a la isla dos días después del secuestro.
Pero bueno a la hora de sospechar y echar la culpa todo el mundo es bueno.
Seguían con el programa y yo muy entusiasmada seguía recopilando datos como si fuera un detective.
Por ultimó, hablaron de una tal Felisa Díaz que se había enamorado de un nativo que había estudiado en la Sorbona y que podría ser la más sospechosa por tener más interés en llegar a la isla pero lo curioso es que la policía informó que ésta había llegado a la isla con un perro grande y algo extraño, ya que era de raza cruzada y que llegó en un bote desde las islas Canarias.
¿Tú te llevas a tu perro para secuestrar un avión? La verdad, algo insólito, pero hay gente para todo.
Se formuló una pregunta a los espectadores para ver de quien se sospechaban y hubo un descanso para la publicidad.

Yo con todos estos datos fui eliminando personajes hasta que por fin caí que podría ser ANA MARTIN. Pensé que sería ella, pues es la que más pasaría desapercibida para la policía.
Cuando empezó de nuevo el programa dejaron esta pregunta en el aire hasta la próxima semana. Esto me sacó de mis casillas, pero en los últimos tiempos es raro que las distintas cadenas de T.V. no hagan este tipo de programas, igual que con las películas que la mayoría son series y te tienen cogida todas las semanas para así tener más audiencia.
Nos tienen a los espectadores sin saber cuándo nos toca una serie o la otra, pues con todas te tienen cogida, igual que con los concursos.
Yo pienso que si toda la audiencia nos pusiéramos a una, estos abusos en los programas desaparecerían ya que con tanta publicidad nos tienen el coco comido.
Ahora tendré que esperar hasta la semana que viene sin saber quién es el sospechoso y sin saber si habré ganado este concurso.
¿Creéis que esto no es sospechoso?

Charo


Repasando la prensa por INTERNET, vi una noticia que me llamó la atención. Se trataba de el secuestro de un avión que volaba de París a Madrid. Fue obligado a volar sobre la isla Fayal (Azores).
Es una cosa muy rara, el secuestrador, dicen que se tiró en paracaídas por la noche, (no sé cómo se iba a alumbrar). Bueno tampoco es tan extraño teniendo en cuenta que este se había escapado de un hospital mental de Francia.
Unos días más tarde volví a leer que la policía de Fayal, arrestó a cinco mujeres francesas. Una de ellas, Ana Martín, que siente debilidad por los festivales religiosos de esa isla. Otra es Elisa López que es arqueóloga y busca pruebas en esa isla para un caso que está investigado. La tercera mujer se llama Barbara Bans ,que está en busca y captura por tráfico de marihuana. También tenemos a Felisa Díaz, de está sospechan porque al parecer se había enamorado de un nativo cuando estudiaba en la Sorbona. Y la última acusada es Matilde Marcos, que es la secretaria de Barbara Bans.
Bueno aquí estoy con la intriga, haber quién es el secuestrador. Ya os contaré cuando me enteré, porque estoy que no duermo.
Pepa

domingo, 28 de febrero de 2010

Una página del diccionario



Una página del diccionario sobre la cual medito a menudo es aquella donde cohabitan silenciosamente, sin saludarse nunca ni felicitarse el año nuevo, la ortiga, la oruga, la ortografía y el orzuelo.



La cosa me intriga bastante. mientras me imagino a la oruga dedicada a comerse a la ortiga para que el orzuelo crezca libremente, nada turba mi paz. Pero después el orzuelo se pone a enseñarle ortografía a la oruga, a la cual, siendo un bichito, le importa un bledo. En este mismo momento pasa por la misma página, un cura ortodoxo. ¿Por quién estará rezando? ¿Por la oruga difunta, por el orzuelo loco o por todos aquellos que sufren por culpa de la ortografía? Esta interrogación abre ante mis ojos un auténtico abismo, en el fondo del cual - o sea en el fondo de la página- ambula solitaria la palabra ortógrafo. Parece que significa: "persona que se ocupa o trata de ortografía". Pero su sonido es espantoso. Quizás sea una palabra caníbal.




Gianni Rodari







Elegid, como Rodari, una página del diccionario. Busca cuatro o cinco palabras vecinas que no tengan ninguna relación entre ellas e inventad una historia.




"De la letra al texto"


José Calero Heras



PALABRAS CON A


Paseándome por la letra " A" de mi diccionario, me encontré con un acontecimiento multitudinario, contemplábamos un acorazado americano con forma acorazonada.
Se escuchaban a lo lejos los acordes de un acordeón. Seguí mí recorrido por la página, observando todas las palabras hasta llegar a un atajo, y así pude acortar camino para llegar a tiempo a una actuación que estaba presentando una actriz muy famosa llamada Concha Velasco, dentro de un acuario grandioso rodeado de muchas clases de peces.

Paqui

PALABRAS CON N

Las profesoras de lengua siempre buscan como amargarle la vida a una. Esas propuestas “tan creativas” “tan originales”… Ahora, a mi querida profesora se le ha ocurrido no se qué absurdo ejercicio para que nos familiaricemos con el diccionario, como si no tuviéramos cada una nuestra propia familia.
Bueno, sigo las instrucciones del ejercicio: que abra una página cualquiera. Ya. Que elija cuatro o cinco palabras. Estoy en ello… Por fin me decido: neceser, nécora, necrófago, nectarina, negar. Sigo con las instrucciones, ¿qué ahora tengo que escribir una historia?... Esto es increíble… Definitivamente se le ha ido la olla.
Esta historia se desarrolla entre las páginas 2040-2041 de un tomo-tocho que tengo en casa. Resulta que me encuentro con una nécora muy asustada, pues la persigue un necrófago, psicópata que se alimenta, según el diccionario, de cadáveres. Por mucho que le explica la nécora al necrófago que está viva, él está muy necesitado, ya que con la crisis la gente no quiere morirse por no hacer gastos innecesarios a las familias. Continúo página abajo, y ahí una hermosa y sensual nectarina, neceser en mano, se niega a deshacerse de sus cremas y perfumes, digan lo que digan las nuevas normas de los aeropuertos… Finalmente, le arrebatan su preciado neceser y llora desconsoladamente. El necrófago, sensibilizado con los más desfavorecidos, la consuela. Ella, entre sollozos y sorbiéndose los mocos le dice:
- ¡Antes muerta que viajar en avión!
- Ahí le doy toda la razón.
Rita
PALABRAS CON S


Se ha abierto sin querer, lo uso a menudo. Arriba a la izquierda 2009, salamanquesa a la derecha.
Le ha pillado desprevenida, va despertándose la salamanquesa de ese sopor que la tenía adormilada y algo aplastada dentro de mi diccionario. Se levanta y rauda busca a su prima la salamandra, que al incorporarse lee atentamente. Salamandra. Anfibio urodelo de unos 20 cm. de largo, la mitad aproximadamente para la cola, y piel lisa, de color negro, con manchas amarillas. Estirándose y sorprendida por lo que acaba de leer se sonríe socarronamente pensando, que cosa más fea; ¿de quién estarán hablando? Claro que la palabra espejo le pilla demasiado lejos para verse reflejada en él. Juntas pasean por la página hasta llegar a la gran sala donde deciden reponer fuerzas tomando unas estupendas salchichas rellenas de salchichón, mientras conversan sobre su largo retiro, pues han pasado varios meses hasta que han abierto por su página el gran libro.
Tras el tentempié, escuchan vociferar a la salangana, esa pájara peculiar de ojos rasgados que grita pidiendo un salario justo. Pues llevan toda la vida prestando sus servicios a los estirados profesores de, entre otras, la universidad de Salamanca sin recibir nada a cambio.
Dudan, la salamandra y la salamanquesa en si pasear por la página 2008 o ir a la aventura a la 2013, pero la visita al salmonete no les atrae lo más mínimo, así que deciden quedarse y disfrazarse con el salacot que se dejó por aquí el salamateco que vino de Guatemala para visitar a su amigo salamanquino que se encuentra unas líneas más arriba.
Después de tanto paseo y antes de que se acabe esta historia, las primas deciden acercarse al salce y allí disfrutar de los últimos rayos de sol. Luego cada cual deberá volver a su inmovilidad obligada en el reglón que les ha tocado ocupar por culpa del maldito orden alfabético.
Mercedes

PALABRAS CON M
Limpiando las estanterías de casa encontré uno de esos diccionarios escolares al que le faltaba la cubierta , apenas sin darme cuenta lo abrí por las páginas 224 y 225 . En una ojeada rápida las visualicé , ahí estaban , altivas ellas , dándose la espalda , en riguroso orden alfabético , la maraca , el marcapasos , el marciano , la marmota , el marrón......
De pronto , el marciano supuesto habitante de Marte , abdujo a la marmota que dormía plácidamente al calor de las páginas . El animal cabreado lo mandó a hacer gárgaras , pero él prefirió hacer oídos sordos , bastante tenía ya con escuchar el ruído de las maracas , sus continuas percusiones acabarían por volverlo loco y terminaría solicitando permiso a la Real Academia de la Lengua Española para que le permitiera mudarse a una página menos ruidosa .

En esto y con tanto sobresalto , él pobre , que padecía del corazón comenzó a sentirse mal y ahí interviene el marcapasos que desde su posición comienza a enviarle descargas eléctricas que alivien su dolor .


Menudo marrón le ha caído a este pobre extraterrestre, pensó este color , mientras la marmota algo más espabilada se dedicaba a roer esta página del diccionario .
Ana

PALABRAS CON P


Ordenando el escritorio, me quedé mirando el diccionario que estaba abierto en la página 120 y me encontré con todas estas palabras: PÁLIDA, PAISAJE, PÁJARO, PÁGINA, PENSAMIENTO.
Mi imaginación voló y surgió esta historia: Mi pensamiento era ir unos días a Rota pues tengo ganas de pasar página y conocer nuevos paisajes, oír el canto de los pájaros. Necesito un poco de relax, pero me llamaron para trabajar y tuve que cancelar el viaje y me quedé pálida.



Sonia


PALABRAS CON G

Pues resulta que le he comprado un diccionario a mi hijo que lo
necesitaba para el colegio. Ya hacía tiempo que no tenia uno entre mis manos, creo que desde que salí de la escuela.
Bueno, el caso es que me pongo a hojearlo y si querer se abrió por las
páginas 417- 418-419.
Entre otras, se encontraban las siguientes palabras: gallinaza, gallinejas, gallero gallinero, gallina, gallito, gallo.
Esto en verdad sí parecía un gallinero, era todo un alboroto. El gallo entró muy chulo y muy gallito al gallinero, seguro en busca de alguna gallina, pero lo que encontró fue una buena gallinaza que con su pata pisó.
Se enfureció tanto que despavorido salió y en la puerta a su amigo el
gallero encontró y con mucho disimulo a comer gallinejas lo invito.
Que les aprovechen...

Pepa

PALABRAS CON C

He abierto el diccionario, para encontrarme con la letra C y escribir unas cuantas palabras como: Camaleón, Contento, Camino, Cantar y Controlar. Poco a poco me entró sueño y…
Iba por un camino que tenía alrededor unos grandes árboles que me daban miedo, estaba un poco asustada. A lo lejos se escuchaba cantar y me escondí detrás de un gran árbol. La voz cada vez se escuchaba más cerca…
Era un enorme camaleón que parecía muy contento. Yo asustada no podía controlar los nervios, pero poco a poco se fue alejando, salí corriendo para buscar la salida de aquel camino. Entonces vi aparecer un campesino que me dio mucha alegría y le pregunte:
¿Queda mucho para salir de este bosque?
- No, ya estas llegando, pero cuidado con un camaleón gigante.
- Vale, tendré cuidado.
Hasta que por fin encontré la salida y me desperté asustada del sueño.
Rosa


LA LETRA F

Desempolvo un viejo diccionario de mi estantería, desde hace un tiempo uso el ordenador para buscar el significado de palabras que desconozco. Pero para este ejercicio es indispensable el diccionario de toda la vida. Abro el pedazo de libro al azar, y caigo en la página 406-407 y vienen a mi vista las siguientes palabras: fondona, forajido, footing (palabra inglesa que aparece en mi diccionario), fonendoscopio, forajida, forma, formal, fórmula, fornida y fortalecer. Ahí va mi historia de la letra f:

Me levanté una mañana después de la visita de los reyes magos y al mirarme al espejo ¡HORROR!. He debido engordar por lo menos 6 kilos, me miré 3 veces más al espejo de distintas posturas y el veredicto era: Carmen estás fondona. Después de mucho pensar encontré la fórmula mágica que era comer menos y hacer footing. A la mañana siguiente equipada como corresponde, me lancé a la calle dispuesta a chupar kilómetros. La gente al verme correr me tomaba por una forajida más que por una persona que quería ponerse en forma. Como soy una persona muy formal, me propuse fortalecer todos mis músculos y convertirme en una persona fornida; como soy muy impaciente quería conseguirlo en poco tiempo. Comiendo poco y corriendo mucho, una mañana me dio un mareo y un buen hombre me llevó a urgencias, allí el médico me tomó la tensión y uso su fonendoscopio para oír mi corazón.

Antonia

etra P

Estaba paseando tan tranquilo el puerco (animal, aunque también pudiérase tratar de un hombre) cuando de pronto, justo debajo de su definición, se encuentra con el puercoespín; da un salto por el susto recibido y se pone a rodearlo mirando sus espinas, como no sabe lo que es, decide mirar debajo de este la definición escrita de semejante animal ( de puerco y espino, africano) ¡vaya! mi primo lejano ¿qué haces aquí? vienes de muy lejos; Vengo a buscar a mi puericultora, que me dejó antes de terminar mi periodo de crianza. ¡Vale! te ayudo a buscarla, vamos por aquí, y se adentraron en un huerto, sin ver que casi pisan a un puerro. ¡Eh! que me pisas pelo pincho; No me digas eso cacho hierba; Feo tú, que pareces el cepillo con el que se peina la que me riega.
Venga, déjalo ya y sigamos, hay que cruzar la
puerta que está en la página 4089 de este tomo; La cruzaron y llegaron al puerto donde fueron cazados por dos hombres.
El
puerco y el puerco espín, que estuvieron a punto de pisar al puerro, que cruzaron la puerta y llegaron al puerto, jamás encontraron a la puericultora.

Letra
T


Alegre en su río cantaba la trucha, y un trueno intenso de su quehacer la sacó.
¡Maldito
trueno! dijo la trucha, me asustó tu tronar, ASÍ SOY YO gritó el trueno y tú me debes perdonar. Hagamos un trueque ¿si una trufa te doy, no tronarás más?
¡Vale! dijo el
trueno, dámela, y la trufa la trucha le dio.
El
trueno la recibió y al instante de nuevo tronó; ERES UN TRUHÁN, oyó el trueno a la trucha gritar; Hicimos un trueque, y me as vuelto a asustar, de modo que la trufa me tienes que dar.

El trueno quedó triste, con un hondo pesar, la trucha que lo vio, la trufa le volvió a dar;
Y el
trueno al ver el gesto, dijo sin dudar: este trueque es justo, prometo dejar de tronar.
Y la
trucha, feliz, se puso de nuevo a cantar.

José Antonio

LETRA P


Miro la estantería de mi salón y se me queda fija la mirada en las enciclopedias y diccionarios que ya con el ordenador no usamos. Ahora todo es Wikipedia, Google..etc. Cojo mi antiguo diccionario, ese que he utilizado cuando estudiaba y que hasta hace algunos años mis hijos consultaban.
Cojo el diccionario se abre en la página donde me encuentro ¡SORPRESA! con la palabra
diccionario, ese libro que recoge palabras de un idioma ordenadas alfabéticamente ¡Qué dicha! poder expresarnos. Me siento dichosa de tener un idioma tan rico en palabras, las mismas con las que el profesor nos hacia los dictados. Encontrar palabras con las que insultar al tirano dictador que con su dictadura nos quita libertad. Encontrar una manera didáctica de comunicarme con mi hijo de diecinueve años, algo que llevo intentando desde que él tenía dieciséis. ¡Que fácil lo tenía cuando era pequeño y venia el Ratoncito Pérez al caérsele un diente!, y no ahora cada vez me pide dinero para echar diesel a su coche.

Mª Ángeles


Letra M

En mi vida tengo una
misión mística que cumplir, para mitigar algunas inquietudes de mi vida, aunque siempre tengo una moderada modorra para poder cumplirlo. Entre la modorra y la misión me olvide de la mixomatosis que tenían mis conejos.

Mari


Meditar, Mediterráneo, Médium, Medrar, Médula, Medusa, Megafonía.

Andaba yo por la orilla de la playa de Levante de este maravilloso mar Mediterráneo, meditando entre las personas que hacían lo mismo que yo. Allí se encontraba una mujer que ha medrado mucho en la ciudad por ser una gran médium, cuando de repente por la megafonía de la Cruz Roja avisaban de que habían visto una plaga de medusas azules. Eran muy peligrosas por el veneno que llevan en su gran tentáculo central. Se me erizó hasta la médula y decidí que por hoy ya estaba bien de pasear y que me iba a casa....

Paqui

lunes, 22 de febrero de 2010

Otro punto de vista...


El paseo matinal

Pasaba por ahí todas las mañanas, con las manos nerviosas ocultas en los bolsillos de su abrigo ya tan raído. La observaba en silencio, hasta olvidaba el hambre por momentos mientras le enviaba imágenes alegres, celos, sufrimientos.
Concentrábase en ese aire altanero, en esa distancia suya, en sus ojos perdidos a lo lejos. Nunca pudo desalentarlo su indiferencia, tampoco su distinción tan lejana a su propia miseria.
Ella tal vez en ocasiones sentía la calidez de su mirada; quizás hasta alguna vez quiso responderle, sonreírle a él en especial o derramar alguna lágrima. Pero hay tantas cosas prohibidas para un maniquí encerrado en una vidriera. Aún así, él sobrevivió todo ese tiempo gracias a ella.”


Diego Muñoz Valenzuela

En este texto se cuenta lo que piensa un maniquí con respecto a una mujer que pasa por delante de él todos los días. Escribid un relato cambiando el punto de vista: ¿Qué piensa la mujer del maniquí? ¿Quién era ella y adonde se dirigía todos los días?. Imagina que el maniquí sale del escaparate e inventa un final para esta historia.

De "Algunas propuestas didácticas para
desarrollar la escritura creativa"
Mª Isabel García Uría



EL MANIQUÍ

Ella piensa que él no sufre en esta vida, porque ni come, ni duerme, ni trabaja. Siempre est igual porque es un maniquí.
Sin émbargo, a ella le ocurre todo lo contrario, pasa muchas necesidades porque es una mendiga.Todos los días se dirige a buscar trabajo o a un albergue para comer.
Una mañana miró el escaparate y se dio cuenta que el maniquí no estaba. Se le cayeron dos lágrimas y la tristeza se reflejó en su cara, porque poco a poco, sin darse cuenta, se había enamorado del maniquí y con tan solo verlo, se sentía feliz.
Al doblar la esquina se encontró con el maniquí, había cobrado vida. Ella se puso muy contenta y al verse, los dos se abrazaron.
El maniquí le dijo:
- No te preocupes, pues no vas a pasar mas necesidades mientras estés conmigo.
Al poco tiempo los dos se casaron y vivieron muy felices.

Rosa


MI MANIQUÍ


Vivo en una gran ciudad, en una conocidísima calle de la misma. Muchas veces me arrepiento de la decisión que tomé hace algunos años. ¿Por qué? Es fácil contestar. Por mi calle pasan muchas de las manifestaciones a favor o en contra de algo. Contra el aborto o a favor de él, contra el nuevo plan de pensiones, para celebrar el ocho de marzo, incluso el primer viernes de ese mes tenemos las interminables colas para visitar al Cristo de Medinaceli. Por supuesto hablo de la calle Atocha en Madrid.
Pero cuando se me pasa el cabreo porque cortan el acceso a las calles adyacentes o, porque es un hervidero de gente, reconozco que no podría vivir en otro lugar. En mi calle y en mi barrio se confunde lo novedoso con lo clásico, la reivindicación con el pasotismo, la cultura de los museos, con la cultura de la calle. Sobre todo es una zona con una gran mezcla de gentes venidas de todos los lugares imaginables y esto es enriquecedor.
Por lo tanto he de reconocer que cuando me queda tiempo, me gusta pasear por sus innumerables recovecos.
En uno de esos paseos he descubierto que han abierto unos nuevos almacenes. Tiene enormes escaparates y me ha llamado la atención un grupo de maniquíes que han colocado. Parecen personas de verdad. Hay un niño como de unos cinco años y he tenido que acercarme para comprobar que no era humano.
Regreso a casa despacio, intentando saborear cada minuto de este agradable paseo, pero algo interrumpe de vez en cuando mis pensamientos, algo me incomoda.
He vuelto sobre mis pasos y allí está. Es un maniquí de unos cincuenta y dos años. Representa a un hombre atractivo, con ropa informal pero con estilo. ¡Madre mía, hombres así no existen!
Al volver a casa sigo pensando en el apuesto maniquí tanto, que he llamado a una amiga y se lo he contado. Ella se ha reído de mí hasta dolerle la mandíbula y me ha dicho " llevas demasiado tiempo so-la”. Tal vez tenga razón, pero al día siguiente estaba deseando terminar de trabajar para ir a visitar a " mi maniquí”.
Ahí sigue, lo más sugerente de él es su porte, su actitud de indiferencia y de saberse observado.
Creo que me lo quiero llevar a casa, así que trazo un plan.
Pasados dos días, me he presentado en los almacenes, ¡ah, me dedico a la publicidad!, he hablado con el jefe de planta, que a su vez ha hablado con no sé quién, para que me prestaran "ese maniquí". El motivo, incluirlo en un anuncio que tengo en mente. Después de algún tira y afloja he conseguido mi objetivo. Así que sin perder un minuto, he ido a por él en la furgoneta de Lurdes (esa amiga a la que llamé para hablarle de... y se rió de mí) y por supuesto me ha acompañado recordándome todo el camino que estoy loca.
Bueno ya está en casa. ¿ Y ahora qué ?. Lo he sentado en el sofá, me he acurrucado junto a él. Joder que duro es. Lo he semidesnudado, bueno de momento nada de nada. Luego lo he desnudado del todo, ¡pero si ni siquiera tiene...! Menuda bajada de la libido. Acaba de romperse toda mi atracción hacia él.
Lo peor es que acabo de darme cuenta de lo ridículo de la situación, además se me cae la cara de vergüenza al pensar que debo devolver este maniquí a su escaparate. Y para colmo de los males Lurdes me ha dicho que no piensa acompañarme ni prestarme su furgoneta.
Mercedes




Todos los días desde hace dos años, pasó por una boutique, me paró para observar como está decorado su escaparate y la ropa que tiene puesta.
Hay dos maniquíes. Uno es un hombre siempre vestido muy elegante, con una peluca rubia y ojos azules y el otro es el de una mujer morena, esbelta y ojos oscuros, vestida a la última moda siempre.
Y últimamente me he preguntado al verlos:
-¿Las cosas y las historias que podrían contar si tomarán vida? Porque habrán visto pasar a toda clases de personas.
Niños mirándolos, tocándoles por los cristales y haciéndoles burlas, jóvenes y menos jóvenes. Unos diciendo lo bonitos que son los trajes con los que van vestidos y otros que son muy caros y no pueden comprárselos, aunque les encantarían hacerlo.
Pero cuál fue mi sorpresa al pasar hoy por ese mismo escaparate y ver a los dos maniquíes desnudos y retirándolos del escaparate. Me ha dado mucha pena y tristeza, pues era algo a lo que ya estaba acostumbrada a ver todos los días.
Pero la boutique la van a cerrar por culpa de esta maldita crisis.
Paqui


Desde la ventana de mi dormitorio, recién levantada, observaba ansiosa aquel personaje un tanto estrafalario. Llamaba la atención por su porte snob y diferente a los demás transeúntes, de su mano pendía un maletín de piel que debía haberle costado muy caro.
Caminaba con diligencia todas las mañanas cuando mi ciudad casi no había despertado, siempre a la misma hora, transmitiendo seguridad, parecía controlarlo todo, hasta casi el tiempo.
En su rutina solía detenerse durante unos segundos frente al polvoriento escaparate de una de esas tiendas de barrio que parecen llevar allí desde hace una vida, con su viejo mostrador de madera, su decoración obsoleta, pasada de moda, igual que sus artículos, dependientes y compradores.
Parecía mostrar mucho interés por uno de los maniquíes que prestaban su servicio en aquel comercio; aquel muñeco descolorido, desconchado, falto de uno de sus apéndices y encorsetado por un anticuado traje azul marino, con su camisita y corbata a desjuego.
Pude conocer, por María, " cotilla " de aquella acera, la noticia que corrió como polvorilla entre los convecinos, que aquel mi apuesto y flamante hombrecito se trataba de un famoso diseñador de moda, de esos , como ella se jactaba decir, que salían por la tele y exponían sus modelos sobre las pasarelas más importantes de nuestro país y del extranjero.
Al parecer fue su progenitor quién esculpió ese maltrecho maniquí dándole vida entre sus maduras manos y él en su nostalgia por recuperar el pasado, mandó restaurarlo y darle un aire nuevo más acorde con el conjunto de las salas y modelos de las colecciones que debería exhibir.
Más la historia de este diseñador como recogieron los medios de comunicación de todo el país no terminó del todo bien; cuentan que perdió la cordura escuchando los lamentos y sollozos de su maniquí al que veía, contaba a sus conocidos, errar día y noche implorándole que lo devolviera al lugar del que nunca hubiera debido haber salido.
Lo encontraron muerto sobre la cama de su lujoso dormitorio apenas contaba 30 años, al parecer de una sobredosis. Nunca se supo cómo ni quién devolvió al maniquí de su desgracia al escaparate que lo vio envejecer.
Ana


Ella era una vendedora de lotería y todos los días pasaba por allí, pues cerca se encontraba su kiosco de la Once.
Estaba en un escaparate de unos almacenes ya muy viejo, por supuesto era un maniquí. La mujer pensaba que estaría muy solo, aburrido por estar siempre en el mismo sitio y que no tendría a nadie. Sentía mucha pena por él.
Cada vez que pasaba se quedaba mirando el escaparate, algunas veces fijamente y otras de reojo para que él no se diera cuenta.
Transcurrían el tiempo y cada vez pasaba más tiempo frente al escaparate, sin duda se había enamorado del maniquí. Se llegó a obsesionar de tal manera, que enfermó.
Transcurrieron varias semanas hasta que de nuevo volvió a pasar por allí. ¡Oh! ¡que desilusión!, ya no estaba. Habían quitado a su amor del escaparate, el maniquí.
Fue tanta la pena que le produjo que enfermó gravemente y murió de amor.
Para que vean que de amor, también se muere...
Pepa



Llevaba mucho tiempo atravesando aquella calle porque mi trabajo estaba cerca de allí, en unos bloques de oficina. Yo era una de tantas secretarias que allí se ganaba la vida.
En una de las tiendas de esta calle había un escaparate que me llamaba la atención. Había un maniquí que aunque era de plástico, parecía tan natural que a veces sentía que me observaba.
Siempre que pasaba le miraba aunque fuera unos instantes. Cada cierto tiempo, cambiaba de trajes. A veces iba con traje chaqueta, otras de sport, con ropa de invierno, de verano... La cuestión es que su caballerosidad y planta se veía a 100 leguas. Me fascinaba mirarlo, parecía que me guiñaba al pasar.
Pasó el tiempo y una noche de Navidad los compañeros decidieron hacer una fiesta en la oficina, yo decidí ir. Al pasar por el escaparate observé que lo habían vestido de Papa Noel y la verdad es que me hizo gracia...
La fiesta se prolongó hasta altas horas de la madrugada y como era tarde decidí marcharme, pues el hecho de no encontrar a nadie que fuera en mi misma dirección, me preocupaba un poco. Cuando atravesaba dicha calle me asaltaron dos enmascarados que me pidieron el bolso, con mucho miedo se lo di y les dije que no me hicieran nada. De pronto vi a un Papa Noel que les hizo frente y me defendió de los atracadores.
Por unos instantes miré hacia el escaparate y cuál fue mi sorpresa al observar que el maniquí que se hallaba allí había desaparecido.
Los enmascarados salieron corriendo y dirigiéndose hacia mí, el Papa Noel me dio el bolso y me preguntó si me habían hecho daño. Respondí que gracias a él todo había sido un mal susto.
Me acompañó hasta mi casa y le di las gracias. Le dije que a ver si nos veíamos algún día para tomar un café y agradecerle su ayuda. Cuál fue mi sorpresa cuando me dijo que ya nos conocíamos y que mi mirada le daba un soplo de vida. Al girarme después de abrir la puerta de mi casa y darle de nuevo las gracias, vi que el Papa Noel no estaba, miré hacia un lado y otro y no vi a nadie.
A la mañana siguiente al pasar de nuevo por esta calle, observé que el maniquí vestido de Papa Noel estaba allí.
Después de lo ocurrido, deduje que me habría emborrachado algo más de la cuenta y habría tenido alguna alucinación con dicho Papa Noel, pero fuera lo que fuera yo sé que había sido él pues al pasar me guiñó un ojo y sonrió. Me paré y con una gran sonrisa le di de nuevo las gracias.
Charo


Nunca me habían gustado los maniquís, tan inexpresivos, tan ausentes. Sin embargo, todas las mañanas me paraba delante de ese escaparate como arrastrada por una extraña fuerza que me atraía y me obligaba a mirar a hurtadillas, la figura altiva e inmóvil del maniquí. De los escaparates, más que los artículos que en ellos se exponían, siempre me había gustado ver mi figura reflejada en los cristales. En casa no tenía espejos de cuerpo entero, así que aprovechaba mis paseos por las tiendas para poder mirar el aspecto que llevaba.
Desde hacía algún tiempo, la figura del maniquí me obsesionaba, creía que había algo en él que lo hacía diferente a los demás. Me puse manos a la obra. Saqué la vieja cámara de fotos y fotografié decenas y decenas de maniquíes. Tuve que dejar pronto esta repentina afición, pues resultaba muy difícil encontrar carretes para mi antigua y obsoleta cámara.
Decidí revelar los carretes en casa, pues tenía un pequeño cuarto donde todavía conservaba una ampliadora de las de antes y algunos botes de líquidos propios para la ocasión. Imaginé, por un momento la cara de Manolo, el de la tienda de fotos, pensaría que se me había ido la pinza… fotos de maniquíes.
Después de intensas horas de revelado, nada. Todos eran iguales, los mismos rasgos, la misma mirada perdida, la palidez de su cara, nada de nada. Opté por olvidarme del tema y cambiar mi ruta de paseo.
Meses después, recibí una llamada de mi amiga Lucía. Estaba en Madrid, de turismo urbanita. Quedamos para tomar café. Lucía estaba como siempre, dicharachera, habladora pero algo en sus gestos y en su mirada me hizo dudar de su buen ánimo. Cómo nos conocíamos desde hacía muchos años y habíamos compartido siempre casi todo lo que nos pasaba, le pregunté directamente.
- Lucía, estás rara. ¿Algo que contar?
- Violeta, pensarás que estoy loca.
- Bueno, eso no es nada nuevo…
- Que no, Violeta, que me están pasando cosas extrañas. No te rías, estoy obsesionada con un maniquí, tanto que creo verlo en todas partes. Ahora mismo, está aquí. Nos separan dos mesas. Mira con disimulo, por favor- susurró Lucía.
Me quedé petrificada. Era él.
Rita


Todos los días caminando hacia el trabajo, me paraba a ver el escaparate. Me llamaba la atención aquel maniquí que todas las semanas cambiaba de vestuario. Era elegante y de piel morena, pero sus ojos tenían un punto invisible, mirada perdida y desconectada del mundo. Un mundo que gira a su alrededor, sin conocer los colores de la vida, ajeno al tiempo mientras una variedad de vestuario cubre su cuerpo. Pobre maniquí, sin sonrisa y sin muecas, como si su alma estuviera muerta.
Me imaginaba al maniquí fuera de escaparate, con ese porte tan guapo... seguro que sería feliz ¿o no? Estaría casado o sería modelo o un pobre diablo.
Extraño maniquí que nunca puedo dejar de mirar.
Sonia