viernes, 5 de noviembre de 2010

La mujer de la nariz-bombilla

Aquella señora tenía una nariz-bombilla que se encendía y apagaba según su estado de ánimo. De noche iluminaba el comedor. Lo malo es que cuando eestornudaba, la bombilla estallaba..

Este es el inicio de vuestro próximo relato...

Aquella señora tenía una nariz-bombilla que se encendía y apagaba según su estado de ánimo. De noche iluminaba el comedor. Lo malo es que cuando estornudaba, la bombilla estallaba..
pero no había problema porque ella siempre estaba de buen humor. Sus familiares, amigos y conocidos temían que llegara el invierno. Gracias a ella cada vez que había un apagón, veían . O cuando iban al cine y tenían alguno que salir con la película ya empezada, ella encendía su nariz y podían ver por donde caminaban sin caerse. O simplemente para ahorrar en el recibo de la luz.
Además ella era feliz así y también porque todo el mundo la conocía. Pero el invierno para ella era un "sin vivir", porque no sabía cuando podría resfriarse.

Paqui


Aquella señora tenía una nariz-bombilla que se encendía y apagaba según su estado de ánimo. De noche iluminaba el comedor. Lo malo es que cuando estornudaba, la bombilla estallaba..

Hace unos días llegó a mi piso una nueva familia. Al bajar por la escalera vi a una señora a la que le di los buenos días y ésta con una sonrisa me los devolvió. Me fui algo confusa pues me parecía que su cara resplandecía y esto me llamó la atención.
Hablé con mi marido acerca de los nuevos vecinos. Le pregunté por si eé los había conocido pero me dijo que no. Le propuse ir a presentarnos y al mismo tiempo los conoceríamos.
Decidimos ir más tarde. Llegamos a su puerta y llamamos. Nos recibió un señor y nos presentamos y nos ofrecimos para ayudarles en cualquier menester. Éste, muy agradecido, nos hizo pasar a su salita para presentarnos a su señora.
Entramos, y allí estaba la señora que yo había saludado en la escalera el día anterior. Se levantó, pues estaba haciendo ganchillo y nos saludó.
Nuestra sorpresa fue que a la señora se le encendía la nariz como si fuera una bombilla. La pobre, enseguida nos explicó que desde pequeña tenía ese mal y debido a su nariz-bombilla, tenía que ir de un pueblo a otro, pues la gente se metía con ella y era el hazme reír del pueblo.
Mi marido suavizó las cosas y sin maldad ninguna, le dijo que todo no era malo pues era mucha suerte tener cerca una linterna porque cuando hace falta no la encontramos y ella en cambio la tenía en su propia nariz.
Todos nos echamos a reír y les propusimos que cuando quisieran podían devolvernos la visita. Ellos aceptaron con agradecimiento.
La gente del barrio empezó a cuchichear de los nuevos vecinos y a hablar de la señora. Yo les comente que eran buenas gentes, que con nadie se metían y eran buenos vecinos, ¿Qué más podíamos pedir?
Un día, en la carnicería, estaban hablando de Mari, la vecina de la nariz-bombilla. En ese momento entraba ella y cual fue nuestra sorpresa cuando vimos que la nariz le estalló. Todos nos sorprendimos y ella se puso a llorar y salió corriendo.
Yo, dos días después de este acontecimiento desagradable convoqué una reunión en el piso para hablar con mis vecinos. En esta reunión les hice ver que a todos nos podía pasar algo raro y que no nos haría gracia estar en la situación de Mari y que nuestra actitud era como la de los niños mal criados, y no la de personas adultas que éramos. Ella lo pasaba mal y nosotros con nuestra actitud, le hacíamos más daño a ella, así como a su marido. Ellos no se merecían ese desprecio, pues eran buenos vecinos. Todos se fueron muy pensativos y con la cabeza bajada.
Esa noche se había ido la luz en el barrio y Carmen la vecina del segundo se había puesto de parto. Su marido llamó a algunos vecinos para que les ayudarán y les pidió que llevaran linternas; pero por diversos problemas, como falta de pilas, bombillas fundidas o incluso linternas extraviadas, nadie podía ayudar. Pero ahí se presentó Mari, con un catarro y un cuadro febril de mil demonios y a la pobre no paraba de estallarle la nariz. Pero con gran esfuerzo se aguantaba para no estornudar y para que Carmen tuviera luz y pudiera tener a su hija con más claridad.
Con esto, podemos ver que no hay mal que por bien no venga. Y que podemos sacar lo mejor que tenemos en un momento dado. Y en este caso Mari con su extraña nariz solventó la situación.
En agradecimiento, Carmen le puso el nombre de Mari Liz a su hija, siendo Mari, a partir de ese día, un miembro destacado y muy querido de nuestra comunidad.

Charo



Aquella señora tenía una nariz-bombilla que se encendida y apagaba según su estado de ánimo De noche iluminaba el comedor. Lo malo es que cuando estornudaba la bombilla estallaba.
Este era un mal que la acompañaba desde la cuna y que le había complicado y arruinado completamente su vida. Se había convertido en el hazmerreir de todos, siempre era el centro de miradas curiosas y burlonas, su apelativo siempre seria, ¡”la mujer payaso!".
Al pensar en ello, se entristecía y no podía contener las lágrimas que resbalaban por su iluminada nariz.
Desde su tierna infancia sus padres lo habían intentado todo, visitaron las consultas de los mas celebres doctores en busca de una solución, gastaron una fortuna en remedios que no remediaban nada y que tan solo conseguían agravar las cosas; su dulce y regordeta pequeña parecía un triste y viejo semáforo a punto de estallar.
Los intentos por evitar que la niña se resfriara resultaron en vano, María era asmática y sus continuas crisis, a pesar de la medicación, complicaron la vida en aquella casa, el alboroto que acompañaba a las repetidas explosiones de su apéndice respingón destrozaban todo a su paso, su angelical carita siempre estaba dibujada por cicatrices de todas formas y maneras que nunca alcanzaban a sanar del todo.
El tiempo transcurrió e inevitablemente, nuestra protagonista creció al tiempo que aumentaba su nariz y el alcance de sus explosiones; sus queridos padres murieron y desde ese momento se vio sumida en la más absoluta de las soledades.
Embargada por esta desagradable situación intentaba buscar salidas, procuraba quererse tal y como era, acudió a la consulta de varios psicólogos que con sus "blas blas blas" y sus consejos no lograron aportarle nada; ella les escuchaba ardientemente y ponía en práctica sus ideas pero la maldita, renuente y acomplejada sociedad la rechazaba una y otra vez, no alcanzaba a integrarla en su seno como una más. ¡Esta ultima debería haber sido la receptora de la terapia psicológica!.
Parecía haber perdido toda esperanza cuando un día navegando por Internet se topo con la publicidad de un famoso cirujano plástico que podría tenderle la llave para mitigar su terrible angustia.
Cogió precipitadamente bolígrafo y papel y con manos temblorosas anoto la dirección y el teléfono de su consulta. Al día siguiente se puso en contacto con él, una amable enfermera descolgó el auricular y la emplazó con el doctor al día siguiente, a primera hora de la tarde.
Desempolvó su mejor ropa, se compuso lo mejor que pudo y se encamino aceleradamente hasta la clínica, notaba como el corazón le palpitaba, parecía como si le estuviese a punto de estallar. Los minutos en la sala de espera le parecieron eternos hasta que al fin escucho su nombre. Dentro el médico la recibió de manera muy amable y cordial, la tranquilizó y la hizo tumbarse en una fría camilla donde la examinó.
Sentada frente a su escritorio escuchó de sus pincelados labios la complicada y delicada operación que debería practicarle, la lenta recuperación a la que se vería sometida, garantizándole, con toda seguridad en su diagnostico. Un 90% de posibilidades de éxito.

-Usted tiene la última decisión, puede pensarlo todo el tiempo que desee.

Fueron las últimas palabras que pudo atinar a escucharle y que quedaron grabadas en su cabeza, la emoción la embargaba y no atinaba a articular palabra.
Salió de allí exultante de alegría, todo iba sobre ruedas salvo por el hecho de que no contaba con los suficientes recursos económicos para hacer frente a la costosa intervención. Así que una vez atravesado el umbral de su casa se volvió a hundir en la más honda de las tristezas.
Pasados unos meses, en una fría y lluviosa mañana del mes de Enero, y practicando zaping frente al televisor, halló la solución a sus problemas financieros, bastaba con presentarse a uno de esos programas lastimeros cuyo objetivo es herir y despertar la fibra sensible de los espectadores para que suelten. Sus ya mermados bolsillos por la crisis, en pro de una buena causa.
Así lo hizo, su tema despertó una gran expectación a nivel nacional, la cadena reventó índices de audiencia con los prodigios de su nariz, pero a ella , ya este circo, le importaba bien poco, había cumplido con creces su objetivo y sería una de las últimas veces que levantaría sonrisas despiadadas en las caras de sus conciudadanos.
La intervención a la que fue sometida fue un éxito, su vida cambió para siempre con su nuevo aspecto y a partir de aquel momento se consagró a través de diferentes Asociaciones a ayudar a los menores que han tenido la desgracia de nacer con una de esas enfermedades raras de las que tan poco se conoce y a cuya investigación y cura se dedican tan poco dinero.

Ana

Una nariz andante

Emulando a Quevedo os diré,
Que era una mujer
a una bombilla pegada.

Una nariz-bombilla andante
Cara minúscula
y una gran esfera mayúscula
así se veía a nuestra caminante.

Esfera luminosa y parlante
esfera blanquecina en la oscuridad
y rojiza en la claridad
todo un espectáculo para los viandantes.

Pero toda esa luz y color
estallaban ante una difícil situación.
Últimamente caminaba malhumorada
pues bombilla tras bombilla reponía
y todas rotas acababan.

Hasta que un día la luz se apagó
y entre tinieblas vagó y vagó.
Tiempo después algo oyó y todo cambió.

Eran risas y risas que la mecían entre caricias.
Sin saber cómo ni por qué
de nuevo a su cara la luz regresó
y pensó que tal vez esa era la solución.

Mercedes

Aquella señora tenía una nariz-bombilla que se encendía y apagaba según su estado de ánimo. De noche iluminaba el comedor. Lo malo es que cuando estornudaba, la bombilla estallaba…
Era muy desgraciada, solo quería morir, la vida ya nada le importaba. Solo causaba burlas y risas a su paso. No tenía amigos, todos le daban de lado. Estaba tan triste que decidió escapar una noche para no ser vista.
Anduvo horas, semanas y meses. Cuándo ya no podía más intento suicidarse, pero por suerte por allí pasaba un señor que la detuvo y le preguntó el porqué de aquello y ella le contó su problema.
El hombre le habló largo y tendido durante horas para hacerle ver lo bonita que es la vida. Le propuso trabajar en un circo que él conocía, como payaso. A nuestra protagonista le gustó la idea y aceptó.
Allí cambio su vida por completo. Tuvo mucho éxito con su nariz-bombilla que divertía a niños y mayores, pero lo que más le importaba es que por fin, era feliz, a pesar de su NARIZZZZZZZZ.

Pepa

martes, 12 de octubre de 2010

Con ese nombre podrías ser cualquier cosa...




- Vamos a ver, ¿Cómo te llamas?
- Me llamo Alicia, pero...
- ¡Vaya nombre más estúpido!- la interrumpió don Huevón-. ¿Y eso qué significa?
- ¿Acaso los nombres significan algo?- preguntó en un tono dubitativo.
-¡Pues claro que sí!- replicó don Huevón, soltando una risotada-. ¡Mírame a mí! ¡Mi nombre se refiere a mi figura..., que no está nada mal por cierto. Pero tú, con ese nombre, ¡podrías ser cualquier cosa!

Lewis Carrol,
A través del espejo

Buscad en el diccionario o en la red vuestros nombres y vuestros cuatro apellidos (padre y madre). Si aparecen, copiad sus significados y, partiendo de lo que ellos os sugieran, escribid la biografía ficticia de un "doble" vuestro.

Biografía inventada de Ana Serrano

Cueveña de nacimiento, vine al mundo un 2 de Febrero de 1812 en un pequeño pueblo de la Serranía de Ronda llamado "Cueva del Becerro", con gran tormento para mi pobre madre que estuvo a punto de morir durante el parto. Me llamaron Candela por nacer precisamente el día de de la Candelaria a quien mis padres tenían una gran devoción pero en toda la serranía Rondeña me conocen popularmente como " la torbellino" por lo impetuoso de mi espíritu y de las acciones que acompañan mi alborotada vida.
Convertirme en lo que actualmente soy lo debo a la prematura muerte de mi padre que fue culpado erróneamente de asesinato. Su esposa, mi madre, quedó viuda desamparada con seis bocas que alimentar y a mí como hija mayor me tocó abandonar la quietud de mi vida y de mi pueblo para echarme al monte haciéndome discípula de uno de los bandoleros más famosos de estas tierras y desde entonces me dedico al peligroso arte de robar y saquear al más rico para beneficiar al más pobre.
Aquí en la sierra todo se reparte y se comparte, sobre todo las penurias de esta arriesgada y azarosa vida; siempre en un ¡ay!, siempre escondiéndose y buscando escondrijos para evitar que los alguaciles de turno nos capturen y acabemos entre rejas o algo peor ¡ ¡No me importa!, yo he sido la artífice de mi propio destino.
Ahora ando en amoríos con un compañero bien aguerrido, alto moreno, de ojos rasgados y manos grandes, guapísimo que me tiene a maltraer. No sé cómo acabará esto, y si en estas circunstancias nuestra relación podrá durar pero, ya lo hemos hablado, y estamos de acuerdo en seguir adelante con ello.
Quizás, si nada lo impide, dentro de algunos años, me replantee este modo de vida muy lejos de aquí y el futuro me brinde la oportunidad de formar una familia al calor del hogar, pero hasta entonces seguiré con mis corredurías con sus venturas y desventuras en las tierras que me vieron nacer.


Biografía inventada de Martín Barrios, María Del Rosario


Este personaje nació en el país vasco a mediados del siglo pasado, en una familia humilde de labradores. Es la mayor de cinco hermanos y la única hembra. Desde pequeña ayudaba a sus padres en las labores de labranza al mismo tiempo que cuidaba de sus hermanos. Era una persona de naturaleza emotiva, amable y condescendiente. Suave, cordial, sagaz. Amaba la armonía de las formas y los métodos persuasivos.
Tiene una naturaleza expresiva que la invita a ayudar a los demás a veces despierta simpatías y antipatías. Ama las cosas del amor, del honor y de la familia.
Era mente de pensamiento firme, mostraba facilidad para dar forma grata a las creaciones de una imaginación siempre fecunda.
Pintaba paisajes y personajes típicos de su tierra así como bodegones. Su profesora la motivaba para que expusiera en el colegio, desde allí empezaron a conocer.
Sus padres decidieron que fuera a estudiar pintura a la capital y fue allí, pasado dos años expuso varios lienzos de gran valor. Hoy día sus cuadros son bien valorados por su naturalidad y gran complicidad con los paisajes del país Vasco.

MARÍA origen Hebreo. La elegida, la amada por Dios. Nombre popular entre los cristianos por ser la madre de Jesús.
ROSARIO origen Latín. Devoción mariana. Naturaleza emotiva, amable y condescendiente. Suave, cordial...
Martín de origen Latino, martillo o relativo al dios Marte. Naturaleza diligente, cuidadosa y emotiva. Tiene originalidad, adquiere intelectualidad y recibe autoridad. Ama lo posible y lo imposible. Se amolda a todo. Es mente de pensamiento práctico.
Se trata de un apellido oriundo de Francia, y muy extendido por toda Europa.
Cañete es de origen vasco, del valle de Arratia, en el partido judicial de Durango (Vizcaya). En Asturias también hubo otra casa con distintas armas.
Barrios tiene su raíz en euskera. Origen vasco de Guipúzcoa y parte de Vizcaya
Carrasco es de origen Castellano, de las montañas de Burgos. Probó repetidas veces su nobleza en las órdenes militares.

El origen de mi apellido


Desde pequeña siempre escuché a mi abuelo materno y a mi madre que nuestro apellido, Cervilla, procedía de Nerja (Granada) y que solo había una rama, así que todos los que lo llevasen serían familiares, ya fueran más cercanos o más lejanos. Esto me llamaba mucho la atención y según iba creciendo aumentaba mi interés. Un día decidí investigar por mi cuenta y me marché a ese pueblo tan bonito que es Nerja. Una vez allí, me puse manos a la obra y después de mucho preguntar a gente entendida y a personas mayores, por fin me confirmaron que mi abuelo tenía razón, pero lo que más me impacto fue que descubrí que tenía una doble. Era una señora con mi mismo nombre y apellido. Me dijeron donde vivía, fui a conocerla, hablamos durante horas y resulto ser también familia lejana, por lo visto su abuelo y el mío eran primos segundos.
Ahora desde aquel día voy allí muy a menudo, se ha convertido en mi segundo pueblo.


Pepa

Viajé a Barcelona un mes de diciembre, para encontrarme con una gran amiga que hacía tiempo que no veía. Ese era el objeto de mi visita. Pero algo ronroneaba en mi cabeza. No supe lo que era hasta pasados unos días. El encuentro fue especial, paseamos por el barrio Gótico, por Las Ramblas y sin saber cómo ni por qué allí estaba yo, delante de aquella librería antigua. Me acordé de un libro, La sombra del viento, donde el protagonista es librero y se llamaba Daniel Sempere, ese es mi apellido, entré sin saber qué buscaba. Eché un vistazo en su interior, todo lleno de viejos ejemplares invitándome a curiosear y con ese olor tan especial a papel, a sabiduría, a historias aún desconocidas y otras, unas pocas, ya leídas.
Y tras un montón de libros la vi. Era mayor, no sabría decir su edad, pero su porte era distinguido. Me saludó al verme y creo que me sonrió. Cortésmente le devolví el saludo y me presenté. Le comenté que no buscaba nada en especial, simplemente me gustaba su librería. Me dijo que mirara todo lo que quisiera. Alguien la llamó desde dentro:
- Mercedes, venga por favor tenemos un pequeño problema.
Vaya pensé, se llama como yo. Pero mi sorpresa fue mayor cuando oí:
- Señora Sempere puede venir, es urgente.
No lo podía creer, era una broma o también su apellido era como el mío.
Al regresar ella debió notar algo en mí, pues me preguntó si me ocurría algo. Le dije que creía que nos llamábamos igual y así era las dos nos llamábamos Mercedes Sempere.
Charlamos durante mucho rato. No teníamos familiares comunes pero eso era lo de menos, aquella casualidad nos había unido como en una tela de araña. Me fascinaba su vitalidad, su amor por los libros y la forma de entender la vida. Era atrevida, divertida y en la trastienda montaba timbas de mus con grandes amigos y amigas, que además de hablar de libros, jugaban, intercambiaban opiniones y se corrían sus buenas juergas.
Tal vez no viva en Barcelona, pero creo entender y compartir muchas de las pequeñas cosas que a Mercedes Sempere le fascinan. Probablemente el nombre tenga algo que ver...o no.
En cualquier caso a partir de aquel día, tengo motivos importantes para ir a Barcelona.
Creo que dentro de una semana tenemos partida de mus y quién sabe qué otras aventuras en aquella discreta trastienda.


Mercedes


HISTORIA INVITADA

Francisca era una niña del siglo pasado. Vivía en una aldea en la que gobernaba un rey. Eran una familia humilde. Su padre era carpintero y ella era la única hija. Le gustaría ser la heroína de su aldea, por eso en sus juegos y en sus sueños le gustaba jugar con sus amigos a luchar con una espada de madera que le había hecho su padre.
Pero sus amigas le decían que ellas a esas cosas no jugaban pues eran niñas y les gustaba más coger flores y hablar de sus vestidos. Entre sus amigos habían algunos que les gustaba como era ella y jugaban a batirse con las espadas y a otros eso de que una niña les pudiera ganar no les parecía nada bien.
Pero Francisca era feliz así y soñaba en ser mayor y luchar. Para convertirse algún día en la heroína del lugar donde vivía y servir a su rey.


Paqui

martes, 28 de septiembre de 2010

Frases cotidianas








En nuestras conversaciones , utilizamos frases hechas como por ejemplo "lo sé de muy buena tinta" o "se te va a caer el pelo".
Esta actividad consiste en escribir cuatro o cinco microrelatos en los que contemos una historia utilizando la mayor cantidad de frases hechas.
Os pongo unas cuantas de estas frases como ayuda pero ya sabéis que hay cientos de ellas:



• Le dieron jarabe de palo
• Andamos de cabeza
• Me bailan las ideas
• Lo sé de buena tinta
• Llegó al humo de las velas
• Nos pusimos “moraos”
• Se me hace la boca agua
• Nos pusimos las botas
• Hace un frío que pela
• Está que echa humo
• Este asunto tiene tela
• Darle vueltas a la cabeza
• Se quedó tieso
• Vale su peso en oro
• Me lo paso pipa
• No te comes una rosca
• Estoy pasando las de Caín
• Allí no atan los perros con longaniza
• Le di para el pelo
• Tengo la moral por los suelos
• Este chico pisa fuerte
• Yo no me caído de un nido
• Éste no se corta ni un pelo
• Eres un sol
• Mira que tienes pocas luces
• Tiene malas pulgas
• Tiene muchos humos
• No tiene un pelo de tonto
• Se le van los ojos
• Ándate con pies de plomo
• Voy volando…





Ejemplos:





"Voy volando", pues Paco "tiene muchos humos" y "éste no se corta un pelo"... Ahora como se pase se va a enterar porque "yo no me he caído de un nido".

Marta no iba bien en los estudios porque se dedicaba a "matar el tiempo". Sus padres decían que "tenía muchos pájaros en la cabeza".







Fichas de creación literaria, José Cañas

Te lo he dicho “cienes y cienes de veces”. Pero tú “dale que te pego”, estás convencido que ella vale la pena, que “contigo a pan y cebolla”, ”¡ si es que eres de los tiempos de maricastaña!” .Pero claro, “tiran más dos tetas que dos carretas”

A esta “se le va la olla”, “se piensa que todo es monte es orégano”. Sin embargo, ella se limita a “poner cara de ajo pocho”. ¡Pues, mira tú! Mañana mismo le “pondré los puntos sobre las ies” y “se acabo lo que se daba”.

“Me apunto a un bombardeo”, si hace falta “armo una buena”...si es que” la vida son dos días” y que quieres que te diga, “que me quiten lo bailao”. Así que, no te lo pienses y vente que, “cuantos más seamos más reiremos”.


Inés



Mi hermano está hecho un lío. No sabe si arreglar el coche o meterse en un préstamo. El asunto tiene tela pues con la crisis tiene la moral por los suelos.

El domingo fuimos a la playa y se metió un frío que pelaba. Mi marido se estaba quedando tieso pues estaba pescando; a mí me traía por la calle de la amargura porque el día no estaba pintando muy bien y por su mala cabeza iba a coger un resfriado de mil demonios. Menos mal que de allí salimos volando.

Fue el cumpleaños de mi hija y fuimos a celebrarlo. Nos pusimos morados de tantos mariscos. Nos pusimos las botas con el rebujito y nos lo pasamos pipa.
Espero que mi hija deje de tener tantos pájaros en la cabeza, porque es un sol de persona pero todavía está un poco verde. Para mi vale su peso en oro.

María tiene muy pocas luces. Sé de muy buena tinta que su novio es un elemento. Como la vea se le va a caer el pelo, pues ella vale su peso en oro para aguantar al petardo ese.




Charo


"Eres un sol" aunque a veces "tienes tan malas pulgas ", que "conmigo no te comes una rosca". Te las das de que" tienes muchos humos" pero en el "fondo no eres nadie “. Porque, hijo, si tu vas corriendo yo, "yo voy volando". A pesar de todo esto y "lo sé de muy buena tinta", "vales tu peso en oro " y que contigo, cariño, "me lo paso pipa".




Amalia


¡Míralo, no te quita los ojos de encima! ¡no!, "sino tiene un pelo de tonto", ahora , "ándante con pies de plomo", que aunque "no te comas una rosca", este va a ver lo que pilla y luego "si te he visto no me acuerdo".

Está hecha una "uvita pasa" desde que quedó viuda; ahora que rumorean "las malas lenguas" que él era un "cornuo apaleao" y que ella ya consuela su pena, que "a rey muerto rey puesto".

Si las horas que dedico a cocinar esas recetas que no siempre son "platos de buen gusto" para todos, los pasara en un centro de estética estaría hecha "una perita en dulce". Pues ya sabes, hija, "aplícate al cuento".

¿Sabes?, a los hijos adolescentes no hay quien los entienda. Tires por donde tires, "te pilla el toro"; hay días que todo es "miel sobre hojuelas" y otros "agárrate que te atascas", así que "sálvese quien pueda".

Vamos que se creen los de la capital que allí "atan los perros con longaniza", ¿crisis?, por toas partes, que luego vienen al pueblo esos "vacia orzas" y se comen "al mejor pintao".

Pues mira, ¿qué quieres que te diga?, pero "a mí me da en la nariz" que ahí están tos " metíos en el ajo" y "no se salva ni Cristo".

Ana


Cuando vamos al restaurante de Manolo nos ponemos "moraos". "Se me hace la boca agua" nada más pensar que voy a ir. Y "no me corto un pelo" si me invitan,” voy volando". Es que veo la comida y "se me van los ojos", y mira que "tiene malas pulgas", el camarero, "está que echa humo”, porque siempre que vamos arrasamos con todo.
Ahora "tengo la moral por los suelos" ya que mi marido "se quedó tieso" y no tendré más remedio que "apretarme el cinturón".

"Me lo paso pipa" con mi amiga Mercedes cuando vamos de marcha los sábados y eso que "no me como ni una rosca". El chico que me gusta no se fija en mí y eso que "lo sabe de buena tinta", porque "no tiene ni un pelo de tonto". "Es un sol" y "vale su peso en oro".
No hago más que "darle vueltas a la cabeza", haber como se lo digo. Quizás se lo diga está misma tarde, aunque no sé si saldré, pues "hace un frío que pela".
Mi amiga me dice, "este asunto tiene tela", pero "ándate con pies de plomo" que te lo van a quitar.

Pepa


"Eres un sol" de amiga y "vales tu peso en oro" pero, "tienes tan malas pulgas”; cuando te veo venir me "voy volando".

"Se le van los ojos" a todo aquel , que pasa por delante de mi pastelería. Una vez entró un
"chico pisando fuerte". "Éste no se cortó ni un pelo" y "se le hizo la boca agua"; se dio tal atracón, que tieso se quedo y por eso "tengo la moral por los suelos"


Mª Ángeles



Llegó "hecho un pincel". La entrevista era a las once. El rato de espera se le había hecho "más largo que un día sin pan", al abrirse la puerta un tipo que "no se cortaba un pelo" gritaba "sin ton ni son".
"Sabía de buena tinta" que aquel personaje tenía "muy malas pulgas", pero a él ningún tipejo "del tres al cuarto" lo iba a "sacar de sus casillas". Con su temple y porque "de casta le viene al galgo" consiguió el puesto de trabajo.

Sé que me dirás que nos pasa a todas, pero este asunto "me trae de cabeza". Me compré la libreta para anotar lo que tenía que hacer, y no encuentro la dichosa libretita, "esto tiene su aquel".
A veces me parece "estar cogiendo moscas”, me he pasado todo "el santo día de acá para allá" buscando la libreta donde anoté todo lo que debía hacer. "Esto es de locos". Así que he decidido no "darle más vueltas a la cabeza" y "que salga el sol por Antequera".
Mercedes




Me han puesto a régimen y se ¨me hace la boca agua¨cada vez que veo comer a mi hija y a mi marido, ¨ se ponen morados¨y a mí ¨se me van los ojos detrás ¨de la comida.
Me pongo ´de malas pulgas¨ y termino en el salón viendo la televisión, comiéndome una manzana para saciar mi hambre.

Paqui

martes, 7 de septiembre de 2010

El retorno...

Todo lo bueno se acaba... Ya estamos otra vez de vuelta y espero que con ganas de retomar de nuevo la tarea.
Ya sabéis que este curso me comprometí a proponer una actividad cada quincena para continuar con nuestro trabajo de creción literaria, pero esta este año será on-line.
Así que no tendréis excusas, pues dispondréis de tiempo suficiente para elaborar vuestras creaciones.
Bueno, pues ahí va la primera actividad de este curso:

Ya sabéis que estamos en época de crisis y que las tarjetas de crédito no responden como antes. Esto nos va a servir para realizar la siguiente actividad:

Se trata de que formulemos cuatro o cinco deseos, imitando el tipo de letra de las tarjetas. Los deseos no deben tener más de cuatro palabras, cada una de cuatro letras para que realmente sea una tarjeta de crédito. Ejemplo: "Amor loco bajo luna" y aquí va otro: "Casa ante lago azul"




Pues venga, a currar...

Actividad: http://espejo-ludico.blogspot.com/


Venga para que os animéis, empiezo:



Rita

LOS DESEOS DE ANA



LOS DESEOS DE AMALIA


LOS DESEOS DE MERCEDES

LOS DESEOS DE PEPA


LOS DESEOS DE Mª ÁNGELES





LOS DESEOS DE PAQUI

miércoles, 23 de junio de 2010

Reflexionamos y hasta septiembre....


El espacio, en líneas generales, no ha sido muy de nuestro agrado. La ubicación espacial en el mismo del mobiliario no ha favorecido la comunicación entre nosotras.

La creación literaria demanda un mayor trabajo y esfuerzo individual que tampoco ha favorecido las relaciones interpersonales. El grupo ha estado más disperso y ha sido menos constante en cuanto a participación, aún así las relaciones personales han sido muy buenas. Se han hilado entre nosotras y nuestra profesora unos estupendos lazos, mas que compañeras somos amigas, hemos compartido nuestras penas y nuestras alegrías y nos hemos ayudado las unas a las otras cuando lo hemos necesitado durante la realización de los ejercicios que nuestra profe nos mandaba.

También hemos disfrutado y reído mucho con las creaciones literarias de cada una de nosotras, creo que todas nos podemos sentir muy satisfechas del resultado de nuestros blogs y del espacio colectivo que Rita ha confeccionado con nuestros textos, ¡hemos demostrado que tenemos una gran capacidad creativa.!..

No podemos dejar de valorar como muy positivo que tomando como base los conocimientos informáticos del curso pasado hemos avanzado en el uso de Internet, hemos demostrado una gran soltura buscando páginas webs, insertando música, imágenes,y ampliado nuestros conocimientos informáticos accediendo a nuevos programas que nos han sido de gran ayuda en la elaboración y decoración de nuestros blogs.

En cuanto al tiempo decir que quizás hubiese sido suficiente con una única tarde a la semana.

El ritmo de trabajo ha sido muy fluido, todas las semanas escribíamos uno y hasta dos textos, yo recuerdo a alguna que otra bullita que antes que Rita los colgase ya estaba manos a la obra. Sí, sí, algunas nos han llevado con la lengua fuera, pero esto ha resultado positivo porque han tirado del carro y han logrado dar fluidez y continuidad a nuestros blogs, que han sido espacios vivos.

Con los ejercicios se ha disfrutado mucho aunque nos hayan dado, algunos, muchos quebraderos de cabeza. Nuestra profe ha sabido combinar actividades sencillas con algunas más complejas y de diferentes estilos y géneros, ( humor, suspense, erotismo, poesía, etc). Todas recordamos ese dichoso primer ejercicio, complicadísimo, que nos puso a cavilar.

En cuanto a la profesora más que una profe es ya nuestra amiga, que siempre ha estado ahí cuando la hemos necesitado ayudándonos y explicando nuestras dudas.

Un aspecto importante que hemos echado mucho de menos ha sido el cafelito y la merienda, pero no importa la recuperaremos y con creces el Curso que viene.


¡ Hasta septiembre, felices vacaciones !


El grupo

jueves, 10 de junio de 2010

El extranjero

La actividad de hoy consiste en escribir un relato humorístico partiendo de la siguiente situación:
Incluir en una reunión de amigos y amigas a un personaje extranjero. Contar las peripecias que pasa el grupo para poder comunicarse con esta persona, teniendo en cuenta que no conoce nuestro idioma y nosotros tampoco el suyo.

Ya estábamos todos allí, habíamos quedado un sábado por la noche para despedir el Curso, todos arreglados y emperifollados. Bueno, todos, todos, no, faltaba Charo, algo raro dada su puntualidad.
De pronto se dejó caer, pero no llegó sola, la acompañaba un muchachito de ojos rasgados, por lo visto amigo de su hijo que se había empeñado en acompañarla para conocer la noche linense y que no entendía ni papa de español.
Ahí empezaron los problemas, quién coño le explicaba el menú de la carta, a la hora de empezar a pedir, a rebosar con toda clase de tapitas, montaditos, sardinitas al espeto, a la moruna, recetas típicamente españolas y en español.
Tras unos segundos de desconcierto, risotadas y cachondeito a cuenta de aquello, la lengua se nos trabó, viajamos al lejano Oeste y comenzamos a hablar el lenguaje "indio", pensando que el "tu comer", "tú beber", "a ti gustar”, “tú probar”, sería más comprensible para el pobre chiquillo como si un dialecto del idioma chino se tratase.
Pero nada, hijo, que no había manera de entenderse, así que pasamos al arregladito y socorrido lenguaje de gestos, esas manos… ¡qué parecía que estuviésemos bailando sevillanas! Esas gesticulantes y expresivas caras, esos cuerpos contorneándose imitando acciones que nuestro extranjero no atinaba a entender y mira que le poníamos “age”. Yo creo que en esos momentos ninguno hubiera dudado en matricularse en uno de de esos cursos on line para aprender el idioma mandarín.
La gente nos miraba partiéndose el culo y ¡ qué bajío! con la de chinos que comparten nuestra ciudad y ninguno por allí para que nos hubiera servido de traductor.
Así que Chu Lí ,que era como se llamaba nuestro visitante, tuvo que conformarse con probar las tapitas de los demás y sonreír agradecido porque como todos pudimos saber después había disfrutado de lo lindo aun sin comprender ni jota de lo que decíamos.


Ana

Estábamos de vacaciones en Valencia con mis hijos y sus respectivas parejas, tomando unas cañitas y unas tapas mientras esperábamos una paella que habíamos encargado en un chiringuito de la playa, cuando se acercó un chico de color que vendía algunas cosas: pareos, relojes, CD, vestidos etc. El pobre parecía una tienda ambulante.
Se dirigió a mí para venderme un pareo, pero el pobre no sabía cómo hacerlo. Cuando empecé a hablarle no entendía lo que yo decía pero yo a él, tampoco lo entendía.
Me mostraba el pareo y yo le decía que ya tenía, pero se lo probó para que viera lo bien que quedaba, pero yo con la cabeza le decía que no. Él seguía enseñándome más cosas. Yo le decía que el vestido que llevaba si me gustaba pero que yo tenía una 46 de talla y que los que llevaba no me quedaban bien. El pobre tenía afán por vender y se probó uno, yo le seguía diciendo que era pequeño para mí. Insistía y tuve que probármelo para que me viera, pues me quedaba chico. Mi marido intervino y creía que quería un reloj pero mi marido le decía que no que ya tenía uno, pero como se baño en la playa, se lo había quitado y lo metió en el bolso. Llo sacó y se lo enseñó para que viera que ya tenía uno.
Mi hijo mientras había cogido un CD y lo estaba mirando. Él que pensó que se lo iba a quitar y empezó a hablar en no sé qué idioma. Mi hijo lo calmó y lo sentó con nosotros y empezó a hablarle en inglés. El chico fue respondiendo poco a poco.
El pobre no nos entendía ya que nosotros los andaluces hablamos muy deprisa y nos comemos muchas palabras. Llevaba poco tiempo en España y llegó en una patera hasta Valencia y allí tienen otra lengua que él entendía un poco.
La cuestión es que poco a poco nos fuimos entendiendo y le hicimos participa en nuestra reunión, le ofrecimos comer con nosotros a lo que gustosamente aceptó.
Cuando nos marchamos, nos dio las gracias y como no, me regaló el pareo que al principio me ofreció. Yo se lo quise pagar pero no aceptó, su sonrisa lo decía todo.

Chari



Mi hermana tiene unos vecinos al lado de su casa que todos los años cuando llega Junio vienen de vacaciones a La Línea hasta Septiembre. Somos muy amigos de ellos y nos reunimos mucho. Hablamos de las costumbres de Londres y las comparamos con las de España.
Pero el año pasado nos reunimos en el cumpleaños de mi sobrina toda mi familia en casa de mi hermana y vinieron esos vecinos de mi hermana que son matrimonio. Trajeron a un sobrino de unos 34 años y lo presentaron a todos, pero nuestra sorpresa fue que no hablaba nada de español. Cada vez que le decíamos si quería comer algo determinado, lo hacíamos por mímica. Los jóvenes se lo pasaron chupi con los más mayores, porque había que ver a la suegra de mi hermana comunicándose con ese chico. Le hacía muchas monigotas o le hablaba como si fuera indio, ejemplo: tu comer o tu beber coca cola y se ponía la mano en la boca como si fuese un vaso y ella bebía. Lo mejor de todo es que lo decía en voz alta, como si en vez de inglés, el muchacho fuese sordo. Él se reía y no entendía nada.
Al final sus parientes fueron los que tuvieron que comunicarle todo lo que hablábamos o le preguntábamos. No sé si este año vendrá de nuevo, espero que sí, porque lo pasamos muy bien con él.


Paqui

Se acercaban los carnavales y habíamos quedado en la casa de Teresa para decidir de qué nos íbamos a disfrazar este año. Al llegar nos presentó a una amiga finlandesa que había venido a pasar unos días con ella. Era una mujer alta, rubia, de ojos azules y un poco seria. Fuimos apareciendo por tandas, Anna la chica finlandesa parecía atónita, creo que no entendía cómo invadíamos la casa de su amiga de esa forma tan estrepitosa. Ella sólo hablaba finés, menos mal que estaba Teresa que hacía de traductora. Empezaron a surgir ideas; de marcianos, de equilibristas, de animales... a la vez que proponíamos un nuevo disfraz todos y todas intentábamos hacérselo comprender a Anna a base de mímica, de medias palabras en inglés, y con gritos, con muchos gritos. Teresa nos pidió calma, pues Anna empezaba a ponerse un poco nerviosa. Nos disculpamos de la mejor manera que supimos, pues con nuestra algarabía se nos había ido un poco la olla. Pero ya se sabe lo mejor del carnaval son los preparativos.
En un momento de la noche Teresa se tuvo que marchar pues habían ingresado a su abuela, no era grave pero ella quería ir a verla. Le dijimos que no se preocupara que nosotros llevaríamos a Anna a coger el tren, pues al día siguiente iba a Córdoba. Y así lo hicimos, llevamos a la chica al tren con la nota del disfraz elegido, pues ella volvería justo la noche de carnaval.
Y llegó el día esperado nos reunimos de nuevo en casa de Teresa, tan sólo faltaban Julio y Anna sonó el timbre y escuchamos unas escandalosas risas, nos acercamos a la puerta y lo entendimos. Todos nos habíamos disfrazado de setas y Anna había aparecido de "teta", la traducción no fue la correcta. Después de casi morir de la risa, nos dimos cuenta que ella lo estaba pasando regular, así que transformamos la teta gigante de goma espuma en una divertida seta. Pero cada vez que nos imaginábamos a esa gran finlandesa disfrazada de teta por la calle...
Desde luego ha sido lo más cómico que nos ha ocurrido en tantos años de carnaval.
El Selu.

Mercedes

miércoles, 2 de junio de 2010

Hace calor...



Bueno, vamos a ser un poco atrevidas porque el ejercicio de hoy consiste en escribir un relato erótico en el que tengan cabida las siguientes palabras:





redoble, jaleo, mugido, martilleo, rasgadura, cascabeleo, estrépito.





Cuando la temperatura sube, nos sobra hasta la ropa...



Todo era alegría y alborozo en el pequeño pueblo. Se celebraba la fiesta de la Patrona y todo el mundo se había echado a la calle. La algarabía se respiraba por todas partes. La chiquillada jugaba en la calle con estrépito.
Juan y Lola hacía tiempo que habían decidido marcharse a la capital en busca de un trabajo digno, allí la juventud no tenía futuro y la población envejecía de forma preocupante, pronto terminaría convirtiéndose en uno de esos pueblecitos fantasmas que se derruye poco a poco, las rasgaduras de la vejez dejaban inevitablemente sus huellas sobre él.
A los dos les encantaba volver a sus raíces en cuanto reunían unos días de vacaciones y helos ahí bailando apretujadamente un pasodoble en la verbena situada en la plaza desde donde se podía escuchar el redoble de las campanas.
Hacía mucho calor, Juan y Lola se dejaron embriagar por el alcohol y los acordes que llegaban hasta sus oídos. Ella inició un sensual baile que terminó por excitar a su pareja. Sus voluminosas curvas, iban y venían rozando apenas el sudoroso y candente cuerpo de Juan, cuyo deseo de tenerla en sus brazos y penetrarla hasta lo más profundo de su ser, iba en aumento.
Él la agarró bruscamente de la mano y la arrastró fuera de aquel jaleo ensordecedor, el aire fresco de la noche les sentaría bien, decidieron dar un paseo y entrelazados el uno con el otro y entre besos y calientes caricias llegaron sin apenas darse cuenta hasta el establo situado a las afueras del pueblo.
Instintivamente, y dejándose llevar por sus impulsos entraron dentro y de manera precipitada se dejaron caer como animales sobre el heno que recubría la estancia. Juan se posicionó sobre ella mientras se deshacía del ligero vestido que la cubría, sus turgentes senos se dejaron ver y Juan los agarró con fuerza mientras los besaba. Ella en un intento desesperado buscaba sus labios, recorría con sus suaves manos todos los rincones del cuerpo de su amado mientras le susurraba al oído que la hiciera suya.
Sus movimientos eran rítmicos y acompasados, sus cuerpos subían y bajaban sudorosos, sus labios susurraban mugidos de placer, ambos gemían con estrépito, el placer desbordaba sus sentidos.
Ella fue la primera en despertarse satisfecha, envuelta en sopor. El suave y afrodisiaco cascabeleo de la pulsera que él le había regalado por su cumpleaños, devolvió a su amante a la realidad que aunque exhausto reinició el juego amoroso que su pareja le reclamó solícita. Hasta altas horas de la madrugada el pequeño establo fue testigo silencioso de la pasión desaforada de los dos jóvenes amantes.

Ana

Hacía bastante calor, era una tarde de agosto. Habíamos quedado en aquel hotel en la misma habitación, como cada jueves.
Yo esperaba ansiosa echada sobre la cama semidesnuda con un minúsculo camisón que dejaba entre ver mis encantos que tanto le ponían.
Mientras venía, me entretenía viendo la tele. Emitían unas imágenes de la feria de algún pueblo, era de ganado y se escuchaba el mugido de vacas y el redoble de tambores.
Con tanto jaleo ya me estaba poniendo nerviosa y decidí apagar el receptor.
El aire acondicionado al parecer no funcionaba y yo me moría de calor, opté por tomar algo frío.
De pronto llego sin estrépito, pero yo ya sabía que estaba allí por el cascabeleo de sus llaves al sacarlas de algún bolsillo.
Fingí no haberle oído y me desabroche el camisón. Se acercó sigilosamente por detrás y comenzó besándome el cuello y de un tirón hizo una rasgadura en mi ropa interior.
Me tumbó en el suelo, se abalanzó sobre mí, apretó con fuerzas mis pechos.
El estaba frenético, yo creí enloquecer de placer cuando por fin me penetró.
A la mañana siguiente, nos despertó un martilleo en la puerta...

Pepa

Llevaba algún tiempo posando para Carlos, este quería ser un buen pintor pero su familia algo acomodada le exigía que fuera abogado como sus antecesores. Estudió la carrera pero en su cabeza seguía martilleando la idea de ser pintor por lo que decidió coger un tiempo para ver si tenía cabida en este mundo.
Un día en el que estaba pintándome, me propuso pedir algo de cena pues era bastante tarde y empezaba a llover pues se había escuchado un estrépito trueno. La noche se veía algo negra; yo acepté, no había nadie que me esperara y cenar en compañía una noche así sería grata.
Empezamos a cenar, a beber y a charlar de nuestras vidas. Empecé a conocer a Carlos, pues se veía una persona sincera, luchadora... en fin me estaba gustando su compañía y parecía que a él la mía también.
Se escuchó un redoble de campanas dando la media noche, al mismo tiempo que un jaleo en la calle, mugidos y cascabeleo de voces que parecía dar la gente. Carlos exclamó:
- ¡ habrá ganado el mundial la selección española !.
- Seguro que ¡sí!, repliqué yo.
Carlos me besó y no supe que decir.
- ¡Hay que festejarlo! y me siguió besando y yo seguí su juego pues me di cuenta que estábamos enamorados y que mejor forma de manifestarlo.
Rompimos todas las rasgaduras que nos oprimían y nos dejamos llevar por nuestros sentimientos.
Empezó a besarme en las mejillas y acariciarme con ternura, yo me deje llevar y él poco a poco me fue desnudando. Yo correspondí a sus deseos e hicimos el amor sobre un diván. Nuestros cuerpos se fundieron durante toda la noche, viviendo en un paraíso de placer.

Charo

Eran las fiestas de mi pueblo y mi pareja y yo decidimos ir a dar una vuelta. Salimos a la calle y se escuchaban los redobles de los tambores de la orquesta municipal que estaba pasando en ese momento.
Nos encontramos a varios amigos y nos fuimos a comer y beber algo. Pero nos liamos y al final acabamos yendo de bar en bar. Yo estaba ya cansada después de estar tantas horas de acá para allá y en mi cabeza tenía como un martilleo de tanto jaleo como había. Le dije a mi pareja que nos volviéramos a casa.
Cuando llegamos decidí darme un baño para relajarme y refrescarme de tanta calor como hacía. Salí del baño y sólo me puse las braguitas. Al llegar al dormitorio mi pareja estaba esperándome desnudo. Me cogió de la cintura y empezó a darme besos detrás de la oreja , por el cuello, etc... Estábamos bastantes excitados los dos. Él entonces me desgarró las braguitas e hicimos el amor.
En el silencio de nuestro dormitorio solo se oía el jadeo de los dos y los mugidos de él y el cascabeleo de mi pulsera con el movimiento.
Acabamos rendidos y nos dormimos abrazados. Hasta que un estrepitoso ruido nos hizo despertarnos alterados, miramos por la ventana y resultaron ser los fuegos artificiales que daban por terminadas las fiestas.

Paqui

Llegué a casa algo cansada, pero muy animada. Por fin era viernes. Nada más entrar me di cuenta, olí su fragancia. Atravesé el salón canturreando, y encendí la radio. Al escuchar un redoble de tambores, cambié la emisora y sintonicé algo más sugerente, sonaba Rosana. La sala estaba medio en penumbra, así la dejo cuando aprieta el calor. Comencé a desnudarme poco a poco. Sabía que me estaba observando. Primero pulseras y collares, que al caer por el pasillo produjeron un agradable cascabeleo sobre el suelo.
Después me quité los zapatos y caminé descalza hacia el dormitorio. Fui bajándome la cremallera del pantalón tranquilamente, como quien se sabe espiada, a la vez que caía, yo acariciaba mis piernas, mis ingles..., me desabroché la blusa pausadamente. Mis pezones estaban firmes tras el sujetador y decidí rozarlos suavemente, notaba como nos subía la temperatura. Medio desnuda me acerqué al cuarto de baño y abrí el grifo del lavabo, me eché un poco de agua fresca en el cuello. Aún era pronto.
Como si de un martilleo se tratara, oí unos pequeños golpecitos. Estaba ahí, mirándome, dejándome hacer. Y yo ya lo sabía.
Me duché. Cubrí mi cuerpo con una suave bata de seda roja que caía por mi piel como besándola. Me tumbé en la cama y comencé a acariciar mis pechos. Lo necesitaba cerca, podía oír su respiración cada vez más jadeante. Apareció sin estrépito, conteniéndose. Colocó sus manos expertas, entre la bata y mi cuerpo y comenzó a susurrarme al oído como se sentía. Estaba excitado y yo también. Hizo una rasgadura en la bata y continuó nuestro juego. Me sentía cada vez más caliente. Sabe perfectamente lo que me hace ponerme a cien. Del que no nos oigan, pasamos a un tímido jaleo y terminamos como locos extasiados y gritando de placer.
Cansados, sudorosos y felices nos dejamos caer sobre la cama. En ese momento, sonó un mugido en la radio que nos hizo reír y retozar entre las sabanas como si en medio del campo nos encontrásemos.

Mercedes